De Israel National News:
La respuesta a la destrucción
El mensaje de Isaías fue uno de consuelo, pero también de responsabilidad.
por Michael Freund
Agosto 21, 2026
Algunos versículos proféticos nos consuelan prometiendo que llegará un futuro mejor.
Otros nos dicen que traer ese futuro requiere algo de nosotros.
La Haftaráh de esta semana (Isaías 54:1-10) hace ambas cosas.
Jerusalén ha soportado el exilio y la pérdida, pero Isaías le dice que no mire sólo lo que ha sido destruido. Ella debe mirar adelante a lo que será reconstruido.
"Agranda el lugar de tu tienda y extiende las cortinas de tus moradas; no te contengas. Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la derecha y a la izquierda; tus descendientes heredarán naciones, y se establecerán en ciudades desoladas." (Isaías 54:2-2).
Es una imagen poderosa de confianza en el futuro. Se le dice a Jerusalén que se prepara para crecer porque sus hijos retornarán, su población aumentará y los lugares que habían sido desolados estarán una vez más llenos de vida.
Kol HaTor, un volumen místico de Rab Hillel Rivlin (1757-1838) que registra las enseñanzas del Gaon de Vilna respecto al proceso de la redención, ve en este versículo algo más que una promesa sobre el futuro.
La palabra harjivi, agranda, apunta al concepto de harjavah - expansión. La reconstrucción de Jerusalén, el establecimiento de Eretz Israel y la reunión del pueblo judío no son temas que requieren que los judíos simplemente esperen la intervención Divina. Requieren esfuerzo humano como parte del proceso de redención. De ahí el mandato de la Haftaráh: Harjivi makom ohalej - "Agranda el lugar de tu tienda."
Pero Kol HaTor hace otra observación fascinante.
La palabra hebrea harjavah, expansión, contiene las mismas letras que hajravah, destrucción, sólo que acomodadas de forma diferente.
Tal vez ese es precisamente el mensaje de Isaías a un pueblo surgiendo de las ruinas. La respuesta a la hajravah es la harjavah.
Cuando la vida judía ha sido destruida, la reconstruimos. Cuando las comunidades judías han sido vaciadas, las volvemos a llenar. Cuando la Tierra ha sido desolada, la cultivamos nuevamente.
Ese ha sido el patrón de la historia judía.
Los enemigos han buscado repetidamente erradicarnos, dispersarnos y borrar lo que habían construido las generaciones previas. Pero la respuesta judía nunca ha sido meramente sobrevivir. Una y otra vez, los judíos reconstruimos escuelas y sinagogas, comunidades e instituciones, familias y centros de aprendizaje de Torah.
Y en ningún lado eso es más visible que en Eretz Israel.
Durante siglos, mucha de la Tierra estuvo descuidada mientras el pueblo judío permanecía desperdigado a lo largo del planeta. Pero los profetas insistieron en que el exilio terminaría y en que los hijos de Israel retornarían.
Isaías no describe pasivamente ese retorno.
Observen cuidadosamente el léxico del versículo:
Harjivi - agrandate.
Al tajsoji - no te contengas.
Ha'ariji - alargate.
Jaziki - fortalecete.
Cada palabra es un llamado a la acción.
Se dice que Jerusalén no cree simplemente que sus hijos retornarán, sino que hará espacio para ellos.
Esa idea tiene un significado particular para nuestra generación.
Hemos sido privilegiados de presenciar algo con lo que generaciones de judíos sólo podían soñar. Millones de judíos han retornado a Eretz Israel. Jerusalén ha sido reconstruida, y los lugares que una vez estaban yermos ahora están llenos de casas, escuelas, sinagogas y comunidades judías.
Pero Isaías no dice a Jerusalén meramente que preserve lo que ya ha sido construido.
El le dice a ella que haga la tienda más grande.
Hay todavía judíos a los que traer a casa, comunidades que fortalecer y partes de la Tierra que construir. El proceso que describe Isaías no está terminado, y tampoco lo está nuestro rol en él.
Esa puede ser la importancia más profunda del juego de palabras citado por Kol HaTor. La historia judía no es meramente una historia de sobrevivir a la destrucción, sino de responderle a través del crecimiento renovado.
El mensaje de Isaías, fue uno de consuelo, pero también de responsabilidad.
La respuesta a la hajravah es a harjavah.
Cuando otros destruyen, los judíos reconstruimos.
Y cuando reconstruimos, no restauramos meramente lo que se perdió. Lo hacemos más grande que antes.
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