lunes, 27 de julio de 2026

 

Tu B'Av: Hoy es el Dia del Amor judio, que no es igual al "Dia de los Enamorados". Aqui, su sorprendente y poderoso origen
Esta noche (27 de julio), marca el comienzo de Tu B’Av, una noche única, sagrada y de disfrute.
La Mishná afirma en el tratado Ta’anit (4:8):
"Shimon ben Gamliel dijo: No hubo fiestas más importantes para Israel que el quince de Av y Yom Kipur(El Dia del Perdon”.
Esta notable afirmación lleva a una pregunta importante:
¿Por qué Tu B’Av se sitúa junto a Yom Kipur como uno de los días más importantes del calendario judío?
Para comprender esto, recurrimos a un episodio registrado en el Libro de los Jueces.
Un levita y su concubina se distanciaron tras el regreso de ella a casa de su padre. Finalmente, el levita fue a reconciliarse con ella y juntos emprendieron el viaje de regreso a casa.
En el camino, pasaron la noche en Gabaa, un pueblo perteneciente a la tribu de Benjamín, donde fueron recibidos en la casa de un lugareño.
Esa noche, un grupo de hombres malvados rodeó la casa, exigiendo que les entregaran a los visitantes para abusar de ellos.
En lugar de eso, obligaron a la mujer a salir, donde fue brutalmente agredida durante toda la noche. Al amanecer, con sus últimas fuerzas, llegó a la puerta de la casa, se desplomó y murió.
Cuando su esposo descubrió lo sucedido, quedó horrorizado. Para despertar la conciencia de la nación, descuartizó su cuerpo y envió los pedazos a todas las tribus de Israel, obligando así al pueblo a enfrentarse al terrible crimen cometido.
Toda la nación se reunió y exigió que la tribu de Benjamín entregara a los responsables. Benjamín se negó.
Como consecuencia, estalló la guerra civil.
El conflicto fue devastador. Los guerreros de Benjamín eran excepcionalmente hábiles, y durante las dos primeras batallas derrotaron a las demás tribus, matando a cuarenta mil israelitas.
Fue un trágico espectáculo de hermanos luchando entre sí.
En la tercera batalla, sin embargo, el resto de Israel prevaleció y murieron aproximadamente veinticinco mil hombres de Benjamín.
Tras la guerra, las tribus de Israel juraron que ninguna de ellas permitiría que sus hijas se casaran con los pocos hombres supervivientes de Benjamín.
Solo después comprendieron las consecuencias de su juramento.
Toda una tribu de Israel se enfrentaba a la extinción.
Tal y como describen las Escrituras, el pueblo se reunió ante Dios en Betel, alzó la voz y lloró amargamente, exclamando:
“¿Por qué ha sucedido esto en Israel, que hoy falte una tribu de Israel?”.
Llenos de remordimiento, buscaron una solución. No podían simplemente romper su juramento, pero deseaban fervientemente preservar la tribu de Benjamín.
Finalmente, encontraron una solución legal.
Su juramento les prohibía dar a sus hijas en matrimonio a Benjamín. Sin embargo, no les prohibía a los benjaminitas casarse por iniciativa propia.
Por lo tanto, se les ordenó a las jóvenes de Siló que salieran a bailar en los viñedos, como lo hacían durante la fiesta anual.
Los hombres supervivientes de Benjamín esperaron entre los viñedos, eligieron esposas y se casaron con ellas, lo que permitió que su tribu sobreviviera y, finalmente, volviera a prosperar.
Hoy en día, a Tu B’Av se le suele llamar simplemente la “Fiesta del Amor”. Desafortunadamente, existe una confusión generalizada entre amor y deseo.
El deseo es fundamentalmente egocéntrico.
Es el impulso interno de satisfacer las propias necesidades y anhelos.
Por naturaleza, las personas tienden a centrarse en sí mismas, buscando placer, comodidad y realización personal. Cuando las relaciones se basan principalmente en lo que uno recibe, están impulsadas por el deseo, no por el amor.
El amor es exactamente lo contrario.
El verdadero amor comienza cuando una persona deja de pensar solo en sí misma y se pregunta:
“¿Cómo puedo beneficiar a alguien más?
¿Cómo puedo dar en lugar de recibir?”.
Una hermosa idea se vislumbra en la palabra hebrea ahavah (amor).
Puede interpretarse como la combinación de los conceptos de hav (“dar”) y heh (“toma, recibe”).
La esencia del amor reside en transformar el deseo de recibir en el deseo de dar.
Hoy en día, cuando alguien dice “Te quiero”, lo que suele querer decir es: “Disfruto estando contigo. Me haces feliz. Quiero que sigas haciéndome sentir bien”.
En realidad, esa afirmación puede seguir centrada en uno mismo.
La relación existe porque proporciona satisfacción personal. En el momento en que se vuelve difícil, exigente o incómoda, los sentimientos desaparecen.
Eso no es amor; eso es deseo.
Quizás esto ayude a explicar por qué tantos matrimonios tienen dificultades. Cuando cada cónyuge se centra principalmente en su realización personal, el vínculo termina por deteriorarse.
La Torá presenta un modelo de amor muy diferente.
Nos enseña a entregarnos a otra persona. Enseña a los esposos a construir su matrimonio sobre la base de la entrega mutua y a dedicar juntos sus vidas al servicio de Dios.
Cuando una relación se fundamenta en dar en lugar de recibir, todo cambia.
El amor se profundiza, la confianza crece y la relación se vuelve duradera y significativa.
Este es el mensaje más profundo de Tu B’Av.
No se trata simplemente de una celebración del romance.
Es una celebración del amor desinteresado, la unidad restaurada, el perdón y la generosidad.
Estas son las cualidades que sanan las relaciones, preservan las familias, fortalecen al pueblo judío y nos acercan a Dios.
Ojalá todos tengamos el mérito de experimentar ese tipo de amor.
La Pagina Judia

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