Los republicanos tienen sus propios problemas en esta área. Pero figuras destacadas como los Senadores Tom Cotton y Ted Cruz, el Embajador Mike Huckabee, la Representante Elise Stefanik—han criticado a los antisemitas de su lado. Para los demócratas, el debate honesto puede tener que esperar hasta que surjan efectos políticos adversos.
La elección que los líderes demócratas parecen inclinados cada vez más a tomar—alineándose con la izquierda internacional respecto a Israel—ofrecerá alivio a corto plazo aparte de crer problemas infernales que no tienen nada que ver con el American Israel Public Affairs Committee. Los académicos, activistas, influenciadores y creadores de problemas "antisionistas" a quienes los demócratas desean reunir en una coalición ganadora, desprecian la política democrática y odian la idea entera de una coalición. Un vocero de Justice Democrats, un vástago de la campaña presidencial de Bernie Sanders del 2016, dijo a Politico esta semana que "todos nuestros candidatos están, sin concesiones, contra este genocidio y, sin concesiones, partidarios de un embargo de armas a Israel."
Noten el adverbio.
Ustedes tendrían que trabajar duro para aborrecer a Israel más de lo que lo aborrece Zohran Mamdani, pero cuando él asistió a una vigilia la semana pasada conmemorando a las víctimas de los ataques del 7 de octubre, los manifestantes increparon al alcalde de New York y lo llamaron traidor. ¿Por qué? Durante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, él cedió ante la realidad legal y se negó a hacer que arresten al Sr. Netanyahu.
Ustedes pensarían que los partidarios antiisraelíes del Sr. Mamdani sentirían que habían logrado una hazaña histórica al lograr que tal hombre sea electo alcalde. La gran mayoría del electorado de la ciudad no se obsesiona con un país chico al otro lado del mundo. Que el alcalde conmemore un triunfo singular para la pequeña pero enérgica minoría aborrecedora de Israel de New York. Ustedes pensarían que ellos le permitirían alguna flexibilidad. No lo harán. Ellos creen en una sola causa justa y no aceptan el más mínimo alejamiento de ella.
Los demócratas no aprendieron la lección que Michigan trató de enseñarlos en el 2024. Durante más de un año, la administración Biden distorsionó su política hacia el Medio Oriente, un minuto apoyando al único aliado fiable de EE.UU. en la región, Israel, al siguiente culpándolo ostentosamente por políticas que no había seguido. De forma manifiesta la Casa Blanca tenía un ojo puesto sobre la población musulmana adversa a Israel de Michigan, apiñada alrededor de Dearborn. Esa población recompensó a los demócratas permaneciendo en casa, votando por candidatos de terceros partidos o eligiendo a Donald Trump en la esperanza errada que él actuaría de acuerdo a sus instintos aislacionistas y abandonaría el Medio Oriente.
Ya algunos de los ganadores principales de este año en los distritos profundamente demócratas, habiendo difamado a Israel en un esfuerzo por apaciguar al ala antisionista de su partido, han atraído animosidad de los votantes a los que trataron de gratificar tan duramente. Scott Wiener, un nominado para reemplazar a la Representante Nancy Pelosi, se opuso al principio, pero finalmente aceptó la difamación que Israel ha cometido genocidio en Gaza. Pero cuando el Sr. Wiener, un judío homosexual, asistió a una marcha trans en San Francisco en junio, fue rodeado por los manifestantes y le gritaron insultos. “Scott, ¿tienes algo que decir?" dice un acosador en un video mientras el Sr. Wiener intenta dejar la marcha discretamente. "Ya no perteneces más aquí, Scott. Quiero apoyar a alguien que sea igual de positivo respecto a los derechos trans, pero tú eres un pedazo de mierda respecto a Gaza.”
Brad Lander, quien derrotó al Representante Dan Goldman en las primarias demócratas para el 10º distrito de New York, ha hecho todo lo que pudo para congraciarse con la izquierda antiisraelí. El se presta a la mentira del genocidio, defiende la creación de un estado palestino como respuesta al 7 de octubre, y se opone a la venta de armas "ofensivas" (queriendo significar armas) a Israel. En un evento público en agosto su presencia atrajo la furia de un aborrecedor de Israel. "No queremos ningún sionista aquí. ¡Lárgate!"
El Sr. Lander, judío también, probablemente no ha soportado esa útima amenaza.
Abdul El-Sayed permite una representación bastante adecuada del esquema de pensamiento que los líderes demócratas se proponen complacer con su alejamiento incremental de Israel. El nominado al Senado por Michigan, quien a diferencia de los Sres. Wiener y Lander compite en un distrito indeciso y podría perder en noviembre, ha tenido todas las oportunidades de templar su discurso respecto a Israel. El se niega. Su visión justa no le permitirá moderarse.
Los dirigentes demócratas no son estúpidos. El Senador Chuck Schumer, el Representante Hakeem Jeffries, y compañía, perciben la chifladura del Sr. El-Sayed y otros como él. Pero piensan exclusivamente en el corto plazo y no entienden que la izquierda antiisraelí preferiría destruirlos a ellos y a su partiddo antes que moderarse o comprometerse.
Ni siquiera una pérdida decisiva del Sr. El-Sayed convencerá a los peces gordos demócratas que las alianzas con los antisemitas no tienen que suceder. Ellos siempre pueden culpar al AIPAC. La deserción de los donantes judíos puede concentrar algunas mentes. Pero el partido requerirá una reflexión más grande, y más dolor, antes de considerar abandonar a sus nuevos amigos.
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