PRAGA JUDÍA: ENTRE SINAGOGAS, CEMENTERIOS Y LA HISTORIA DEL GOLEM
Por Natalio Steiner
Comunidades Plus
Pocas ciudades europeas conservan una huella judía tan visible como Praga. En el corazón de la capital checa, el antiguo barrio de Josefov reúne siglos de esplendor intelectual, persecuciones, destrucción y renacimiento. Sus sinagogas, sus antiguos cementerios y la figura legendaria del Golem transformaron a la ciudad en uno de los centros fundamentales de la memoria judía europea.
La presencia judía en Praga está documentada desde el siglo X. Con el tiempo, la comunidad se concentró en una zona próxima a la Ciudad Vieja que terminó convirtiéndose en la Judería de Praga. Durante siglos contó con instituciones propias y llegó a ejercer una enorme influencia sobre la vida judía de Bohemia.
Josefov sufrió pogromos y severas restricciones. Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en 1389, cuando una matanza provocó la muerte de numerosos judíos. Pero también conoció épocas de extraordinario desarrollo, especialmente durante el reinado del emperador Rodolfo II, a fines del siglo XVI y comienzos del XVII.
El símbolo religioso por excelencia del barrio es la Sinagoga Vieja-Nueva —Altneuschul—, construida en el siglo XIII. Es considerada la sinagoga activa más antigua de Europa y continúa vinculada a la vida religiosa de la comunidad. Allí predicó una de las grandes figuras del judaísmo de Praga, el rabino Yehuda Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga.
A pocos minutos se encuentran otras construcciones fundamentales. La Sinagoga Pinkas funciona hoy como uno de los monumentos más conmovedores de la Shoá y recuerda a las víctimas judías de Bohemia y Moravia. La Sinagoga Maisel rememora el esplendor de la comunidad durante el Renacimiento, mientras que la Klausen, de estilo barroco, es la mayor de las sinagogas conservadas del antiguo gueto. La espectacular Sinagoga Española, reconstruida en estilo morisco durante el siglo XIX, constituye uno de los edificios más reconocibles del patrimonio judío de la ciudad.
Junto a ellas se encuentra el Antiguo Cementerio Judío, uno de los lugares más impresionantes de Josefov. Utilizado entre 1439 y 1787, conserva más de 12.000 lápidas. La falta de espacio obligó durante siglos a superponer las sepulturas en diferentes niveles. Allí descansan, entre otros, el Maharal y el célebre dirigente y benefactor Mordechai Maisel.
Praga posee además el Nuevo Cementerio Judío, inaugurado en 1890 y todavía utilizado para entierros. Allí se encuentra la tumba del escritor Franz Kafka, probablemente el judío praguense más conocido universalmente. El cementerio ocupa más de diez hectáreas y alberga aproximadamente 25.000 sepulturas.
Pero ninguna historia sobre la Praga judía estaría completa sin mencionar al Golem.
Según la leyenda, el Maharal creó durante el siglo XVI una gigantesca criatura de barro para proteger a los judíos del gueto frente a persecuciones y acusaciones antisemitas. El rabino habría moldeado la figura con arcilla del río Moldava y le habría dado vida mediante el poder de palabras sagradas. El Golem, conocido también como Yossele, poseía una fuerza extraordinaria pero carecía de voluntad propia.
Cuando la criatura comenzó a convertirse en un peligro, el Maharal habría retirado el elemento sagrado que le proporcionaba vida. Una de las versiones más famosas sostiene que sus restos fueron escondidos en el ático de la Sinagoga Vieja-Nueva, donde permanecerían hasta nuestros días. No existe evidencia histórica de que el Golem haya existido: se trata de una leyenda que, con el paso de los siglos, terminó formando parte inseparable de la identidad cultural de Praga.
El siglo XX cambió dramáticamente aquella vida judía. La ocupación nazi y la Shoá destruyeron buena parte de la comunidad. Paradójicamente, numerosos edificios y objetos religiosos sobrevivieron, convirtiendo posteriormente al Museo Judío de Praga en custodio de una de las coleccioneshttps://chat.whatsapp.com/GugSOdznmK1H5wKqgH9YlE judaicas más importantes de Europa.
Hoy el judaísmo praguense no pertenece solamente al pasado. La Comunidad Judía de Praga mantiene servicios religiosos, educación, asistencia social, mikve, supervisión kosher, matrimonios y funerales. Su rabino principal es actualmente David Peter. Aproximadamente la mitad de los cerca de 3.000 miembros registrados de las comunidades judías de Bohemia y Moravia reside en Praga, aunque la población de origen judío es considerablemente mayor.
Josefov es actualmente uno de los sectores más visitados de la capital checa. Gran parte del antiguo gueto fue demolido durante las reformas urbanísticas realizadas entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, pero las principales sinagogas, el cementerio y otros edificios históricos sobrevivieron.
Por eso recorrer la Praga judía no significa solamente visitar monumentos. Significa caminar por casi mil años de historia, desde los comerciantes judíos medievales hasta las víctimas de la Shoá y desde el Maharal hasta Kafka. Y significa también comprobar que, detrás de las leyendas del Golem y de las antiguas piedras del cementerio, todavía existe una comunidad que continúa escribiendo la historia judía de Praga.

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