La deuda con su padre: una profesora judía donó parte de su hígado para salvar a una nenita arabe.
En Israel, los buenos corazones siempre están por encima de los conflictos: una investigadora judía de Tel Aviv donó parte de su hígado para salvar la vida de Bissan, una bebita árabe de Jerusalén de ocho meses que no hubiera sobrevivido sin un trasplante urgente.
La cirugía, realizada en el hospital pediátrico Schneider, en Petah Tikva, a pocos kilómetros al este de Tel Aviv, fue la segunda donación altruista de hígado en apenas cinco días en ese centro, un hecho que los médicos calificaron de extraordinario.
En el centro de la historia se encuentra Talia Eden, una profesora de informática de 39 años de la Universidad Bar-Ilan, quien cargó con un profundo sentimiento de pérdida durante más de dos décadas: su padre, que padecía hepatitis C, necesitaba un trasplante de hígado, pero falleció antes de recibirlo.
Con veintitantos años, Talia se puso en contacto con el Centro Nacional de Trasplantes de Israel y solicitó donar parte de su hígado a un desconocido.
Le dijeron que era demasiado joven y que primero tendría que completar sus embarazos.
Aun así, nunca renunció a su sueño de salvar una vida. Pasaron los años, entre una intensa carrera académica, el matrimonio, la crianza de dos hijos y una estancia postdoctoral familiar en Estados Unidos, pero el deseo permaneció en ella.
Hace unos meses, relataron desde la aseguradora médica Clalit, que gestiona el hospital Schneider, Talia decidió probar de nuevo.
Varios intentos de donación estuvieron a punto de concretarse, pero se cancelaron en el último momento.
A mediados de este mes de mayo, finalmente recibió una llamada preguntándole si estaba disponible para la cirugía.
Y dos días antes del trasplante, la coordinadora le informó que la receptora era Bissan, una bebita árabe de ocho meses de edad de Jerusalén, nacida con una rara malformación hepática que había progresado hasta convertirse en una insuficiencia potencialmente mortal.
Ninguno de sus familiares cercanos era donante compatible, y los médicos dejaron claro que, sin un trasplante inmediato, no sobreviviría.
Para Talia no hubo dudas: se dirigía al aeropuerto Ben Gurion por un viaje de negocios cuando se enteró de que el estado de Bissan estaba empeorando. Detuvo todo, regresó a casa y solicitó que se adelantara la cirugía.
La intervención, realizada el sábado y que le salvó la vida a Bissan, duró aproximadamente seis horas y fue dirigida por el doctor Michael Gurevich, director de las Unidades de Trasplante Hepático del Schneider.
Según el reporte, la semana pasada Talia pudo conocer a Bissan y a su familia por primera vez.
«Cuando quedó claro que ni mi esposo ni yo éramos posibles donantes, me invadió el miedo», confesó Omima, la mamá de Bissan.
«Me aterraba ver sufrir a mi hija sin poder ayudarla», pero «al recibir la noticia de que se había encontrado un donante compatible, sentí un enorme alivio y una gran alegría».
La noticia «me devolvió la esperanza tras un periodo muy difícil: de repente, sentí que había una posibilidad real para mi hija», contó Omima.
Talia, por su parte, dijo que «ver a la niña recuperándose tras la cirugía y saber que tuve algo que ver, es una sensación indescriptible».
En sintonía con el pensamiento judío, la profesora de informática recordó que «quien salva una vida salva a todo un mundo».
«No haber podido salvar a mi padre, pero sí poder hacerlo por alguien más, es una increíble sensación de plenitud, un ciclo completo —contó Eden emocionada—. Creo que mi padre habría estado orgulloso de mí».
«Muy poca gente sabe que la donación altruista de hígado es posible, que alguien puede donar una parte de su hígado y seguir viviendo una vida plena y saludable, porque el hígado es un órgano único capaz de regenerarse», recordó el doctor Gurevich.
Si bien se requiere recuperación y rehabilitación, «el riesgo para la salud del donante a largo plazo es muy bajo», enfatizó el especialista.
Gurevich compartió que, en vísperas de la festividad de Shavuot, celebrada en mayo, se realizó en el Schneider «otro trasplante hepático altruista a otra niña, el segundo en tan solo cinco días».
Se trata «de un hecho inusual y extraordinario, ya que estos procedimientos son poco frecuentes, sobre todo en tan poco tiempo —completó—.
Estamos siguiendo de cerca a ambas niñas y confiamos en que continúen recuperándose».
Foto 1 : El emocionante momento en que Talia y Bissan se encontraron despues del transplante. Credit: Clalit-Schneider portavoz
Foto 2: El equipo medico del Schneider, la donante Talia Eden y Omima, la madre de Bissan, junto a la bebe despues del transplante.(Foto: Clalit/Schnaider)

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