viernes, 14 de agosto de 2026

 Del Jerusalem Post (Artículo de diciembre del 2018):

Los Bnei Anusim: Descubriendo la historia y destino judíos

en América Latina

by Michael Freund

En los últimos años, a medida que un número creciente de Bnei Anusim, descendientes de judíos españoles y portugueses se convirtieron por la fuerza hace siglos, han empezado a retornar a nuestro pueblo, se ha especulado mucho sobre el alcance potencial del fenómeno en América Central y América del Sur.
Pero ahora, gracias a los resultados de un importante estudio genético, cualquier duda que pueda haber existido respecto a su amplia cobertura pueden ser confinados de forma segura al cesto de la basura.
En un documento publicado el 19 de diciembre en Nature Communications, un equipo internacional de genetistas reveló algunas conclusiones sorprendentes, una verdadera revelación de ADN.
Tras analizar a 6,500 individuos nacidos en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, y comparando su conformación genética con la de otras 2,300 personas de 117 poblaciones de referencia en todo el mundo, los científicos prestigiosos descubrieron que el 23%, o cerca de uno de cada cuatro latinoamericanos que fueron analizados, tiene ascendencia genética judía. Dicho simplemente, esto significa que hay literalmente decenas de millones de descendientes de judíos repartidos a lo largo de la parte sureña del hemisferio occidental.
Esto no es ilusión o especulación engañosa. Es prueba irrefutable directa que Israel y el pueblo judío ahora tienen una oportunidad sin precedentes de redefinir nuestras relaciones con grandes partes del mundo hispano-parlante y portugués-parlante, incluido el número creciente de hispanos en Estados Unidos.
Como destacó un artículo del 21 de diciembre sobre el estudio en The Atlantic, el estudio de ADN es "uno de los estudios genéticos más integrales de latinoamericanos a la fecha" e indica que su ascendencia judía sefaradí es "más generalizada de lo que se pensaba previamente."
"El registro genético," señala el artículo, "ahora sugiere que los conversos – o personas que compartían ascendencia con ellos – llegaron a las Américas en números desproporcionados."
Considerado junto con estudios previos, tales como uno publicado hace una década en el American Journal of Human Genetics, el cual descubrió que el 20% de la población combinada de 50 millones de personas de España y Portugal tienen ascendencia judía sefaradí, ahora podemos desarrollar un cuadro mucho más claro de la extensión en la cual nuestros ancestros sufrieron hace tanto tiempo en la Península Ibérica.

A partir de los registros históricos, sabemos que tan temprano como en el año 1391, un siglo antes de la expulsión de los judíos de España, pogromos antisemitas generalizados arreciaron a lo largo del país, dejando miles de muertos y muchas comunidades devastadas.

En las décadas que siguieron, hubo oleadas de conversiones por la fuerza como parte de un ambiente cada vez más hostil y peligroso para los judíos. Esto llegó a un clímax en 1492, cuando el Rey Fernando y la Reina Isabel dieron a los judíos de España una elección difícil: convertirse o irse para siempre.

Grandes números eligieron el exilio.
El historiador estadounidense Howard Morley Sachar estimó el número de exiliados judíos de España en torno a los 100,000, mientras que Haim Beinart de la Universidad Hebrea de Jerusalén puso el total en 200,000. Otros han hablado de más aún. Pero números incontables de judíos convertidos por la fuerza, tanto como de los que se bautizaron voluntariamente, se quedaron. Estos incluyeron, por supuesto, a los anusim (término hebreo para "los que fueron coaccionados"), a quienes los historiadores se refieren con el término despectivo "marranos." Muchos de ellos siguieron valientemente apegados a la práctica judía, pasando de forma encubierta su legado de generación en generación.
En los últimos años, un número creciente de sus descendientes, los Bnei Anusim, de Europa, Sudamérica y partes de Estados Unidos han comenzado a retornar a Israel y al pueblo judío.

Shavei Israel, la organización que fundé y presido, ha estado liderando la carga en ayudar a los Bnei Anusim en todo el mundo a reconectarse con sus raíces. Nuestros emisarios en lugares tan lejanos como El Salvador, Colombia y el sur de Italia, han visto un aumento del interés entre los Bnei Anusim. De hecho, en mis diversos viajes, he presenciado este fenómeno creciente de primera mano y el impacto que tiene sobre los individuos tanto como sobre comunidades enteras.

Lo cierto es que a medida que más gente descubre su conexión judía histórica, impacta inevitablemente en sus actitudes hacia Israel y el pueblo judío. Si bien algunos eligieron retornar al Judaísmo y volver a unirse formalmente al pueblo judío, la mayoría desarrolla una afinidad mayor hacia Israel y las causas judías, aun cuando su identificación religiosa y nacional permanece inmutable.
Por lo tanto es esencial que Israel y el pueblo judío empiecen a contactar activamente a los Bnei Anusim y a otros descendientes de la judería española y portuguesa y cultivar vínculos más fuertes con esta comunidad creciente.
Gracias a los avances en tecnología de ADN, ahora es posible no meramente "crear puentes," como dice el cliché, sino conectar a las dos comunidades en una forma más profunda e íntima destacando el vínculo biológico y genético entre los latinos y los judíos.
Hacerlo puede tener un vasto impacto en una variedad de campos, desde alentar mayor apoyo a Israel y las causas judías para contrarrestar el antisemitismo y en antisionismo. Y puede construir y cimentar una relación perdurable y familiar entre los latinos y los judíos.
Además, como he sostenido durante mucho tiempo, tenemos una responsabilidad moral, histórica e incluso religiosa de llegar a los descendientes de las víctimas de las conversiones forzosas y la Inquisición, y de facilitar su retorno.
Sin tener culpa alguna, sus ancestros nos fueron sacados cruelmente. Hace siglos, la Iglesia Católica dedicó enormes recursos a arrancarlos del pueblo judío, y estuvo cerca de tener éxito. Nuestra tarea ahora debería ser mostrar el mismo nivel de determinación en abrazar a los Bnei Anusim y a otros descendientes de judíos y dar la bienvenida nuevamente a los que desean venir a casa.


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