miércoles, 27 de mayo de 2026

 

Encender "hasta que la llama se eleve por si misma"?
El fragmento Behaalotjá que leeremos este próximo Shabat, comienza con Aarón, el sacerdote, encendiendo la llama de la Menorah -el candelabro de siete brazos- en el Mishkán -el Tabernáculo-.
Cuánta profundidad se esconde en las cinco palabras del sabio Rashi cuando describe esto así:
“Hasta que la llama se eleve por sí misma”.
Aarón mantenía la llama junto a la vela que encendía, hasta ver que la vela ya ardía sola y alumbraba por sí misma.
No se trata sólo de un encendido técnico de la Menorá.
Aarón HaCohen, el personaje educativo y espiritual del pueblo, nos enseña cómo encender una llama de entusiasmo en todo lo que hacemos, y esto es válido para padres, maestros, directivos, comandantes y para todos nosotros.
Al principio, ciertamente recae sobre nosotros la tarea de encender esta llama: acercarnos y educar, hablar, explicar, demostrar interés.
Pero no es posible sostener siempre la mano del niño y decirle que hacer.
Llega una etapa en la que es necesario soltar. No podemos permanecer a su lado para siempre.
No podremos hacer todo en su lugar. Hay que encontrar el momento adecuado para dar un paso al lado y permitirles iluminar con su propia luz.
No existen reglas claras: a veces los padres necesitan mucha paciencia para educar al niño.
A veces los maestros deben invertir mucho esfuerzo para formar a la generación joven. Pero otras veces, la sofocan con demasiada atención y necesitan alejarse un poco.
Las palabras de Rashi nos llaman a prestar atención a esto: la responsabilidad de encender la llama es nuestra, de inspirar entusiasmo, pero también es nuestra responsabilidad dejar ir, soltar y permitir que los demás brillen por sí mismos.
“Hasta que la llama se eleve por sí misma.”
Amén.
Sivan Rahav Meir
La Pagina Judia

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