Los mineros en las minas de oro de Wagner dependen de él para trabajar largas horas. Los manifestantes que se concentran en apoyo del involucramiento de Rusia en la región toman las píldoras para soportar el hambre y la fatiga. Los combatientes involucrados en la insurgencia de años del país las toman en altas dosis para hacerse más valientes en la batalla.
La dosis recomendada para el tramadol abarca típicamente entre 50 miligramos y 100 miligramos, pero las tabletas conteniendo 200 miligramos o más son vendidas comúnmente a lo largo del país.
“En contextos de campos de batalla, el tramadol está siendo tomado en dosis masivas," dijo Nathalia Dukhan, investigadora de Global Initiative Against Transnational Organized Crime, una think tank de Ginebra. “El miedo desaparece y aumenta la agitación mientras los combatientes entran en un trance farmacológico.”
Tras años de reveses, el comercio ha dado a Wagner nuevos ímpetus después que su fundador Yevgeny Prigozhin fuera eliminado en un accidente de avión y muchas de sus operaciones fueran absorbidas dentro del estado ruso. Hasta 500 de sus miembros permanecen río arriba del río Oubangui en la República Centroafricana, donde su control sobre el comercio del tramador les está permitiendo aprovechar los ricos recursos madereros y de oro del país. Global Initiative estima que Wagner gana us$180 millones anuales de sus exportaciones ilícitas de oro allí. El tráfico del analgésico a países vecinos está proporcionando una fuente de ingresos adicional.
Un ex asociado de Wagner que ahora vive en Europa dice que la influencia de los mercenarios ahora es tan fuerte que ellos suministran tramadol a miembros de la elitista guardia presidencial y a una importante milicia juvenir conocida como los Tiburones, que normalente conducen patrullajes armados por toda la capital y golpean a los partidarios de la oposición.
En los últimos meses, los veteranos de Wagner y sus aliados han ajustado su control sobre los negocios, dicen los investigadores y comerciantes en Bangui, la capital de la República Centroafricana. Su objetivo principal es el comercio por el río trayendo las píldoras de la República Democrática del Congo.
Es un giro asombroso de los acontecimientos. Durante unos pocos efímeros años antes de la muerte de Prigozhin, Wagner era una potencia en Africa. Desplegó mercenarios en Mali, Mozambique, Sudán, la República Centroafricana y otras partes para apuntalar regímenes inestables a cambio de acceso a las minas de oro y otros recursos.
Rusia cooptó mucho del negocio de Wagner, pero los intentos de Moscú de hacer lo mismo en la República Centroafricana han demostrado ser más problemáticos, en parte debido a su lejanía relativa y debido a la extensión en la cual los restos del grupo se han afianzado en el país.
Hoy los veteranos son liderados por el hijo de Prigozhin, Pavel Prigozhin, quien ha aprovechado el profundo conocimiento del aparato de seguridad e inteligencia del país por parte del grupo.
Wagner llegó por primera vez al país en el 2018 en virtud de un pacto de seguridad con el Presidente Faustin-Archange Touadéra para aplastar a la insurgencia. Al cabo de meses, estos combatientes—a menudo viajando en Toyota Land Cruisers y apoyados por helicópteros artillados—se las arreglaron para repeler a los rebeldes de tomar la capital de la nación rica en minerales.
Avancemos rápido a hoy, y el antiguo grupo Wagner ha capturado efectivamente el estado, de acuerdo con el Africa Center for Strategic Studies que es patrocinado por el Pentágono.
“La República Centroafricana es el país donde Wagner era más poderoso. Sus activos económicos en el país, incluidos los intereses de la minería de oro, permanecen intactos," dijo Charles Bouëssel, un analista principal de temas de Africa Central en la think tank International Crisis Group con Sede en Bruselas. “Rusia está manejando la situación evitando una confrontación abierta, muy como hizo con Prigozhin hasta ese accidente de avión.”
Los mercenarios ahora están integrados cerradamente dentro del ejército nacional y milicias locales del país, aprovechando las rutas de contrabando y desviando flujos comerciales para mantener el control sobre los recursos claves, incluido el río Oubangui.
En el apogeo de la guerra civil, el río que corre junto a la frontera con Congo fue una de las pocas rutas de entrada y salida de la capital para los residentes que huían del conflicto devastador. Hoy es la entrada principal para los contrabandistas que traen productos ilícitos que abarcan desde nafta a armas y narcóticos, dicen los investigadores.
De esos, el tramadol está resultando ser el más importante.
La Organización Mundial de la Salud destaca que si bien el tramadol fue desarrollado para uso médico de rutina, ha sido consumido cada vez de forma más abusiva y tiene un perfil de dependencia como el de la morfina.
“Una vez que eres dependiente física o psicológicamente del tramadol, puedes descubrir que ya no puedes más lidiar cómodamente sin él," dijo Matthew Parker, un experto en el campo de medicina de las adicciones.
Hace aproximadamente una década, químicos de la universidad en Dortmund, Alemania, descubrieron que el tramador barato era consumido de forma tan abusiva en partes del norte de Camerún que se filtraba de los desechos humanos y animales a las aguas subterráneas y al suelo, donde era absorbido por las raíses que se pensaba erradamente que tenían propiedades analgésicas naturales. Resultó que los granjeros también habían estado dando a su ganado dosis para permitirles arar durante el calor del sol de mediodía.
La República Centroafricana es ahora tanto un destino como un punto de redistribución para los productos de tramadol de dosis altas a lo largo de Africa Occidental y Central, de acuerdo con Global Initiative.
Mucha de la droga se origina en India, donde las empresas farmacéuticas la exportan a empresas en Congo. Estos envíos generalmente son registrados como dosis normales de tramadol, 50 miligramos. Pero las píldoras de dosis altas también están ocultas en la carga, dicen los investigadores y comerciantes.
Desde Congo, los contrabandistas luego reempacan las píldoras de tramadol en altas dosis, las que son enviadas desde Kinshasa, la capital, a la ciudad ribereña de Zongo cerca de la frontera antes de llegar a la República Centroafricana enfrente del río Oubangui. Un estudio de campo de la Global Initiative descubrió que estas píldoras de altas dosis están ampliamente disponibles en negocios, tiendas y otros establecimientos minoristas a lo largo de Bangui.
Desde allí, las cajas de la droga son cargadas en motocicletas y camionetas para la distribución posterior a través de tiendas, puestos de mercado, y farmacias chicas. La demanda de la droga es tan fuerte que su precio se ha triplicado localmente durante el año pasado.
Las ganancias producto del comercio aumentan nuevamente cuando los cargamentos son traficados a mercados vecinos. Un cargamento valorado en alrededor de us$7,000 en la República Centroafricana podría generar hasta us$21,000 si es vendido en Camerún, aunque los contrabandistas deben pagar alrededor de us$4,000 en sobornos a Wagner y sus grupo armados aliados en el camino, dicen los comerciantes.
El dinero en efectivo está permitiendo a Wagner importar más armas para sus fuerzas y su red de milicias. El grupo se está volviendo cada vez más audaz.
En febrero del año pasado, una milicia alineada con Wagner, conocida como anti-balaka, mató a unas 130 personas durante un ataque contra pastores fulani cerca de la frontera con Camerún. Fue el ataque más letal contra civiles desde marzo del 2022, en el apogeo de la insurgencia, de acuerdo con el grupo de monitoreo de conflictos Armed Conflict Location & Event Data Project.
Otros grupos apoyados por Wagner tales como los Tiburones y los Rusos Negros dirigen patrullas armadas por todo Bangui, intimidando rutinariamente a los partidarios de la oposición antes de la elección presidencial del año pasado, en la cual Touadéra obtuvo un tercer mandato en el cargo.
Antes de ir a la batalla, los comandantes de Wagner distribuyen altas dosis de tramadol a los combatientes para realzar su agresión y suprimir el miedo, dicen los investigadores. El uso creciente de la droga ha coincidido con las crecientes cuentas de muertos, con las bajas en batallas por el control de regiones ricas en minerales aumentando en cerca del 20% a unas 500 durante el año pasado, de acuerdo con datos de la Universidad Upsala en Suecia.
El aislamiento relativo de la República Centroafricana y su falta de importancia estratégica han mantenido a Wagner y la violencia que empeora en gran medida fuera del radar internacional, permitiéndoles una mano más libre para operar, de acuerdo con Cameron Hudson, un ex funcionario del Departamento de Estado.
“La misión allí es también más sencilla que en otros lugares donde Wagner ha luchado, como Mali o Mozambique, donde hay amenazas de seguridad genuinas de los afiliados del ISIS," dijo él, usando un acrónimo común para el Estado Islámico.
Ahora hay temores que a medida que Wagner se adentra más en Bangui, sumará al caos que ya está englobando a la región general, dijo Dukhan, la investigadora. Sudán es una preocupación particular, donde las rebeldes Fuerzas de Apoyo Rápido están ganando un punto de apoyo más fuerte en las partes sureña y occidental del país cerca de la República Centroafricana.
“La República Centroafricana es el último centro restante de Wagner en Africa. Pero están entrando en Darfur en coordinación con las Fuerzas de Apoyo Rápido," dijo ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.