jueves, 15 de enero de 2026

 En 1943, dentro del gueto de Vilna, en la Lituania ocupada, la supervivencia se había convertido en un cálculo diario de miedo, silencio y contención... Aron Feld, de catorce años, ya no pensaba en años ni estaciones, solo en horas... Cada mañana significaba otro pase de lista, otra marcha, otra posibilidad de que alguien a su lado no regresara...

Su padre, antaño un sastre fuerte, conocido por su firmeza y su disciplina afable, había quedado reducido a una figura frágil que luchaba por mantenerse en pie.. El hambre le ahuecaba el pecho; sus costillas presionaban la piel como el armazón de un instrumento roto.. La enfermedad se propagaba silenciosamente por el gueto y el agotamiento estaba por todas partes..
Aron aprendió a caminar justo detrás de su padre durante las guardias, lo suficientemente cerca para estabilizarlo, pero no lo suficiente como para llamar la atención.. La compasión, vista por los guardias, podía ser fatal...
El niño lo observaba todo: el ritmo de las botas sobre la piedra, los ángulos afilados de los rifles, la forma en que la gente evitaba el contacto visual cuando alguien tropezaba.. Aprendió cuándo desaparecer entre la multitud y cuándo hacerse invisible estando a plena vista...
Una mañana, durante una marcha forzada por un pasillo estrecho, su padre se desplomó.. El sonido de su cuerpo al caer al suelo le pareció más fuerte que un disparo.. El tiempo se alargó dolorosamente.. Quiso extender la mano, levantarlo, susurrar su nombre.. Pero los guardias lo observaban... Ayudar significaba ser golpeado, disparado o llevárselo.. Aron se quedó paralizado, con las manos temblorosas a los costados..
Otros prisioneros, comprendiendo sin palabras, cambiaron lentamente de posición, bloqueando la vista de los guardias.. Para cuando Aron llegó hasta su padre, su respiración era superficial y entrecortada.. Lo llevaron de vuelta al cuartel, donde murió esa tarde sin medicinas, sin ceremonia..
No hubo entierro ni despedida.. Aron regresó al trabajo al día siguiente...
Años después, Aron diría que sobrevivió a la guerra, pero su infancia no... Llevó la sombra de su padre más tiempo que su propia juventud: a través de la liberación, a través de la reconstrucción, a través de cada momento de tranquilidad donde el hambre y el miedo aún susurraban.. La supervivencia había mantenido su cuerpo vivo, pero la memoria aseguraba que nada quedara realmente atrás....🥲🥲

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