La paz con la República Islámica de Irán es una fantasía
El conflicto militar estadounidense e israelí con Irán, que comenzó el 28 de febrero y no parece haber llegado a un final, fue un fracaso completo tanto para EE.UU. como para Israel. Si bien esto aun no ha sido reconocido por todos debido a que la actual administración estadounidense necesita describirse como victoriosa para las elecciones de medio término, no obstante es importante ver esta realidad.
La República Islámica de Irán hasta ahora ha surgido como el vencedor de este conflicto militar. El Memorando de Entendimiento de Islamabad (MOU) cimenta al actual régimen en Irán y su legitimidad entre los enemigos de Estados Unidos e Israel, especialmente los yihadistas. El mismo Presidente Donald Trump sigue repitiendo que no está buscando el cambio de régimen en Irán.
En el discurso público, la victoria militar de la República Islámica siempre se ha definido como la defensa del territorio iraní y la supervivencia del régimen islamista. Esta definición también se aplicó cuando Irak invadió Irán en 1980.
Si bien Estados Unidos no participó directamente en la guerra Irán-Irak, los acontecimientos en los que estuvo involucrado se utilizaron para presentar el resultado inconcluso del conflicto como prueba de que el régimen iraní había resistido al "imperialismo estadounidense" y había sobrevivido.
Los mismos militares que, según sus propias declaraciones, resistieron al "imperialismo estadounidense" durante la guerra Irán-Irak, posteriormente libraron guerras subsidiarias en Oriente Medio y continuaron su guerra contra Estados Unidos en Irak, donde asesinaron a numerosos soldados estadounidenses. Qasem Soleimani, Mohammed Bagher Ghalibaf, Abbas Araghchi y Ali Larijani, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, son todos veteranos de la guerra Irán-Irak. Los ejemplos de estos veteranos dentro del régimen iraní son innumerables, y creen haber derrotado ya al "imperialismo estadounidense" al repeler la invasión de Irán por parte de Saddam Hussein.
Ahora que han defendido su régimen y el territorio iraní por segunda vez, creen, naturalmente, haber derrotado de nuevo al "imperialismo estadounidense". No les importa que Estados Unidos haya diezmado la cúpula del régimen y alcanzado la supremacía militar. Al igual que en la guerra Irán-Irak, las muertes de líderes políticos y militares se presentaron como actos de martirio, y en la narrativa actual de la República Islámica, morir como mártir se considera un honor.
La supremacía militar de Estados Unidos e Israel se comparará con la batalla de Karbala en el año 680, donde el imán Hussein fue derrotado por el ejército, muy superior, del califa Yazid. El argumento será que Irán era el más débil, al igual que el imán Hussein, pero que "la verdad" y lo "moralmente correcto" finalmente triunfaron.
Este es el mensaje teológico central de la historia de Karbala. El régimen lo utilizó incluso cuando la guerra Irán-Irak favorecía a Irak.
Cabe preguntarse si el pueblo iraní volverá a aceptar estos mensajes religiosos, 38 años después del fin de la guerra. No hay ninguna certeza al respecto. Sin embargo, el régimen no ha caído. Cuando una persona es retratada como mártir una y otra vez en desfiles, películas y libros, la gente termina por aceptar esa narrativa. Una mentira repetida acaba convirtiéndose en una verdad indiscutible. Así funciona la propaganda.
En algún momento, la gente también se hará la pregunta obvia: si Estados Unidos tenía la supremacía militar, ¿por qué el régimen sigue en el poder? Este es un régimen que desafió a Estados Unidos y, sin embargo, permanece en el poder. ¿Qué significa esto? ¿Acaso Estados Unidos ya no puede derrotar a sus enemigos? ¿Ha transformado el régimen de los mulás a Irán en un país capaz de desafiar a Estados Unidos? De ser así, habrían cumplido la promesa que hicieron al pueblo en 1979. Irán debía convertirse en un país que no estaría gobernado por el "imperialismo estadounidense". Mediante el Memorando de Entendimiento de Islamabad, los mulás han cumplido esa promesa.
Por supuesto, se puede debatir y cuestionar todo esto. Lo que el pueblo iraní percibe es que Estados Unidos prometió derrocar a este régimen. Estados Unidos e Israel hicieron todo lo posible y fracasaron. El Memorando de Entendimiento de Islamabad da la impresión de que Irán es el vencedor que impone sus condiciones a Estados Unidos. Todo esto otorga una gran legitimidad a un régimen cuya ideología se basa en la hostilidad hacia Estados Unidos e Israel.
Aunque el pueblo iraní esté insatisfecho con el régimen, reconoce que este puede defender la integridad territorial de Irán y cumplir sus promesas, que siempre han sido desafiar a Estados Unidos y al "imperialismo estadounidense".
Cada viernes, los partidarios del régimen corean: "¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!". El régimen no promete reformas del bienestar social ni recortes de impuestos. Su ideología se basa en la hostilidad hacia Estados Unidos e Israel, y al presentarse como vencedor de esta guerra, ha ganado legitimidad.
Nunca debimos haber llegado a esta situación. Incluso sin ser un experto militar, era obvio desde el principio que Estados Unidos no tenía un plan para derrocar al régimen iraní cuando comenzó la guerra a finales de febrero. No existía una hoja de ruta paso a paso desde el inicio de las operaciones hasta la caída del régimen.
Tras la Guerra de los Doce Días del año pasado, se volvió claro que para que tal situación sea posible, sería necesario armar voluntarios de la diáspora iraní. Ese es el motivo por el cual en agosto yo escribí lo siguiente:
"El cambio de régimen puede suceder si se dan todas las condiciones necesarias. Esto significa que los grupos de la oposición iraní exiliados en Medio Oriente que desean permanecer relevantes deben estar preparados para moverse dentro de Irán cuando sea necesaria la intervención armada para ayudar en el cambio de régimen. También significa que los países en la región que quieren el cambio de régimen en Irán deben facilitar el movimiento de los grupos de la oposición iraní dentro y frente a sus fronteras, y facilitarles estar armados y entrenados para tal misión."La próxima vez que Irán esté en una guerra como el conflicto reciente, los grupos de la oposición iraní deben estar en el terreno, armados y preparados para apoyar el cambio de régimen y aprovechar las vulnerabilidades que surgen a raíz de los ataques aéreos."Siempre fue obvio que los ejércitos estadounidense e israelí no podrían derrocar al régimen. Siempre fue obvio que, si el cambio de régimen era el objetivo, esto requeriría un conflicto prolongado. Siempre fue obvio que el clima político y las realidades económicas estadounidenses no permitirían una guerra prolongada con Irán. Como resultado, nunca hubo un plan realista para eliminar al régimen actual.
El MDE de Islamabad no llevará a la paz. El régimen iraní continuará haciendo avanzar sus intereses y expandir su influencia. A pesar de esta guerra, el régimen todavía esgrime influencia significativa en Irak, Yemen y Líbano. Este régimen está lejos de ser derrotado como potencia regional.
Este es un régimen agresivo que iniciará más guerras y que debe ser sacado del poder. Por lo tanto, la oposición iraní debe ser armada si alguna vez se vuelve posible el cambio de régimen. Son sólo los iraníes los que están preparados para sacrificar sus vidas para liberar Irán en una guerra prolongada, la cual será sangrienta porque el régimen de los mulahs no tiene ningún lado al que escapar y luchará hasta el último hombre.
La guerra llegará. La paz con la República Islámica de Irán es una fantasía. Tanto Obama como Trump parecen haber adoptado esa fantasía, y las generaciones futuras, junto con el pueblo iraní, pagarán el precio por ello.
Nima Gholam Ali Pour es miembro del parlamento sueco
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