Cuando una comunidad judía es atacada, no es un problema que concierne únicamente a Israel ni únicamente a los judíos. La violencia, la intimidación y el antisemitismo amenazan los principios sobre los que se construyen las sociedades libres.
Primero los judíos. Después, cualquiera puede convertirse en el próximo blanco. Europa no puede darse el lujo de ignorar las señales.

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