UN EJERCITO DE DOCTORES EXTRANJEROS ESTA SALVANDO A LAS VICTIMAS DEL TERREMOTO DE LOS HOSPITALES DE VENEZUELA
Décadas de mala administración dejaron al gobierno actual respaldado por EE.UU. incapaz de lidiar con el desastre.
Por Kejal Vyas
Julio 11, 2026
LA GUAIRA, Venezuela—Durante años, los pacientes en el Hospital Dr. José María Vargas lucharon con máquinas rotas de rayos X, suministros de laboratorio faltantes y una escasez de salas de cirugía en funcionamiento.
Ahora, al alcance de la mano, se está desplegando una escena diferente. Bajo tiendas blancas en un campo de béisbol, más de 80 doctores, técnicos e ingenieros de sanitización de aguas estadounidenses están tratando a los pacientes en un moderno hospital de campo en respuesta a los recientes terremotos.
“Ni siquiera estamos promoviendo esto. Pero la gente está sólo caminando por la calle y luego entra porque ve que está abierto," dijo Thomas Ovington, quien dirige las operaciones para la instalación de 54 camas dirigida por Samaritan’s Purse, un grupo de ayuda cristiano con sede en North Carolina. “Hay tanta pérdida, tragedia y oscuridad. La gente está sólo buscando esperanza."
El hospital improvisado es parte de una expansión repentina de cuidados médicos en la Venezuela arrasada por los terremotos, donde grupos de ayuda y organizaciones de caridad extranjeros han abierto clínicas ofreciendo tratamientos, examenes y medicinas a los que muchos venezolanos hace mucho tiempo no habían podido acceder.
El desastre del 24 de junio—que devastó su región costera, matando a al menos 4,118 e hiriendo a unos 17,000, con 30,000 todavía desaparecidos—expuso las fallas profundas del sistema de salud pública del país. La crisis está poniendo a prueba tanto al gobierno de la presidente interina Delcy Rodríguez como la estrategia estadounidense que ha defendido a su administración.
La afluencia de la ayuda internacional ha dado a miles de personas una nueva forma de recibir cuidados, incluidos ciudadanos comunes que habían dejado de ir al doctor debido al costo o a la burocracia.
“La precariedad de nuestro sistema de salud pública es terrible,” dijo Mario Patiño, decano de la facultad de medicina en la Universidad Central de Venezuela. “La capacidad de respuesta del estado es muy limitada. Hay gran cantidad de voluntarios asumiendo las funciones del estado."

GABY ORAA FOR WSJ

People receiving treatment at a refugee camp in La Guaira, Venezuela.
GABY ORAA FOR WSJ
Durante años, mientras Venezuela caía en la depresión económica, los hospitales operaron sin la medicación básica, energía fiable e incluso desinfectantes.
Las nuevas instalaciones de cuidados de salud se han vuelto un símbolo del renovado compromiso del gobierno venezolano con la comunidad internacional tras años de aislamiento bajo el ex líder Nicolás Maduro. El sistema de salud del país había sido debilitado por la corrupción y el mal manejo durante más de dos décadas de gobierno socialista.
En los últimos días, Rodríguez ha estado visitando los hospitales de campo y agradeciendo a una lista de unas 30 naciones extranjeras por la ayuda en salud tras el desastre. Ellas incluyen a países que el gobierno de Venezuela había considerado enemigos conjurados al inicio del año como El Salvador, Israel y Estados Unidos.
La permanencia de las instalaciones de salud es crucial debido a que no está claro cuanto tiempo tomará reconstruir las comunidades costeras destruidas por el terremoto.
A los trabajadores de ayuda humanitaria también les preocupaba la contaminación del agua y las enfermedades extendiéndose a los campos de refugiados que han brotado por todo La Guaira y Caracas.
Pero hubo señales que la afluencia de suministros médicos extranjeros estaba haciendo una diferencia en la instalación Domingo Luciani.
José Mendoza, un portero de escuela de 63 años de edad, había estado esperando una serie de exámenes y medicaciones que necesitaba por heridas serias en la cabeza y abdomen que sufrió tras ser atropellado por un coche un par de días antes del sismo. El hospital carecía de la medicación costosa y la familia luchó por encontrarla en algún lado. Pero días después que los suministros médicos empezaron a entrar al país, los trabajadores del hospital dijeron a su hija que la habían ordenado y podrían terminar de tratar a su padre gratis.
“Nos dijeron que tuvimos realmente suerte,” dijo Jackie. “Esto habría costado us$4,000.”
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