El Tribunal Oral Federal tuvo por acreditada la motivación antisemita de las conductas: mensajes judeofóbicos, negacionismo del Holocausto, referencias a posibles acciones violentas y acciones de amedrentamiento contra instituciones judías.
Además, la sentencia estableció restricciones de acercamiento a instituciones de la comunidad judía de Tucumán durante tres años. 
El mensaje es claro: el antisemitismo no es una opinión cuando se transforma en odio, amenazas y persecución. Y la comunidad judía merece protección.

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