martes, 8 de septiembre de 2026

 El ministro de Relaciones Exteriores Sa’ar anuncia el cierre del Consulado británico en Jerusalén y la adopción de contramedidas en respuesta a las sanciones del Reino Unido

El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, con consentimiento del primer ministro Benjamin Netanyahu, anunció hoy el cierre del Consulado británico en Jerusalén como parte de una serie de contramedidas israelíes, en respuesta a las nuevas sanciones anunciadas por el secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno laborista británico y tras una serie de decisiones antiisraelíes adoptadas por el gobierno laborista.
Las medidas son las siguientes:
1.⁠ ⁠El cierre del Consulado británico en Jerusalén.
2.⁠ ⁠La expulsión de los representantes británicos del Centro Internacional de Apoyo a Gaza en Kiryat Gat.
3.⁠ ⁠El cese de las actividades británicas destinadas a capacitar a las fuerzas de la Autoridad Palestina en Judea y Samaria, llevadas a cabo por el “Equipo Británico de Apoyo en Ramala”.
4.⁠ ⁠La prohibición de entrada a Israel de 12 representantes electos británicos y de otros ciudadanos británicos involucrados en actividades antisemitas y antiisraelíes, así como de quienes niegan la propia existencia del Estado de Israel.
El ministro de Relaciones Exteriores Sa’ar declaró:
“Hoy, con el consentimiento del primer ministro Netanyahu, decidí adoptar una serie de contramedidas israelíes en respuesta a las nuevas sanciones anunciadas por el secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno laborista británico y tras una serie de decisiones antiisraelíes adoptadas por dicho Gobierno.
Las acusaciones formuladas hoy por el secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno laborista ante el Parlamento británico fueron mentiras indignantes.
Quiero dejar esto claro desde el principio: no tenemos nada en contra del pueblo británico. Sabemos que contamos con muchos amigos en Gran Bretaña.
Lamentablemente, se encuentra en el poder un Gobierno laborista hostil que actúa sistemáticamente contra el Estado de Israel y que no nos ha dejado más opción que responder, finalmente, a sus acciones hostiles.
La decisión del Gobierno laborista británico de imponer una serie de severas sanciones contra las comunidades de Judea y Samaria, así como sanciones adicionales relacionadas con armamento, fue anunciada por el señor Miliband inmediatamente después de que hablara del derecho de Israel a defenderse. Una contradicción consigo mismo.
Eligieron hacerlo en vísperas de los días más sagrados del calendario judío, por razones de política interna, antes de la Conferencia del Partido Laborista que se celebrará este mes.
La medida británica es moralmente distorsionada y constituye una injerencia flagrante en los asuntos de un Estado soberano y en su proceso electoral.
El intento del Gobierno laborista británico de imponer medidas al estilo del ‘Libro Blanco’ evoca las palabras antisemitas del teniente general británico Barker, comandante de las fuerzas británicas en la Tierra de Israel durante el Mandato, quien afirmó: ‘Castiguen a los judíos golpeándolos en sus bolsillos’.
El pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la Tierra de Israel. El vínculo y el derecho del pueblo judío sobre esta tierra están documentados de manera más extensa que los de cualquier otro pueblo en la historia de la humanidad.
La medida del Gobierno laborista británico resulta particularmente absurda considerando que, hace más de un siglo, fue la Declaración Balfour del Gobierno británico la que reconoció formalmente el derecho histórico del pueblo judío a restablecer su hogar nacional en la Tierra de Israel, incluidas Judea y Samaria.
Esta declaración sirvió de fundamento para el Mandato británico, fue reconocida por la Sociedad de Naciones y posteriormente incorporada al artículo 80 de la Carta de las Naciones Unidas.
El boicot a los productos procedentes de Judea y Samaria es una práctica despreciable que perjudica a ciudadanos trabajadores y respetuosos de la ley. El Gobierno laborista ha decidido aplicar esta práctica de boicot y BDS únicamente contra el Estado judío.
Contrariamente a las falsas afirmaciones del Gobierno laborista, no se ha adoptado ninguna nueva decisión respecto al desarrollo en E1. La decisión fue tomada hace más de un año y el proceso de licitación se encuentra en marcha desde hace muchos meses.
También carecen de fundamento las afirmaciones sobre una supuesta interrupción de la posible continuidad territorial palestina. La decisión del Gobierno de Israel, adoptada hace más de un año, estipuló la construcción de dos carreteras: la primera, la Ruta 80, que servirá como una importante vía de transporte entre la zona de Belén y la zona de Ramala; y la segunda, conocida como la carretera del ‘Tejido de Vida’, entre Al-Za’im y Al-Eizariya.
La afirmación de que se perjudicará la ‘continuidad territorial palestina’ resulta particularmente absurda cuando proviene de quienes insisten en definir Judea y Samaria y la Franja de Gaza como ‘una única unidad territorial’.
La decisión del Gobierno laborista también constituye una grave injerencia en el proceso electoral de un Estado soberano. Se trata de un intento flagrante y absolutamente inaceptable por parte de un Gobierno extranjero de ejercer influencia externa en plena campaña electoral.
Sin embargo, una abrumadora mayoría de la sociedad israelí apoya a las comunidades de Judea y Samaria y se opone firmemente al establecimiento de un Estado terrorista palestino en el corazón de nuestra tierra. Esto es precisamente lo que el Gobierno laborista intenta imponerle a Israel mediante medidas destinadas al fracaso. No funcionará.
Después de todo lo que hemos visto —las concesiones israelíes en los Acuerdos de Oslo, la retirada unilateral de Gaza, la Segunda Intifada y el 7 de octubre—, la sociedad israelí rechaza categóricamente el establecimiento de un Estado terrorista yihadista en el corazón de nuestra tierra.
El conflicto israelí-palestino es un conflicto de larga data. Lamentablemente, los palestinos siempre han rechazado las propuestas para resolverlo y nunca han abandonado el terrorismo ni la incitación.
Este conflicto no se resolverá mediante declaraciones provenientes de Londres o París y un enfoque unilateral y antiisraelí únicamente aleja la posibilidad de alcanzar una solución, en lugar de acercarla.
Resulta especialmente sorprendente que Gobiernos como el laborista ni siquiera consideren imponer sanciones a la Autoridad Palestina por su apoyo financiero sistemático al terrorismo, mediante el infame mecanismo de pagos conocido como ‘Pay for Slay’ (pagos por asesinatos).
Este enfoque unilateral también ignora el terrorismo palestino persistente contra civiles israelíes, que volvimos a presenciar esta semana.
Le digo al Gobierno laborista y a todos los Gobiernos del mundo que creen que pueden obligar a Israel a actuar en contra de nuestros intereses nacionales y de seguridad: no tienen ninguna posibilidad de lograrlo.
No regresamos a nuestra tierra después de 2.000 años para perderla bajo la presión de yihadistas, islamistas, antisemitas, extremistas de izquierda y representantes de la cultura ‘woke’. No solo fracasarán en su intento de perjudicarnos: también se perjudicarán a ustedes mismos y debilitarán su propia influencia.
Y tengan presente lo siguiente: los palestinos también se verán directamente perjudicados por sus medidas. Decenas de miles de trabajadores palestinos están empleados en nuestras comunidades, y estas sanciones también los perjudicarán.
La Autoridad Palestina, que se encuentra detrás de varias de estas iniciativas, tampoco quedará exenta de consecuencias.
La última decisión del Gobierno laborista se suma a una serie cada vez más grave de medidas unilaterales contra Israel adoptadas por este Gobierno hostil desde que asumió el poder en julio de 2024.
Estas medidas han incluido, entre otras, el reconocimiento de un ‘Estado palestino’ virtual en septiembre de 2025; la reanudación del financiamiento a la UNRWA, a pesar de que empleados de dicha organización participaron activamente en la masacre del 7 de octubre; la suspensión de licencias para la exportación de material de defensa a Israel —y hoy conocimos la intención de ampliar estas restricciones—; la imposición de sanciones a ministros israelíes; sanciones contra ciudadanos y entidades israelíes; la suspensión de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio; restricciones a la participación oficial de Israel en la exposición internacional de equipamiento de defensa y seguridad en Gran Bretaña; la paralización del diálogo militar y de la cooperación en materia de seguridad; la prohibición de que oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel participen en programas de formación en el Real Colegio de Estudios de Defensa; y la promoción reiterada de ataques sesgados y unilaterales contra Israel en el ámbito internacional.
Estas medidas del Gobierno laborista británico, junto con su retórica sesgada, unilateral y antiisraelí, ya han contribuido significativamente al aumento sin precedentes de los ataques antisemitas, incluidos ataques violentos contra judíos británicos.
A la luz de todo lo anterior, he decidido, como señalé, con el consentimiento del primer ministro Benjamin Netanyahu, adoptar las siguientes contramedidas israelíes:
1.⁠ ⁠El cierre del Consulado británico en Jerusalén. Jerusalén unificada es la capital de Israel y se encuentra bajo su plena soberanía. Toda actividad de un Estado extranjero dentro de la ciudad debe llevarse a cabo con el consentimiento del Estado de Israel. Cualquier actividad extranjera en la zona deberá realizarse a través de canales aceptados y acordados, sin vulnerar la soberanía de Israel.
2.⁠ ⁠La expulsión de los representantes británicos del Centro Internacional de Apoyo a Gaza, ubicado en Kiryat Gat.
3.⁠ ⁠El cese de las actividades británicas destinadas a capacitar a las fuerzas de la Autoridad Palestina en Judea y Samaria, llevadas a cabo por el ‘Equipo Británico de Apoyo en Ramala’.
4.⁠ ⁠La prohibición de entrada a Israel de 12 representantes electos británicos y de otros ciudadanos británicos involucrados en actividades antisemitas y antiisraelíes, así como de quienes niegan la propia existencia del Estado de Israel.
Gran Bretaña inició y encabezó la medida actual. Sin embargo, también adoptaremos, según nuestro criterio, contramedidas contra otros países que actúen o pretendan actuar contra Israel.
El mensaje para todo Gobierno que nos perjudique es claro: quien actúe contra Israel se enfrentará a la respuesta de Israel y perderá su influencia y relevancia en la región.
Las medidas contra Israel no quedarán sin respuesta.
Shaná Tová a todo el pueblo judío, tanto en Israel como en el resto del mundo”.

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