martes, 8 de septiembre de 2026

DEL WSJ

 

La historia interna de la Sala de Guerra de Israel tras el 7 de octubre

Netanyahu maniobró, con ayuda de su rival principal, mientras su ministro de defensa instaba a un combate drásticamente diferente.


Por

Yonah Jeremy Bob

y Elliot Kaufman 


Sept. 4, 2026 


Yoav Gallant no pudo dormir en la noche del 10 de octubre del 2023. Esto no fue como uno podría esperar del ministro de defensa israelí, debido a la conmoción de la invasión y masacre de Hamas tres días antes. El tenía otra amenaza en su mente: Hezbola.

¿Debía Israel, una nación todavía atónita, asumir un riesgo nuevo y no forzado lo suficientemente grande como para asombrar a sus enemigos y transformar la guerra en sus inicios? Durante esa noche en vela, el Sr.  Gallant llegó a dos conclusiones. La primera, Israel necesitaba ejecutar un ataque abrumador contra Hezbola de inmediato, antes que el aliado terrorista de Irán en Líbano pudiera seguir el ataque de Hamas con un ataque propio más poderoso. La segunda, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu se opondría enérgicamente a la propuesta. 

Israel todavía tenía que invadir Gaza para eliminar a Hamas. El Sr. Gallant quería aplastar a Hezbola en Líbano primero. Israel atacaría más de 1,000 veces al cabo de 24 horas el 12 de octubre, propuso él. Operando desde el aire en oleadas, las Fuerzas de Defensa de Israel podrían destruir entre el 70% y el 80% de las armas de alto valor de Hezbola en los primeros 30 minutos, y luego desatar el infierno sobre el aparato más amplio de Hezbola. La mayoría de los dos millones de personas de Beirut partirían rápidamente y quedarían sin hogar. 

El Sr. Gallant conocía los argumentos a favor de opciones más moderadas. Pero temía a lo que sucedería a Israel si ésta dejaba que Hezbola ataque duro primero. Incluso con las defensas aéreas de clase mundial del estado judío, los misiles de Hezbola podrían devastar Haifa y el norte de Israel, destruir docenas de edificios de muchos pisos en Tel Aviv, y destruir grandes partes del Aeropuerto Ben-Gurion y la red eléctrica nacional. Ellos podrían asesinar 5,000 israelíes al cabo de horas, empequeñeciendo  los 1,200 asesinados tres días antes por Hamas.

Hezbola se había convocado el 8 de octubre para apoyar la masacre de Hamas del 7 de octubre con un ataque con cohete de tamaño mediano desde Líbano. “Hezbola está aguardando hasta que Israel esté ocupada, y haya comprometido a la mayoría de sus fuerzas para combatir a Hamas, para entonces iniciar una invasión total," argumentó el Sr. Gallant el 8 de octubre. Más tarde ese día, sin embargo, el "equipo rojo" del ministro de defensa de altos ex funcionarios de inteligencia no halló ninguna evidencia para apoyar esta teoría.

¿Pero y si la información era errada? Israel había ignorado por completo el ataque de Hamas del 7 de octubre. En los días que siguieron, ¿podría el Sr. Gallant confiar en los expertos de inteligencia para predecir el siguiente movimiento de Hezbola?

Ahora podemos revelar los giros y vueltas que llevaron a la fatídica decisión de Israel de a quien combatir primero, dando forma al rumbo de su guerra más larga. En la madrugada del 11 de octubre, el Sr. Gallant revisó la información por su cuenta. Para las 9:45 a.m., estaba en el cuartel general de la fuerza aérea para analizar los planes para atacar a Hezbola. El también indagó a una media docena de jefes de las FDI. La mayoría estaba en favor de atacar el norte, pero otros estaban llenos de dudas o aterrorizados de perder el apoyo estadounidense. El jefe de análisis de inteligencia de las FDI estaba especialmente circunspecto acerca de apostar a una campaña en Líbano en un momento tan precario.

A las 11:15 a.m., el Sr. Gallant habló con el Gen. Herzi Halevi, el jefe del estado mayor de las FDI. Durante los días precedentes, el Sr. Halevi había hecho duras preguntas acerca del plan del Sr. Gallant, pero para este momento él lo apoyaba sinceramente. "Si hay dos enemigos," dijo el Sr. Halevi, “vas tras el más fuerte primero.” De otra forma, es probable que te tome por sorpresa o cuando tus fuerzas estén agotadas.

El Sr. Gallant llamó al Sr. Netanyahu pero no pudo pasar de sus colaboradores. El ministro de defensa trató más veces. El primer ministro no atendería sus llamadas. En medio de una guerra y crisis, esta no era una buena señal. El Sr. Gallant marchó a la oficina militar del Sr. Netanyahu, lo que le tomó 30 minutos que nadie tenía para perder. Inexplicablemente, el Sr. Gallant todavía no pudo contactar al Sr. Netanyahu. Sólo Ron Dermer, la mano derecha del primer ministro, salió para reunirse con él.

El Sr. Gallant dijo al Sr. Dermer que se estaba acabando la oportunidad para un ataque contra Hezbola, pero el Sr. Netanyahu ya sabía lo que quería su ministro de defensa. El primer ministro no estaba disponible para poder evitar el tema. Eso sería más fácil que decir no, lo que podría ser usado en su contra si se filtraba. En Israel, todo se filtra finalmente.

El Sr. Dermer escuchó, luego regresó a su oficina, dejando al Sr. Gallant en la zona de recepción. En lugar de hablar con el primer ministro, el Sr. Dermer llamó a Jake Sullivan, asesor en seguridad nacional del Presidente Biden. Esta fue una pista temprana para el Sr. Gallant que el Sr. Netanyahu quería que EE.UU. lo "forzara" a no atacar a Hezbola.

La charla de los Sres. Sullivan y Dermer llevó a una llamada entre sus jefes. Cuando el primer ministro planteó un gran ataque israelí contra Hezbola, el presidente repelió duro. "No haga esto," dijo el Sr. Biden, para sorpresa de nadie. "Usted me conoce. Nos conocemos hace un largo tiempo. Esto es un error. No siga este camino."

El Sr. Netanyahu respondió, “Lo escucho. Usted ha sido muy claro. Pero vamos a tomar nuestra propia decisión, y si bien esta conversación la informará, no la decidirá."

Finalmente, a la 1:20 p.m., tras dos horas de demora, el Sr. Gallant pudo ingresar para hablar con el Sr. Netanyahu. Los dos hombres se miraban con suspicacia. El Sr. Gallant planteó sus argumentos. El Sr. Netanyahu planteó complicaciones. “Necesitamos también un gobierno de unidad nacional,” añadió el primer ministro.

“Está bien, vaya a formar un gobierno de unidad," contrarrestó el Sr. Gallant.

Sin que él lo supiera, el Sr. Netanyahu había estado negociando todo el día para hacer precisamente eso, en preparación para la reunión vespertina decisiva del gabinete. No era una fanfarronada.

Cuando el Sr. Gallant entró a la sala de reunión algunas horas después, se sorprendió por lo tanto de ver a Benny Gantz, el líder de la oposición que estaba más alto en las encuestas, ya presente, junto con el socio político del Sr. Gantz, Gadi Eisenkot. (el Sr. Eisenkot desde entonces se ha vuelto el retador principal del Sr. Netanyahu en la elección del próximo mes.) Ningún gobierno de unidad había sido anunciado aún, pero evidentemente había sido formado uno en la práctica. No auguraba nada bueno para el plan agresivo del Sr. Gallant, él lo sabía, si esos dos estaban pesando en las decisiones cruciales de la guerra y la paz.

Otra sorpresa fue que el Sr. Netanyahu pareció estar describiéndose como un partidario de atacar el norte. Pero si bien el primer ministro hablaba duro acerca de atacar a Hezbola, tanto el Sr. Gallant como el Gen. Halevi percibieron que el Sr. Netanyahu estaba debilitando sutilmente el argumento insertando dentro de sus comentarios la necesidad de sopesar las visiones de Estados Unidos y del Sr. Gantz.

El plan de ataque del Sr. Gallant “podría alterar radicalmente las relaciones entre Israel y Estados Unidos,” destacó el Sr. Netanyahu. A su vez, los Sres. Gantz y Eisenkot no ocultaban su oposición. Para ellos, los riesgos superaban los beneficios de un movimiento temprano.

Al discutir con el primer ministro, el Sr. Gallant agitó su mano derecha con el pulgar e índice extendidos para enfatizar, sus ojos encendidos con un fuego poco común. El Sr. Netanyahu, con los brazos cruzados, estaba más callado de lo que cabría esperar de su imagen pública. El escuchaba atentamente, mirando a sus colegas.

Cuando el Sr. Netanyahu dijo que deberían consultar además con los estadounidenses, el Sr. Gallant respondió: “Eso sería como pedir un veto.” Más tarde en la guerra, el Sr. Netanyahu plantearía ese argumento él mismo—y contra el Sr. Gallant.

En la llamada entre los Sres. Dermer y Sullivan que siguió, el estadounidense advirtió que un ataque contra Hezbola provocaría una guerra regional. El Sr. Sullivan preparó lo que algunos altos funcionarios de defensa israelíes vieron como una emboscada trayendo a casi el equipo principal estadounidense entero en fila para pesar contra un ataque. Pero entonces, la inteligencia de las FDI recogió señales de una inminente invasión de parapentistas de Hezbola, poniendo fin aparentemente al debate. “Si vamos a ser atacados e invadidos,” nos dijo el Sr. Netanyahu, “¿qué opción tenemos? Tenemos que combatir.”

El equipo de Biden no fue persuadido. El Sr. Sullivan dictó un mensaje. “De Jake a Ron: Tu información es falsa. Estás tomando decisiones en la niebla de la guerra. Aminora la marcha."

La información estadounidense estaba en lo correcto. “Yo en verdad dejé que los aviones despegaran para tener un ataque a gran escala contra Hezbola,” nos contó el Sr. Netanyahu. “¿Y saben por qué se detuvo? Se detuvo porque resulta que los parapentes eran gansos. Llamamos de regreso a los aviones.” El radar israelí había confundido aves con invasores. La guerra entera pudo haber girado en torno a tal error de interpretación.

Más tarde esa tarde, el Sr. Netanyahu se opuso al plan de ataque en Líbano sin equivocación, advirtiendo de “destrucción masiva en el frente interno.” Aparte, argumentó él, “necesitamos el respaldo pleno de los estadounidenses para invadir Gaza."

El primer ministro convocó otra reunión del gabinete de guerra al atardecer. "Dije a Gallant, ‘No puedes hacer eso,’” nos contó el Sr. Netanyahu. Era mejor evitar la guerra intensiva en dos frentes, y después de la masacre del 7 de octubre Hamas tenía que ser la prioridad. "No vamos a dejarlos en paz cuando Dios sabe lo que sucederá en Líbano.”

El Sr. Gallant, el Gen. Halevi y los jefes del Mossad, del Shin Bet y de la Inteligencia Militar todos favorecían atacar a Hezbola. Pero el prestigio de estos expertos en seguridad había absorbido un golpe el 7 de octubre. El gabinete de guerra decidió contra el plan de ataque, energizado por los votos de los Sres. Netanyahu y Gantz, respaldados a su vez por los tres observadores formales del gabinete de guerra, el Sr. Dermer, el Sr. Eisenkot y el líder del partido Shas, Aryeh Deri.

El Sr. Gallant advirtió que “generaciones de israelíes llorarán de arrepentimiento” por la falla en abordar la amenaza en ciernes de Hezbola. Durante los siguientes 10 u 11 meses, el sentimiento pareció reivindicado. Jerusalén se esforzó mucho para evitar la guerra con Hezbola aun cuando los terroristas hicieron llover cohetes sobre el norte de Israel, obligando a su evacuación. 

Luego llegó el sabotaje de los buscapersonas explosivos de Israel el 17 de septiembre del 2024, y una secuencia espectacular de ataques que asombraron y devastaron a Hezbola. Ese éxito de la campaña—que dejó al programa nuclear de Irán sin su "póliza de seguro," como era descripto frecuentemente en Israel el arsenal de misiles de Hezbola—posibilitó los éxitos aún más grandes de la Guerra de los 12 Días contra Irán en junio del 2025. Para su final, el programa nuclear iraní estaba en ruinas, donde permanece hoy.

Todo lo cual hace difícil reflexionar sobre la decisión temprana del Sr. Netanyahu. Si él hubiese lanzado la guerra del Sr. Gallant el 12 de octubre del 2023, a Israel se le podría haber agotado las municiones, por no hablar del capital político con el Sr. Biden, antes incluso de empezar a golpear a Hamas.

Pero los resultados extraordinarios de los buscapersonas y los ataques de las FDI que siguieron pueden ser también utilizados para argumentar que Israel podría haber encontrado el éxito en Líbano anteriormente en la guerra. Tal vez esto había negado a Hezbola el triunfo, y evitado a los israelíes la tragedia de despoblar el norte del país durante tanto tiempo.

El ataque del 7 de octubre fue de tal magnitud que muchos pensaban que Israel no podría ir a lo seguro en respuesta. Necesitaba pensar en grande, hacer algo inesperado—reiniciar el equilibrio regional y asegurar a Israel por una generación, ya sea por medio del plan del Sr. Gallant u otra cosa. El Sr. Netanyahu admitió el punto dos días después del ataque de Hamas, cuando dijo en una declaración oficial: "Les pido que permanezcan firmes porque vamos a cambiar el Medio Oriente.”

El Sr. Bob es un analista militar veterano del Jerusalem Post. El Sr. Kaufman es miembro de la Junta Editorial del Journal. Este artículo está adaptado de su libro, “En la Sala de Guerra: La Historia Interna de la Lucha de Israel contra Hamas y el Eje Iraní,” que saldrá el 8 de septiembre.

imageBenjamin Netanyahu and Yoav Gallant in Tel Aviv, Oct. 28, 2023. Abir Sultan/Associated Press

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