Eurovision 2027 ya tiene sede, Burgas, y los primeros problemas para Israel
Eurovision 2027 ya tiene sede: será la bella ciudad balnearia de Burgas, en Bulgaria, pero —como de costumbre— ya hay problemas para uno de los habituales protagonistas del certamen, Israel. Además de los previsibles llamados al boicot y las nuevas reglas de votación, hay un inconveniente con las fechas.
Y es que la primera semifinal está "casualmente" prevista para el 11 de mayo, una fecha que cae entre Iom Hazikaron (cuando se recuerda a los soldados caídos y a las víctimas del terrorismo) y el Día de la Independencia de Israel.
No sería la primera vez que el calendario de Eurovisión obliga a hacer malabares: en ocasiones anteriores, la delegación israelí consiguió evitar actuar o ensayar durante Iom Hazikaron, que este año comienza al anochecer del 10 de mayo, y se espera que vuelva a pedirlo en el 2027.
Es posible que este problema se sume a los ya habituales pedidos de boicot o de expulsión de Israel del popularísimo festival canoro.
En la edición de este año, celebrada en Viena y donde ganó la búlgara Dara (por eso el festival viaja al país balcánico), pegaron el faltazo Irlanda, Islandia, España, Eslovenia y los Países Bajos.
¿La razón? La situación en Gaza, a pesar de que un cese del fuego ya estaba en vigencia en el enclave palestino desde octubre del 2025, varios meses antes de que se abriera el espectáculo en la capital de Austria.
De hecho, el concurso que se llevará a cabo entre el 11 y el 15 de mayo en Bulgaria vendrá con nuevas reglas que apuestan a apaciguar a los críticos más acérrimos de Jerusalén, en especial España, que forma parte del Big Five de Eurovision junto a Italia, el Reino Unido, Alemania y Francia.
Como es poco probable que las disputas políticas alejen a Israel del escenario (el país tiene nada menos que cuatro coronas de Eurovision, contra apenas dos de España, por ejemplo, y es un imán para la audiencia internacional), la Unión Europea de Radiodifusión (conocida como EBU, por sus siglas en inglés) presentó un paquete de medidas «tranquilizantes».
Entre las nuevas disposiciones figura una especialmente relevante para Israel: un país afectado por un conflicto armado, una situación geopolítica sensible u otra circunstancia que comprometa la seguridad, estabilidad o integridad de su región no podrá organizar la edición siguiente si gana el concurso.
La EBU podrá designar en ese caso a otro país para recibir el festival.
La norma, sin embargo, no establece una prohibición automática: la propia EBU podrá permitir que el ganador sea sede si considera que puede garantizar razonablemente la seguridad, la integridad, la continuidad y el normal desarrollo del evento.
Esa medida fue ampliamente interpretada como dirigida a Israel, en medio de la guerra multi-frente que estalló en Gaza tras el ataque terrorista de Ham@s del 7 de octubre del 2023 y se extendió al sur del Líbano e Irán.
Estas nuevas normas se agregan a otras que presentaron a fines del 2025, en ese caso destinadas a perforar la enorme capacidad de los representantes de Israel para sumar apoyo del televoto de la audiencia, un recurso que en los últimos años les permitió quedar en los primeros puestos a pesar de hostilidades de parte de los jurados profesionales por países.
Puntualmente, establecieron un tope de hasta diez votos por método de pago, en lugar de veinte, y la prohibición de ciertas campañas «proselitistas» en favor de los cantantes.
En el Eurovision 2024, celebrado en Malmö, en Suecia, durante uno de los momentos más crudos de la guerra en Gaza, el televoto le permitio a la israeli Eden Golan terminar en un impactante quinto puesto.
Su tema, Hurricane, había quedado en el duodécimo lugar para los paneles de los jurados profesionales, pero recibió 323 puntos del público (solo detrás de Croacia, con 337) y subió hasta el quinto puesto.
Y, en Basilea 2025, Yuval Raphael, una sobreviviente del ataque del 7/10, se lucio en una velada espectacular: que de segunda gracias al televoto (297 puntos).
Para seguir con la racha, el enviado de este año, Noam Bettan, tambien termino segundo, con 220 puntos de la audiencia y, sorpresivamente, 123 de los jurados (en ese segmento terminó octavo).
Ahora queda por verse qué sucederá en el Arena Burgas, un flamante recinto abierto recién en el 2023.
La ciudad, dijo Martin Green, director del festival, «aporta algo realmente especial a Eurovisión: es vibrante y acogedora a orillas del Mar Negro, con una fuerte identidad musical y cultural».
La última vez hasta ahora que Eurovision se celebró en Israel fue la edición del 2019 de Tel Aviv. Aquella vez, el país había obtenido el derecho a organizar el evento gracias al triunfo de Netta Barzilai y su canción Toy en Lisboa 2018.
Daniela Cohen
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