¿Una judía al frente de la ONU? Rebeca Grynspan se coloca de repente al frente de la carrera
Sería una primicia histórica —y, desde la perspectiva israelí, una situación paradójica.
Por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, una mujer podría convertirse en secretaria general.
Y esa mujer podría ser, al mismo tiempo, la primera persona judía en ocupar la máxima dirección de la ONU.
Su nombre: **Rebeca Grynspan**.
La economista de 70 años y exvicepresidenta de Costa Rica no era considerada durante mucho tiempo la candidata más destacada para suceder a António Guterres. Sin embargo, la situación ha cambiado.
Después de la primera votación secreta informal en el Consejo de Seguridad de la ONU, Grynspan se encuentra inesperadamente en cabeza.
Recibió diez votos de «Encourage» («alentar»), cuatro abstenciones o votos de «No opinion» («sin opinión») y solo un voto de «Discourage» («desalentar»).
De este modo, encabeza actualmente la carrera. *The Guardian* también la considera ya una candidata sorprendentemente bien posicionada. Sin embargo, el resultado está todavía muy lejos de ser una decisión definitiva: habrá nuevas votaciones y, al final, ninguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— podrá ejercer su derecho de veto. (*The Guardian*)
Costa Rica nominó oficialmente a Grynspan para el cargo en marzo de 2026. António Guterres finalizará su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026. De acuerdo con la rotación regional informal dentro de la ONU, esta vez se espera de todos modos un candidato procedente de América Latina o el Caribe. (Naciones Unidas)
## Su historia familiar comienza en Europa
Precisamente para los lectores alemanes, la biografía de Grynspan resulta especialmente significativa.
Sus padres eran judíos polacos que abandonaron Europa antes o durante la catástrofe del Holocausto.
Su madre huyó de Polonia junto con sus dos hermanas. Sus padres se quedaron atrás.
Fueron asesinados durante el Holocausto.
Después de la guerra, tanto la madre como el padre de Grynspan intentaron llegar al entonces Mandato británico de Palestina. Debido a las restricciones británicas a la inmigración, fueron internados en Chipre.
Allí se conocieron.
Se enamoraron, se casaron y finalmente se trasladaron a Costa Rica.
Rebeca Grynspan nació allí en 1955. (*The Times of Israel*)
Décadas más tarde, habló sobre la historia de su familia y explicó, en esencia, que la paz permitió a sus padres, como refugiados, encontrar dignidad y respeto en un pequeño país.
Por tanto, su historia familiar judía no es simplemente una nota al pie de su biografía.
Forma parte de su propia explicación de por qué la paz, la protección de los refugiados y las instituciones internacionales tienen tanta importancia para ella.
## Y después está Israel
La relación de Grynspan con Israel tampoco es algo construido artificialmente.
Su hermana se trasladó a Israel cuando tenía apenas 17 años y estudió Química en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Una sobrina y un sobrino de Grynspan realizaron su servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).
Según informes sobre su biografía, la propia Grynspan también estudió durante un tiempo Economía y Sociología en la Universidad Hebrea. En 2020 participó además en un evento tecnológico celebrado en Israel. (*The Guardian*)
También están documentados sus contactos con organizaciones judías.
En 2017 fue la principal oradora en un acto conmemorativo organizado por B’nai B’rith Uruguay con motivo del aniversario de la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht), donde se pronunció contra la negación del Holocausto.
El Congreso Judío Mundial declaró a *The Times of Israel* que mantiene relaciones con Grynspan desde hace muchos años y que se reúne regularmente con ella. (B’nai B’rith International)
## Pero atención: no es una «candidata israelí»
Y aquí es donde la historia se vuelve más interesante.
Quien deduzca automáticamente de su origen judío que Grynspan defenderá dentro de la ONU una posición especialmente favorable a Israel estaría simplificando demasiado las cosas.
Desde 2021 está al frente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Y precisamente esta organización ha publicado bajo su dirección numerosos informes que critican duramente a Israel y atribuyen una parte importante de los problemas económicos de los palestinos a la política de ocupación israelí, las restricciones y las operaciones militares. (*The Guardian*)
Su reacción después de la masacre del 7 de octubre de 2023 también fue más diferenciada de lo que algunas representaciones actuales podrían sugerir.
El 20 de octubre, Grynspan declaró inicialmente que estaba horrorizada por la trágica pérdida de vidas humanas «en Israel y Gaza». Se pronunció contra el odio, el terrorismo, la violencia y la guerra.
Posteriormente condenó expresamente a Hamás y exigió la liberación de los rehenes.
Al mismo tiempo, criticó los continuos bombardeos israelíes, pidió la protección de la población civil, el acceso humanitario a Gaza y un alto el fuego. (*The Times of Israel*)
En otras palabras:
**Rebeca Grynspan es judía. Pero no es una política israelí ni una representante del Gobierno de Israel.**
Esta distinción es especialmente importante en este tema.
## Por qué su posible elección sería, aun así, significativa
La ONU e Israel mantienen desde hace décadas una relación extremadamente complicada.
Israel acusa a numerosos organismos de la ONU de señalar al Estado judío de manera desproporcionada y de aplicarle criterios que no se utilizan de la misma manera frente a otros Estados.
La propia Grynspan procede precisamente de este sistema de Naciones Unidas.
Por ello, no cabe esperar milagros.
Un secretario general tampoco puede cambiar por sí solo la cultura política de una organización formada por 193 Estados miembros.
Y, aun así, su elección tendría una evidente fuerza simbólica:
Una hija de refugiados judíos procedentes de Europa, cuyos abuelos fueron asesinados durante el Holocausto, cuyos padres intentaron en su día llegar a Palestina, cuya hermana emigró a Israel y cuyos sobrinos realizaron su servicio militar en el ejército israelí podría llegar a dirigir precisamente la organización cuya relación con el Estado judío está marcada desde hace décadas por la desconfianza y los conflictos.
Sería histórico.
Pero quizá haya otra cuestión todavía más interesante:
**¿Cambiaría realmente algo?**
Los problemas de la ONU en su relación con Israel son institucionales y políticos. No dependen únicamente de la persona que ocupe el cargo de secretario general.
Sin embargo, entre los candidatos que actualmente parecen tener posibilidades reales, Rebeca Grynspan aparece como una de las opciones más interesantes —y posiblemente más aceptables— desde una perspectiva israelí y judía.
No porque siempre dé la razón a Israel.
No lo hace.
Sino porque, por primera vez, en la cúpula de las Naciones Unidas podría encontrarse una persona para quien la historia judía, el Holocausto e Israel no sean conceptos abstractos de resoluciones diplomáticas, sino elementos de su propia historia familiar.
¿Marcaría eso alguna diferencia?
Tal vez lo sepamos muy pronto.

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