lunes, 19 de octubre de 2026

DEL WSJ

 

Europa se arriesga a una guerra económica por Israel y la CPI

Los boicots del estado judío y las defensas de la corte rebelde pueden hacer que las batallas por los aranceles se vean dóciles.


Por Eugene Kontorovich
Octubre 14, 2026

La nueva batalla económica entre EE.UU. y sus semi-aliados europeos occidentales no se trata de los aranceles sino más bien de las sanciones y boicots. El mes pasado Países Bajos y Reino Unido anunciaron prohibiciones sobre las actividades de negocios con lo que describieron como asentamientos israelíes. Eso incluye a Jerusalén y otras zonas que Estados Unidos ve como totalmente bajo soberanía israelí. Pero el efecto de las prohibiciones va más allá de los israelíes. Un judío estadounidense volando a Amsterdam podría tener que demostrar a las autoridades holandesas que su tefilín (o filacterias) confeccionado en Israel, no fue hecho en la ciudad santa de Hebrón.

Al mismo tiempo, los gobiernos de Reino Unido y holandés están liderando campañas para socavar las nuevas sanciones estadounidenses contra la Corte Penal Internacional. La corte se sitúa en La Haya, y los países europeos están entre sus partidarios más entusiastas. El Departamento de Estado la semana pasada anunció sanciones contra la CPI como institución. En los últimos años, Estados Unidos ha impuesto sanciones contra funcionarios individuales de la CPI, con poco impacto. Las sanciones más amplias podrían di­fi­cultar a la CPI operar porque la mayoría de los bancos y empresas tecnológicas no querrían trabajar con una entidad que
está sometida a sanciones.

El Sec­ret­ario de Estado Marco Rubio ha prometido desmantelar la CPI debido a su voluntad de enjuiciar a ciudadanos de estados no miembros, y por lo tanto, posiblemente, a dirigentes y miembros del servicio estadounidenses. Sin embargo, el Departamento de Estado aceptó dar a la organización un período de gracia de seis meses antes que entraran en vigencia las sanciones de la semana pasada, tal vez esperando negociar una exención para los nacionales de países que no son miembros. Pero Países Bajos, Reino Unido, y otros miembros de la CPI rechazaron tal posibilidad, en una declaración conjunta prometiendo desafiar las sanciones y permitir que el tribunal siga funcionando a pesar de ellas.

Países Bajos espera aislar a la corte activando el "estatuto de bloqueo" de la Unión Europea, una norma que prohibiría a las empresas de la UE cumplir con las sanciones y exponiéndolas así a sanciones estadounidenses secundarias. Este es un llamado al conflicto económico directo y regulatorio con Estados Unidos, en el nombre de un tribunal que en 24 años ha condenado a aproximadamente 10 personas por delitos graves.

Al mismo tiempo, Países Bajos y el R.U. están desafiando la ley y política estadounidenses con sus boicots y sanciones contra Israel. Las empresas estadounidenses que operan en los países que boicotean a Israel, e incluso las plataformas de e-commerce estadounidenses, perderán negocios debido a estas medidas y su efecto de congelamiento sobre el comercio. Clear­shift, una empresa estadounidense a la que estoy asesorando, espera que perderá el acceso a los bancos de Londres porque proporciona servicios financieros a estadounidenses que están en Israel, incluidos los que viven en lo que el Reino Unido estima son asentamientos.

Algunas de las medidas entran directamente en conflicto con las leyes antiboicot estadounidenses, que han estado en los libros durante medio siglo. Estas leyes fueron aprobadas para garantizar que los países extranjeros no puedan presionar a las empresas estadounidenses a renunciar al comercio legal con terceros países. Bajo la medida holandesa, por ejemplo, las empresas que comercian con Israel deben presentar "certificaciones negativas" que los bienes boicoteados no están incluidos—un requerimiento prohibido explícitamente por la ley estadounidense.

El Reino Unido ha indicado que impondrá más sanciones sobre los involucrados en construir o comprar viviendas en áreas residenciales judías ocupadas por el Reino de Jordania en 1948 que quedaron bajo control israelí en 1967. Un judío estadounidense que compra un condominio en el vecindario equivocado en Jerusalén podría tener sus activos congelados en el Reino Unido.

Cuando Países Bajo lanzó su prohibición, no permitió que las empresas que estaban haciendo negocios con Israel un período de gracia de seis meses como Estados Unidos hizo con la CPI. En cambio, anunció que podía arrestar a personas por traer incluso elementos personales comprados antes que el boicot entrara en efecto.

Los estadounidenses y los europeos están tratando de hacer valer su poder económico para propósitos políticos. Pero hay una gran diferencia entre lo que EE.UU. y los europeos están tratando de hacer. Estados Unidos enfrenta una amenza directa de la CPI— la po­sib­il­idad que funcionarios o miembros del servicio estadounidenses sean detenidos y juzgados por lo que Estados Unidos no contempla como delitos.

Europa, por el contrario, está intentando algo más generalizado y más agresivo. Está interviniendo en un conflicto extranjero para obligar a Israel a hacer concesiones unilaterales masivas. Países Bajos y Reino Unido despliegan la coerción económica contra los aliados y empresas estadounidenses, pero se quejan cuando Estados Unidos hace lo mismo.

Estados Unidos es mucho más fuerte eco­nóm­ic­amente, pero la per­sever­ancia y la paciencia pueden importar más en esta lucha. A la administración Trump le quedan dos años. La CPI, espera Europa, continuará eternamente. La UE está al tanto de las faltas de la CPI, pero luchará por defenderla. La UE también espera que las tensoines políticas entre Wash­ing­ton y Jer­u­s­alén impedirá que Estados Unidos ejecute su ley contra las restricciones comerciales europeas. Estados Unidos no debería terminar 0 a 2 contra Europa en el enfrentamiento por las sanciones.
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