domingo, 26 de julio de 2026

DEL WSJ

 

El régimen de Irán es el problema

Si el Presidente Trump quiere ganar esta guerra, debe asestar golpes paralizantes al gobierno de la República Islámica.


Por Matthew Continetti
Julio 24, 2026
President Trump in Dover, Del., on July 22.President Trump in Dover, Del., on July 22. Photo: Molly Riley/Avalon/ZUMA Press
Mientras viajaba a Dover, Del., el miércoles para la transferencia dignificada de tres soldados estadounidenses asesinados en Jordania, el Presidente Trump envió una advertencia al régimen iraní. De hecho, envió dos. El éxito depende de sobre qué amenaza actúa el Sr. Trump.
El Sr. Trump puede continuar el camino en que ha estado viajando durante meses: un conflicto de baja intensidad con Irán por el Estrecho de Ormuz que no tiene fin a la vista. O puede salir de este limbo auto-impuesto regresando a operaciones de combate importantes y atacar al liderazgo, mando y control, redes de propaganda e infraestructura económica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Sólo la segunda opción tiene sentido.
“De ahora en más,” publicó el Sr. Trump en Truth Social, “cada vez que la República Islámica de Irán dispare a un barco en el Estrecho de Ormuz, ya sea por medio de misiles, cohetes, drones, o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O PLANTA DE ENERGIA, incluidos los localizados al lado de, o en, la Ciudad Capital de Teherán."
Cuatro horas después, el Sr. Trump publicó una captura de pantalla de un artículo noticiosos titulado, "Trump ordena al CENTCOM ‘abrir las puertas del infierno’ después que resultaron muertas tropas estadounidenses, y lanza ataques contra Irán."
Adviertan la diferencia. La primera publicación amenaza con represalias recíprocas: un puente o planta de energía destruidos  por cada ataque iraní contra el tráfico marítimo en el estrecho. La respuesta sería proporcional. Habría señales continuadas hacia una salida diplomática.
La segunda publicación es expansiva. Abrir las puertas del infierno no es una actividad común y corriente. No está limitado en alcance. Es guerra a gran escala—usar fuerza abrumadora para derrotar al enemigo. Ninguna vacilación. Ningún titubeo.

Operación Furia Epica empezó el 28 de febrer con este sentido de propósito. El Sr. Trump prometió negar armas nucleares a Irán, destruir su marina, misiles e industria misilística, debilitar a sus aliados terroristas y dar al pueblo iraní una posibilidad de derrocar a los mulahs.

Simultáneamente, Israel lanzó Operación León Creciente. En el minuto de inicio, fueron eliminados 40 líderes iraníes, incluido el ayatola Ali Khamenei. La operación combinada costó vidas estadounidenses e israelíes. Aumentó los precios de la energía y bienes básicos. Fue impopular. Pero estaba en camino a lograr los objetivos declarados del Sr. Trump.
Luego el Sr. Trump inició un experimento controlado en represalias proporcionales. El anunció un cese del fuego el 7 de abril. La pausa, escribió él, estaba "sometida a la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA Y SEGURA del Estrecho de Ormuz." Irán nunca abrió el estrecho. Pero el Sr. Trump extendió el alto al fuego. Para castigar a Irán por mantener rehén al estrecho, él impuso un bloqueo naval de los puertos iraníes el 13 de abril. Luego siguió la lógica de la proporcionalidad—la lógica del intercambio de golpes, de lo que el Sr. Trump llama "golpes de cortesía."
El Sr. Trump escaló posiciones lentamente. Estados Unidos intercambió disparos con Irán cada vez que los mulahs atacaron la navegación o los aliados del golfo. Pero la respuesta de Estados Unidos fue limitada. La idea fue que la restricción crearía espacio para la diplomacia.
El Vicepresidente JD Vance y los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner negociaron con los políticos de Irán. El 17 de junio, el Sr. Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron un memorando de entendimiento: a cambio de abrir el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos pondría fin al bloqueo de los puertos iraníes y permitiría a la República Islámica vender petróleo. El MDE prometía recompensas aún más lucrativas si Irán negociaba respecto a su programa nuclear.
¿Qué hizo Irán? Disparó contra los buques comerciales y países vecinos. Conspiró para asesinar al Sr. Trump. Mudó las centrifugadoras profundo bajo tierra en la Montaña Pickaxe. Atacó una base estadounidense en Jordania, llevando las muertes estadounidenses en combate a 18. Cientos más han sido heridos.
La restricción y la diplomacia fallaron. De ahí el cambio de tono del Sr. Trump. El ha dicho que el MDE "terminó" y llamó "escoria" al liderazgo iraní. El ha prometido que Irán pagará por matar tropas estadounidenses, que Irán nunca tendrá armas nucleares y que el Estrecho de Ormuz estará abierto para todos. El reimpuso el bloqueo y sanciones estadounidenses. El ha ampliado el alcance de los ataques estadounidenses en Irán para incluir puentes, refinerías y fábricas. El dice que lo peor está por venir.
Sin embargo, respecto a la pregunta central—un retorno a la acción cinética a gran escala—el Sr. Trump es ambiguo. Miren sus verdades contradictorias. ¿Por qué no ha decidido un curso de acción? Tal vez el Sr. Trump está contento con seguir la dinámica actual, con su bombardeo en curso de bajo nivel y bloqueo renovado estrangulando el sustento económico de Irán. Tal vez le preocupe que una guerra aérea y con misiles a gran escala, con el potencial de las fuerzas de operaciones especiales en el terreno, significarán más muertos y heridos, precios más elevados, más daño a los estados del golfo y posible agitación en Kuwait y Jordania.
Preocupaciones razonables. Pero deben ser sopesadas contra el precio de la política actual, contra la perspectiva de Irán cerrando el estrecho a voluntad, alimentando el terrorismo y reanudando su programa nuclear. Ahora, el Sr. Trump debe entender que Irán no está interesado en la diplomacia. La República Islámica sigue siendo lo que ha sido durante 47 años: un régimen terrorista fanático con planes de exportar su revolución, construir un arma nuclear, destruir al estado de Israel y dominar el Medio Oriente. Irán no ha cambiado su comportamiento. No ha visto la luz.
¿Por qué? Porque el status quo favorece al régimen. Sigue en el poder. Ha disuadido a las potencias árabes de unirse al combate. No tiene que preocuparse por Israel (por el momento). Está enfrentando al Gran Satán. Todo lo que tiene que hacer es esperar que pase el tiempo.
El problema del Sr. Trump es el régimen. Siempre ha sido el régimen.
Si quiere ganar esta guerra, el Sr. Trump debe asestar golpes paralizantes al gobierno de Irán. Eso significa rechazar la proporcionalidad y ordenar al CentCom reanudar la búsqueda de su lista de blancos a partir del 7 de abril. Significa expandir los objetivos para incluir autopistas, puentes, fábricas y otra infraestructura que sostiene la maquinaria bélica del CGRI—no uno al día, sino todos a la vez. Significa hacer que el General de Brigada Ahmad Vahidi, comandante del CGRI, y otras figuras del régimen vivan continuamente en alerta. Significa debilitar la capacidad de la República Islámica de escupir propaganda—cerrando permanentemente la televisión estatal.
Abrir el Estrecho de Ormuz, eliminar el programa nuclear iraní y debilitar las líneas de producción de misiles del CGRI no puede lograrse diplomáticamente. El Presidente Trump inició la guerra convencido que la victoria requiere resolución, compromiso y la aplicación de los medios necesarios para conseguir un fin dado. Lo que ha sucedido desde abril lo demuestra. Es hora de actuar en consecuencia.

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