viernes, 18 de septiembre de 2026

 En vísperas del Día del Perdón en el mundo judío, me gustaría compartir este pensamiento contigo.

Perdonar es un verbo difícil, y a la vez maravilloso.
Es primordial ante todo perdonarnos a nosotros mismos.
Somos tan exigentes para con nosotros que ni se nos ocurre la idea de comenzar por allí, sin saber lo importante que es.
Y si a ello le agregamos el perdonar a otras personas, estaremos liberando nuestra alma.
Es así como perdonar constituye una medicina esencial que libera nuestro propio corazón frente a acciones anteriores que nos han dañado, para comenzar a sanarnos de los sentimientos negativos.
El perdón no cambia el pasado, pero nos da la posibilidad de comenzar una nueva etapa en el presente y el futuro con amor, alegría y armonía interior.
De igual forma, pedirle perdón a otros es poderoso si lo haces con verdadera intención.
Son pasos que nos benefician para construir el mundo que queremos y merecemos.
David Bachenheimer

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