ROBERT REDFORD Y SU CONEXIÓN CON LA CULTURA JUDIA:
El legendario actor estadounidense Robert Redford ha muerto a los 89 años. Aunque no se identifica como judío, su vida y su carrera han estado notablemente entrelazadas con la cultura y la identidad judía. Esta conexión, a menudo inesperada, se ha manifestado tanto en sus experiencias personales como en algunos de sus papeles más icónicos en el cine.
Una lección de orgullo en la niñez
Una de las historias más reveladoras sobre la relación de Redford con el judaísmo ocurrió durante su infancia en Santa Mónica. En el tercer grado, al final de la Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo se sentía en el ambiente de la escuela. En un momento de tensión, una de sus amigas, Lois Levinson, se puso de pie y declaró orgullosamente: “Mi nombre es Lois Levinson. Soy judía, y estoy muy orgullosa de ello”.
Esa noche, Redford le preguntó a su padre si él también era judío. Su padre, que no lo era, le respondió: “Tú también eres judío, y si alguien pregunta, siéntete orgulloso de ello”. Aunque la respuesta fue una broma para proteger a su hijo en un momento de incertidumbre, este recuerdo marcó a Redford. En una entrevista con AARP, el actor comentó que pensó “estoy acabado”, pero con el tiempo, esa anécdota le dejó una profunda impresión sobre la importancia de la identidad y la valentía.
Un legado “sorprendentemente judío” en la pantalla
Más allá de su experiencia personal, la carrera de Redford incluye varios proyectos que exploran temas judíos. El más destacado es su papel de Hubbell Gardiner en la película “Nuestros años felices” (The Way We Were, 1973). En el filme, su personaje, un hombre anglosajón y protestante, se enamora de Katie Morosky, una apasionada activista judía interpretada por Barbra Streisand. La película se ha convertido en un clásico que explora las tensiones culturales y políticas en una relación interreligiosa.
Además de este filme, Redford trabajó en “Todos los hombres del presidente” (All the President’s Men, 1976), donde compartió pantalla con el aclamado actor judío Dustin Hoffman. La sinergia entre ambos, que interpretaban a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, respectivamente, se volvió legendaria. Años después, en 1980, dirigió la película “Gente ordinaria” (Ordinary People), en la que el actor judío Judd Hirsch interpretó a un psiquiatra, papel por el cual recibió una nominación al Oscar.
En 1994, Redford dirigió “Quiz Show: El dilema de un inocente”, un drama sobre un escándalo de televisión de los años 50 en el que se manipulaba la competencia para que un concursante gentil (interpretado por Ralph Fiennes) derrotara a un concursante judío. La película expuso de manera directa el antisemitismo de la época.
Relaciones personales y familiares
La conexión de Redford con el judaísmo también se extiende a su círculo personal y familiar. Su hijo, el fallecido cineasta Jamie Redford, se convirtió al judaísmo, un reflejo de la diversidad y el vínculo que ha mantenido la familia con esta tradición. A través de sus roles y sus relaciones, Robert Redford ha contribuido a visibilizar y humanizar la experiencia judía en la cultura popular, dejando un legado que, como ha señalado la publicación The Forward, es “sorprendentemente judío”.
Robert Redford, murió este martes 16 de septiembre de 2025 a los 89 años.
Fuente: diariojudio.com

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