Emmanuel Moss, quien dirigía la cirugía cardíaca del Jewish General Hospital de Montreal, dejó la ciudad para trasladarse a Atlanta. Su salida se conoció en junio y estuvo influida tanto por los problemas del sistema sanitario de Quebec como por el creciente antisemitismo.
El propio médico explicó después que ese clima de odio hizo menos difícil marcharse y cuestionó la respuesta insuficiente de las autoridades.
Qué vergüenza: un país que necesita médicos pierde a un especialista que salva vidas mientras los judíos siguen teniendo que reclamar algo tan elemental como vivir seguros.
El odio antijudío tiene consecuencias. Y cuando contribuye a que se marche un cirujano de este nivel, la factura también la pagan los pacientes.
Menos discursos de tolerancia y más cojones para enfrentar a los antisemitas.

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