Por qué permitir que Hamas participe en las próximas elecciones sería un error catastrófico
Por Khaled Abu Toameh • Septiembre 17, 2026
A Hamas gunman stands in a crowd of human shields in Deir el-Balah, Gaza Strip on October 13, 2025. (Photo by Bashar Taleb/AFP via Getty Images)Durante años, los políticos, activistas, periodistas y organizaciones en todo el mundo han afirmado hablar en nombre de los palestinos. Muchos han culpado a Israel por prácticamente todo problema palestino mientras trataba a la Autoridad Palestina (AP) y a Hamas como movimientos de "resistencia" legítimos cuyo rol político y militar debería ser preservado.
Ahora, un psiquiatra palestino que ha vivido y trabajado en la Franja de Gaza está ofreciendo un diagnóstico más bien diferente.
El Dr. Fadel Ashour, psiquiatra, profesor en ciencias del comportamiento y analista político, ha descripto en términos inusualmente llanos el daño psicológico, social y político causado por Hamas y su ideología, la cual se deriva de los principios islamistas, el rechazo a la existencia de Israel, la lucha armada y el establecimiento de un estado palestino islámico en su lugar.
Su reciente entrevista con el medio en idioma árabe Jusoor News merece ser observado y estudiado por todos los involucrados en tratar de determinar el futuro de Gaza.
El testimonio de Ashour no está viniendo de un analista israelí u occidental. Está viniendo de un profesional palestino con experiencia de vida de primera mano en Gaza.
Su mensaje es urgente: Gaza no puede ser reconstruida meramente levantando nuevos edificios, reparando caminos, o proporcionando ayuda humanitaria. El esquema de pensamiento entero de los palestinos debe ser reconstruido.
Esto significa finalmente, enfrentar realmente la ideología que ha dado forma a al menos dos generaciones.
Ashour advierte que durante las últimas dos décadas, Gaza ha experimentado un proceso de condicionamiento social en el cual la violencia y muerte son aclamadas y celebradas universalmente:
"Durante 20-25 años [de gobierno de Hamas], fue establecida una cultura que normalizó la violencia, la legalizó, y glorificó la muerte como si fuera un medio de supervivencia. Esto es extremadamente peligroso para una generación entera que se saturó cada vez más de esta cultura."
La observación es excepcionalmente importante.
Durante años, muchos gobiernos occidentales y las así llamadas organizaciones pro-palestinas han hablado casi exclusivamente acerca de la destrucción física en Gaza. Ashour, sin embargo, está atrayendo la atención a otra forma de destrucción: la destrucción de los valores sociales, instituciones, y aspiraciones.
El declara que a la sociedad palestina se le ha enseñado a asociar la victoria con la muerte en lugar de con la construcción y el desarrollo:
"Una sociedad que quiere ganar logra la victoria a través de construir, no a través de la muerte y la violencia... Cuando abres una escuela o una universidad, eso es una victoria. Cuando construyes una sociedad próspera que no empuja a su juventud a huír, esa es una victoria. Hacer de sus vidas un infierno del que todos quieren escapar es una derrota."
Estas no son las palabras de un vocero del gobierno israelí. Son las palabras de un prominente médico palestino que está describiendo lo que ha visto.
Ashour es igualmente tajante en rechazar la noción que Hamas debería ser tratado simplemente como otro partido político que representa al pueblo palestino. "Estos grupos no son partidos políticos o movimientos políticos," dice él al referirse a Hamas y otras organizaciones islamistas:
"Ellos crean una sociedad paralela cerrada – se casan entre ellos, conducen sus propias empresas, y dirigen un ciclo económico privado. Ellos ven al resto de la sociedad con una sensación de superioridad, como si fueran los elegidos y el resto fueran sólo del montón."
Gaza, continúa Ashour, no era el hogar de un gobierno normal, sino algo bastante diferente:
"Lo que existía no era una autoridad estatal; era el gobierno de las milicias opresivas, aterrorizadoras... En Gaza el público se encontraba enfrentando fantasmas y milicias en túneles. Unos 300,000 jóvenes huyeron de la Franja de Gaza."
Si Hamas es visto meramente como otra facción política, entonces la comunidad internacional continuará acomodando a un grupo terrorista, negociando con un grupo terrorista, e incorporando a un grupo terrorista dentro del sistema político de Gaza.
Si Hamas, sin embargo, es entendido desde el inicio como una organización terrorista armada que ha creado una sociedad paralela y subordinado los intereses de Gaza a su ideología y objetivos militares, las implicancias políticas serán enteramente diferentes. Ashour pasa a describir el dominio económico de Gaza por parte de Hamas:
"Ellos asumieron el control completo de la economía de Gaza. Ellos aplastaron al comercio, se volvieron los comerciantes, los importadores, y los recaudadores de impuestos.... Aprovecharon a la sociedad de una forma parasitaria."
Discutiendo la ayuda humanitaria él devela que Hamas controlaba la ayuda externa que ingresaba, tomándola y vendiéndola para financiarse:
"En el medio mismo de la muerte y la extrema pobreza, ellos estaban buscando financiarse desde que empezaron a pedir en nombre del pueblo... Grupos fundamentalistas como este están obsesionados con dos cosas: obtener acceso al dinero y conseguir esa toma de televisión para sus medios de comunicación."
Lo que es importante es el cuadro general que presenta Ashour: un grupo terrorista islamista que afirma existir para el pueblo palestino se ha vuelto en cambio en un instrumento para controlarlos, aprovecharlos, y adoctrinarlos.
El análisis de Ashour respecto al liderazgo de Hamas es igualmente revelador. Los líderes de Hamas, dice él, "son muy habilidosos en los detalles pequeños..."
"Cuando ejecutan una operación como el 7 de octubre, ellos planifican los detalles al minuto muy meticulosamente y exitosamente. Pero su problema es que no pueden ver el bosque como un todo. No pueden entender el entorno estratégico, regional e internacional más general."
El describe lo que sucede cuando esta ceguera estratégica se encuentra con la ideología:
"Debido a su ignorancia del gran cuadro, surgen brechas que ellos llenan con pensamiento mágico, infantil y místico – esperando que fuerzas no vistas intervengan en su nombre para alterar la política internacional."
Debería requerirse a cualquiera que negocie con Hamas que vea su evaluación. La pregunta no es si Hamas entregará algunas armas o aceptará un acuerdo político temporario. La pregunta es si Gaza puede alguna vez desarrollar una cultura política y social fundamentalmente diferente mientras la ideología de Hamas siga inserta en su sociedad e instituciones.
Esto es especialmente relevante ahora que la Junta de la Paz de la administración Trump en julio anunció que había llegado a un acuerdo con Hamas y otros grupos terroristas respecto a su desarme completo — un proceso a ser completado en etapas. El marco anunciado prevé una nueva administración palestina para Gaza y un mencanismo internacional de estabilización.
Las elecciones parlamentarias palestinas también están programadas para el 28 de noviembre del 2026.
Ambos acontecimientos hacen su evaluación particularmente oportuna. Ashour está advirtiendo a la comunidad internacional que no cometa el error de creer que el problema de Gaza puede ser resuelto simplemente llegando a un acuerdo con los líderes de Hamas.
La reconstrucción física de Gaza, de acuerdo con Ashour, es la parte menor del reto. Lo que se requiere es "reconstruir al ser humano," como lo llama él, a través de a de-radicalización, el cuidado de la salud mental, la restauración de la confianza social, y el desarrollo de una cultura de afirmación de la vida y que mire hacia adelante.
Por sobre todo, una nueva Gaza no puede ser construida sobre las mismas bases ideológicas de la antigua Gaza.
Una sociedad no puede enseñar simultáneamente a sus hijos que el martirio y la violencia son heroicos y esperar que estos mismos niños construyan instituciones pacíficas, negocios prósperos, universidades, y un sistema político que funcione.
Ese es el motivo por el cual permitir que Hamas retenga un rol político y militar — particularmente incluyendo a figuras políticas afiliadas a Hamas en futuras elecciones — sólo perpetuaría el problema que está describiendo Ashour.
Los miembros de la Junta de la Paz y la comunidad internacional tienen que plantearse una pregunta básica: La ideología de Hamas ha ayudado a producir una cultura de violencia, muerte, y destrucción, entonces ¿puede Gaza realmente ser reconstruida exitosamente mientras esa ideología—junto con su maquinaria institucional para perpetuarla—sigue intacta?
La respuesta, parecería, desafortunadamente es no.
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