
Un juez federal argentino fue destituido por una serie de mensajes antisemitas.
El jurado de enjuiciamiento consideró que Alfredo López incurrió en un mal desempeño de sus funciones y sostuvo que sus publicaciones promovieron violencia simbólica y discriminación.

La decisión marca un límite claro: el antisemitismo también tiene consecuencias cuando proviene de quienes ejercen funciones judiciales.


El odio antisemita no puede ser normalizado, mucho menos desde un cargo de autoridad.
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