martes, 10 de febrero de 2026

DEL JERUSALEM POST

 

Mientras los aliados occidentales buscan la diplomacia con el régimen islámico, Israel debe buscar la supervivencia - editorial

Este artículo editorial argumenta en favor de la disciplina, no de la impulsividad. La acción militar tiene costos, e Israel no se beneficia de las bravuconadas. Israel se beneficia de la influencia.

Iran and Israel flags on Middle east geopolitical map.Iran and Israel flags on Middle east geopolitical map.(photo credit: ROKAS TENYS/SHUTTERSTOCK)

FEBRERO 9, 2026

Estados Unidos e Irán han reanudado las negociaciones nucleares indirectas en Omán, con mensajes enviados en Muscat en medio de agudas disputas por lo que las conversaciones deberían cubrir y lo que Irán concederá. 
En el centro de esas disputas se sitúa la misma dura realidad: Irán insiste en preservar el enriquecimiento local de uranio y describe esa demanda como no negociable, mientras también declara que su programa de misiles está fuera del alcance. Esas posiciones chocan con las demandas estadounidenses, que han incluido "cero enriquecimiento" en Irán, límites sobre los misiles, y un fin al apoyo a los aliados regionales, de acuerdo con el informe de Reuters.

Los lectores israelíes también han visto el ángulo local esbozado claramente. The Jerusalem Post ha publicado un análisis advirtiendo que la renovada diplomacia entre EE.UU. e Irán puede operar como una válvula de presión en lugar de un avance y que los acuerdos o entendimientos alcanzados en las líneas de tiempo establecidas en otro lado pueden dejar a Israel enfrentando espacio de maniobra reducido mientras las capacidades de Irán siguen avanzando. 

Al mismo tiempo, el régimen iraní ha enfrentado gran agitación interna desde fin de diciembre. Este diario ha informado sobre las protestas generalizadas, seguidas por una seria represión que incluyó arrestos en masa y un cierre de internet.

Reuters ha informado estimados de cuentas agudamente más altos que lo que el mundo escuchó en los primeros días: los grupos de derechos humanos han rastreado miles de muertes y decenas de miles de arrestos, mientras que un funcionario iraní admitió una cuenta de muertes confirmada por encima de 5,000, incluyendo a miembros de las fuerzas de seguridad.

Los hechos deben dar forma a las conclusiones

Esos son los hechos. Deberían dar forma a las conclusiones de Israel.
Israel enfrenta a un régimen que negocia como método de Estado mientras crea la capacidad como método de estrategia. Teherán ha pasado décadas perfeccionando esta doble vía: promete restricción en un canal, avanza en la capacidad en el otro, luego culpa a todos menos a sí mismo por la crisis inevitable. Israel vive con las consecuencias de ese modelo, ya sea que la presión inmediata venga a través de las centrifugadoras, misiles, o las redes indirectas estacionadas sobre sus fronteras.

Las conversaciones actuales corren el riesgo de repetir un error conocido: tratar el expediente nuclear como un problema independiente. El enriquecimiento, programa de misiles, y milicias regionales de Irán forman una arquitectura de amenaza única. Un acuerdo estrecho que termine el enriquecimiento mientras deja intactos los sistemas de envío y la guerra indirecta, todavía deja expuesta a Israel a una forma de coerción más rápida y más letal. Los planificadores de la seguridad israelí cuentan alcances, cargas útiles, opciones de base, y precisión, no los adjetivos diplomáticos.
Los funcionarios iraníes ya han trazado sus líneas públicamente. El enriquecimiento dentro de Irán sigue siendo un tema de soberanía. Los misiles balísticos siguen siendo “defensivos” y por lo tanto excluidos permanentemente de las negociaciones. Esas declaraciones no son ruido de fondo. Son la política.

Israel, por lo tanto, tiene un rumbo responsable: tratar la diplomacia como un escenario y retener una estrategia de espectro amplio fuera de ella. Eso incluye presión de la inteligencia, coordinación económica y diplomática con los socios, y una opción independiente creíble que Teherán crea que Israel utilizará si es presionada a hacerlo.

La credibilidad crece a partir de la capacidad, preparación, y señalamiento consistente. También crece a partir del registro histórico de Israel de actuar cuando las amenazas existenciales pasan del discurso a la ingeniería.
El tiempo se está agotando: Cada mes de negociaciones ofrece a Irán oportunidades de fortificar sitios, diversificar las cadenas de suministro, dispersar los activos, refinar la precisión de los misiles, y reducir la vulnerabilidad ante la interrupción. Las ventanas operativas se estrechan calladamente, luego se cierran repentinamente. Israel debería asumir que Teherán entiende esto y está trabajando para convertir el tiempo en capacidad de supervivencia.

La agitación local en Irán no cambia la amenaza externa. La debilidad interna puede producir escalada externa. Los regímenes bajo presión a menudo buscan enfrentamiento externo para concentrar a los leales, justificar la represión, y redirigir el enojo. El apagón de internet de Teherán y su estrategia de arrestos masivos señalan el miedo a su propio público. Ese miedo puede llevar a asumir riesgos en el extranjero, especialmente cuando los líderes creen que las negociaciones les hace ganar espacio.

Los actores regionales están observando cómo Israel lee el momento. Hezbola y Hamas miden la resolución israelí a través de patrones, no de declaraciones de prensa. Una postura de vacilación, emparejada con un proceso diplomático que va a la deriva, alienta el comportamiento de poner a prueba. Una postura de preparación reduce la tentación de apostar.

Este artículo editorial argumenta a favor de la disciplina, no de la impulsividad. La acción militar tiene costos, e Israel no se beneficia de la bravuconada. Israel se beneficia de la influencia. La influencia llega de mantener las opciones reales, mantener las líneas claras, y negarse a permitir que las negociaciones se vuelvan el único reloj en la sala. 

Los aliados de Israel pueden buscar la diplomacia. Israel debe buscar la supervivencia. Eso significa juzgar a Teherán por sus posiciones declaradas y su historial acumulado, mientras actúa con antelación suficiente como para preservar la opción. Las negociaciones pueden producir un resultado más seguro cuando incluyen la ejecución, restricciones verificables, y consecuencias que Irán no pueda evadir mediante conversaciones. Las conversaciones que dejan intactos los misiles y la guerra indirecta pueden todavía dar a Irán el único bien que busca constantemente: tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.