Las Fuerzas de Defensa de Israel pueden ser el ejército más inteligente y con mayores recursos sobre la faz de la Tierra. Pero su enemigo más implacable es cada vez más elusivo, aun cuando se expande por todas partes. Ya ha capturado un premio gigante: las mentes de los jóvenes. Ahora los nuevos reclutas se alistan con entusiasmo.
A lo que se están entregando es al STI, o Sindrome de Trastorno por Israel. Cuando el tema pasa a ser el estado judío, mentes anteriormente robustas se están volviendo mayonesa en mal estado. En todos los campus universitarios se están llevando a cabo ávidamente auto-lobotomías frontales. El STI es una droga que te coloca en un subidón de superioridad moral mientras anula tus facultades cognitivas.
Este es nuestro cerebro bajo los efectos del STI: La semana pasada un importante medio noticioso publicó un artículo respecto a Israel tan falto de toda razón como para garantizar su ingreso en primera votación al Salón de la Fama de los Idiotas. Mi primer pensamiento fue llamar al 911 y reportar evidencias de un evento neurológico adverso. Mi segundo pensamiento fue llamar al Weekly World News para decir que yo podía finalmente confirmar todos esos informes que existe un humano adulto sin cerebro.
En su crítica para Variety de una película llamada “NAZA,” acerca de las presuntas depravaciones de las FDI, Jay Weissberg presentó un caso avanzado de STI:
Esta eliminación de costos humanos no es una política que se originó con Benjamin Netanyahu: Durante décadas, el gobierno israelí ha llenado sus cárceles y morgues con hombres árabes a fin de usarlos como moneda de cambio en los intercambios de prisioneros. Seis israelíes a cambio de 291 sirios; un soldado muerto de las FDI a cambio de 65 prisioneros y 40 cuerpos; un rehén israelí a cambio de 1,027 prisioneros palestinos. El mensaje, diseminado no sólo dentro de Israel, sino entre la diáspora, es que un israelí, vivo o muerto, vale incontables números de árabes.
Para empezar contra la ofensa menor contra la realidad: Israel no “llena sus cárceles con hombres árabes” para poder “usarlos como monedas de cambio.” Israel es una democracia liberal con ley escrita, debido proceso, procedimientos judiciales apropiados y jueces cuidadosamente seleccionados. Ustedes saben, todo aquello que Hamas más bien pasa por alto como es sabido. Israel arresta a terroristas y otros criminales. Si son condenados, van a la cárcel. La policía israelí no recorre las calles con redes atuneras atrapando árabes al azar mientras exclama, "¡Atrapé otra moneda de cambio!"
La distorsión más flagrante de la realidad, sin embargo, es la afirmación propia del cerebro de gelatina del Sr. Weissberg que Israel piensa que uno de sus ciudadanos vale hasta 1,027 prisioneros palestinos. ¿Piensa realmente el Sr. Weissberg, o alguno de sus editores que aprobaron este artículo para Variety, que es Israel la que está estableciendo estos precios?
Démosle la vuelta: El Sr. Weissberg está indignado porque la tasa de intercambio de palestinos con Israel es 1,000 a 1. ¿Entonces él estaría feliz si la tasa fuera al revés? ¿Qué pasaría si Israel tuviera tanto poder de negociación que pudiera demandar que 1,000 de sus rehenes civiles inocentes sean liberados por cada terrorista palestino que libere? ¿Se ajustaría eso al cálculo moral de Weissberger?
El Sr. Weissberg es el tipo de hombre que compra un billete de lotería Powerball con la probabilidad en 1 a 34 millones y piensa, "¡Eso significa que tengo 34 millones de posibilidades de ganar!" Su mecanismo de percepción de las probabilidades está funcionando a la inversa. Son los terroristas palestinos los que están extrayendo precios cruelmente elevados para sus asociados, demandando 1,000 de sus hombres por un solo israelí. Tales arreglos beneficial obviamente y masivamente a los palestinos, no a Israel.
La exhibición pública de Variety clavándose un picahielos en el cerebro es meramente un ejemplo de STI. Este fenómeno está por todos lados, trastocando por completo el pensamiento de cada medio noticioso. Un informe del New York Times de la semana pasada sobre las víctimas palestinas afirmaba con total despreocupación, "los israelíes todavía se ven en gran medida como las víctimas del 7 de octubre." Esta frase fue escrita, editada y revisada. Probablemente editada más de una vez. Probablemente pasó por varias rondas de edición, incluso por parte de un alto cargo con décadas de experiencia. Nadie en esa cadena pensó que había algo malo en ella, hasta que una queja en redes sociales obligó al diario a borrarla.
El STI está también impulsando la absurda retórica cotidiana que Israel está cometiendo "genocidio." La mentira sin pruebas está por todas partes, desde la clase intelectual llegar a Macklemore, esa especie de versión en liquidación de Eminem. Sirviendo como telonero para Ed Sheeran, él sugirió que Israel es culpable de "apartheid" y "genocidio" en su canción “Hind’s Hall” ante decenas de miles de fanáticos que había asistido para una velada de baladas melosas y anodinas, no para una furiosa marcha anti-israelí que, de paso, insinuaba que la mera existencia del estado de Israel constituye "ocupación" que se remonta al año 1948. Cuando el rapero fue despedido de la gira, los sectores contagiados por la ideología STI se enfurecieron con el Sr. Sheeran por tratar de mantener sus conciertos más cerca de “Shape of You” que de “Odia a los Judíos.”
Llamen a Israel genocidiaria y ustedes están difamando a un estado entero, por no mencionar lo que John Erskine llamó “la obligación moral de ser inteligente.” Para la gente que está en el negocio de la información, hacer esto es un grosero incumplimiento del deber, comparable con un piloto que está despegando con un avión cargado de pasajeros sin advertir que su tanque de nafta está casi vacío. Se supone que ustedes guíen a la gente hacia la verdad, no que lo aplasten contra el escollo de la falta de pensamiento.
La prosecución de la guerra con Israel que inició Hamas ha resultado en alrededor de 24,000 combatientes muertos entre los 73,000 muertos por la guerra en Gaza. Esa es una proporción de muerte de 2 civiles cada 1 combatiente. (Hamas proporcionó la cifra de 73,000, pero se niega a admitir cuántos eran combatientes.) Entre las víctimas inocentes de la política de Hamas se cuentan mujeres y niños.
Pero sin importar cuántas imágenes desgarradoras de la carnicería de la guerra aparezcan, el genocidio significa dar importantes pasos hacia eliminar a un pueblo. Una proporción de 2 a 1 no está ni cerca del genocidio. Ni siquiera es un genocidio ligero. Una afirmación en el Guardian que la cifra real es más cercana a 5 a 1 fue desmentida. Si Israel está cometiendo genocidio dejando viva al 97% de la población, entonces los judíos son aun peores en genocidio de lo que son en deportes.
Es trágico que las operaciones de Hamas garanticen las muertes de grandes cantidades de civiles. Pero así es como actúan. No puedes combatir a sus soldados como si fuera la Batalla de Las Ardenas, porque ellos no se alinean en batallones uniformados y luchan como hombres. En su lugar, ellos se insertaron entre los inocentes, usaron hospitaes como depósitos de armas y se ocultaron en una red de túneles de 400 millas. Cuando eres pro-muerte, todo esto llega naturalmente. Ningún ejército ha alcanzado jamás la victoria muriendo, pero morir energiza al STI.
“NAZA” está diseñada para enfurecer a los espectadores sugiriendo que Israel está feliz de eliminar a una familia o un edificio en busca de un soldado enemigo, sugiriendo las proporciones de entre 20 a 1 o incluso 500 a 1 de civiles frente a combatientes caídos. Esos números, como fue mostrado más arriba, están destinados a distraernos de la verdad.
No es que una entidad que inicia una guerra tenga algún derecho moral a quejarse cuando enfrenta un contraataque justificado. La respuesta de Japón a perder una guerra que inició no fue suplicar simpatía—actuar como el niño que asesinó a sus padres y luego gritó, “¡Compadézcanme, soy un huérfano!”—sino abandonar su culto a la muerte, unirse a las filas de las democracias liberales y dejar de atacar a sus vecinos. Gaza podría pasar página de Hamas y hacer lo mismo. En lugar de usar su alcance considerable para recomendar ese curso de acción, el movimiento STI continúa gritando, "¡Liberen Palestina!" Lo cual es equivalente a decir, “Arrojen a los judíos al mar.” Lo siento, seguidores aburridos de Macklemore, pero Israel domina la región, y no se va a ir a ningún lado.
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