sábado, 15 de agosto de 2026

 

UN CUENTO PARA SHABAT
Durante una corrida cargada de tensión, el torero Álvaro Múnera hizo lo impensable.
Mientras el público esperaba con el aliento contenido el golpe final, él se detuvo, se alejó del toro… y fue a sentarse al borde de la arena.
Un silencio pesado cayó entre los espectadores.
Más tarde contó el momento que le cambió la vida:
« Ya no veía el peligro de los cuernos. Solo miraba sus ojos. No estaban llenos de rabia, sino de inocencia. No estaba atacando, estaba suplicando por su vida. No era una lucha… era crueldad. »
Múnera dejó caer la espada abandonó para siempre la tauromaquia y comenzó una nueva batalla: la lucha contra toda forma de maltrato animal.
De torero a activista, su historia es un poderoso testimonio de lo transformadora que puede ser la compasión.
A veces basta una mirada, un solo instante… para cambiarlo todo.
Fte: La Luz de María
En este Shabat pidámosle a Dios que nos dé la oportunidad de poder cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de vivir si realmente sentimos que vamos por el camino equivocado. Muchas veces a nuestro prójimo lo vemos como nuestro enemigo; como el torero al toro; cómo alguien que nos molesta en nuestra vida y nuestro destino.
No es así ni debe serlo.
Tal vez como el toro de la historia, el prójimo; nuestro semejante nos mira con ojos de Piedad; pidiendo ayuda, suplicando comprensión y porque no amor, paciencia y tolerancia.
No hagamos como ese hombre de traje vistoso y espada filosa de querer matar las ganas de vivir de aquel toro que rodeado de gente sin escrúpulos esperaba la estocada final para acabar con su vida mientras volarían sombreros y brazos en alto disfrutando el momento.
En la historia ; Dios entró en el corazón del matador y le hizo ver la realidad aun estando en peligro de la corneada del mamífero pero no le importó porque su convicción fue más fuerte
Hagamos entonces lo mismo y no dejemos que nos ciegue la indiferencia, la intolerancia y dejemos caer la espada de la desidia y la displicencia.
Extendamos la mano a quienes nos necesita ya sea con palabras de afecto, una caricia y/o ayuda de todo tipo que seguramente nos agradecerá eternamente y podremos decir y sentir que todos aquellos espectadores que vitoreaban la matanza abran sus corazones hacia un mundo más justo y equitativo
Shabat Shalom para todos
Diego Weinstein
Imagen: Rangano



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