La Amenaza Nuclear Luego Que Caiga Teherán
En el caso de cambio de régimen, el mundo debería estar preparado para asegurar el uranio y reactores de Irán.
Por David Albright y Andrea StrickerFebrero 1, 2025El Presidente Trump está sopesando supuestamente ataques militares u otras medidas enérgicas en respuesta a la represión letal de Teherán contra los manifestantes, y el jueves escribió en Truth Social que “una armada masiva se está dirigiendo a Irán.” Si el Sr. Trump opta por desestabilizar—o ayudar a derrocar—al régimen represivo de Irán, las reservas de uranio altamente enriquecido y reactores nucleares operativos del país podrían volverse peligrosamente inseguros.Estos activos "sueltos" corren el riesgo de caer en manos de actores rebeldes, milicias o grupos no estatales. Ellos también presentan serios peligros para las personas en la región a través de la liberación accidental o el abandono. La comunidad internacional, liderada por Estados Unidos y Europa, con aceptación rusa y china, debe desarrollar planes de contingencia para impedir esto.Las operaciones contundentes de respuesta rápida son vitales para asegurar los sitios más sensibles--tales como la planta de energía nuclear operativa de Bushehr varios cientos de millas al sur de Teherán, un reactor de investigación en el corazón de Teherán y cientos de libras de uranio altamente enriquecido y toneladas de uranio enriquecido bajo en sitios nucleares bombardeados durante la guerra de junio del 2025 con Israel y Estados Unidos.Muchos de los activos nucleares de Teherán están enterrados dentro de las plantas bombardeadas o en sitios menos afectados. El arsenal más amenazante es de casi 1,000 libras de uranio enriquecido al 60%, el cual sin más enriquecimiento podría ser utilizado para hacer un arma nuclear cruda. Este arsenal está probablemente localizado en complejos de túneles en Esfahan o dentro de los sitios de enriquecimiento dañados en Natanz y Fordow. Obtener acceso a esos materiales podría ser difícil, pero determinados actores pueden tratar, especialmente dado su alto valor en el mercado negro y para los terroristas y estados interesados en la proliferación.Otra preocupación es el gran reactor de energía nuclear operativo en Bushehr y las piscinas de combustible gastado adyacentes a él. Ambos contienen vastos inventarios de materiales radiológicos, tales como cesio-137, que podría ser dispersado durante un accidente sobre vastas áreas, exponiendo a decenas de miles de personas, incluyendo en estados cercanos del Golfo, a radiación con peligro potencial para la vida.Irán también posee fuentes altamente radioactivas para propósitos legítimos médicos, industriales y agrícolas en el Centro de Investigación Nuclear de Teherán, el Centro de Investigación Nuclear Karaj para Medicina y Agricultura, hospitales, y otros sitios de la Organización de Energía Atómica de Irán. Estas fuentes peligrosas presentan riesgos más localizados pero pueden ser letales si son utilizadas en una "bomba sucia."Los riesgos para los materiales nucleares y radioactivos durante el colapso estatal no son nuevos, y la prevención efectiva depende de la planificación proactiva.El desastre luego del colapso de la Unión Soviética fue evitado en gran medida por medio de acciones rápidas del gobierno de Estados Unidos, trabajando en cooperación con los ex estados soviéticos. Ellos promulgaron el Programa Cooperativo de Reducción de la Amenaza, asignando cientos de millones de dólares para ayudar principalmente a Rusia, pero también a Ucrania, Bielorrusia y Kazayistán en asegurar, consolidar y salvaguardar las ojivas nucleares y materiales fisibles, actualizando la seguridad física en sitios de almacenamiento, y redirigiendo a los científicos en armas hacia trabajo pacífico para impedir la proliferación de conocimientos sensibles.Por el otro lado, fallar en prepararse puede tener consecuencias peligrosas, como quedó evidenciado por las fallas de seguridad en Irak después de la invasión estadounidense del 2003. El complejo nuclear Tuwaitha fue dejado inseguro durante días después que las fuerzas iraquíes lo abandonaron, llevando a saqueos generalizados por parte de civiles locales. Algunas fuentes altamente radioactivas también desaparecieron temporalmente.Los saqueadores robaron y vaciaron barriles conteniendo uranio natural (torta amarilla), desperdigando algún material en el sitio y en las cercanías. Afortunadamente, los saqueadores querían los barriles en lugar del uranio. Pero los pobladores que reutilizaron los barriles vacíos para almacenar agua o alimento o lavar ropas informaron erupciones, vómitos y otros síntomas. Las fuerzas estadounidenses y los inspectores internacionales finalmente aseguraron el sitio y, durante los años subsiguientes, recuperaron o eliminaron la mayoría de las reservas, pero el incidente destacó lapsos tempranos de seguridad.Otra amenaza no anticipada en Irak que pudo haber tenido consecuencias mortales involucró a la tecnología de centrifugado de gas utilizada para hacer uranio en grado de armas. El ex director del programa iraqu} dee centrifugado de gas había ocultado activos cruciales del programa de centrifugado de gas de Irak anterior a 1991 y estaba buscando negociarlos a cambio del salvoconducto fuera de Irak. Afortunadamente, él contactó a uno de nosotros (el Sr. Albright), quien facilitó una negociación con la CIA para su residencia en Estados Unidos. Otros compradores probablemente habrían hecho fila si fallaba su intento de llegar a Estados Unidos.El desmantelamiento nuclear de Sudáfrica durante su transición del apartheid a la democracia a principios de la década de 1990, ofrece un contra-ejemplo positivo. El gobierno del apartheid bajo el Presidente F.W. de Klerk desmanteló sus armas nucleares e instalaciones asociadas en un proceso ordenado--antes de acceder al Tratado de No Proliferación Nuclear. Después, bajo el monitoreo de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Pretoria destruyó un escondite de partes, documentos y equipo almacenados en antiguos sitios de armas nucleares.El ejemplo soviético demuestra la necesidad de campañas para garantizar los activos nucleares sueltos de Irán. El ejemplo de Irak subraya la necesidad de rápidas contingencias militares, incluido el despliegue de equipos especializados para asegurar rápidamente los sitios iraníes. El caso sudafricano muestra el valr de involucrar a las autoridades cooperativas para apoyar el desmantelamiento y la verificación internacional.Si bien el colapso del régimen en Teherán no es inevitable, y la situación sigue siendo fluida, Estados Unidos y sus aliados deben impedir que el legado nuclear de Irán se vuelva la próxima pesadilla de proliferación del mundo.El Sr. Albright es presidente y fundador del Institute for Science and International Security. La Sra. Stricker es subdirectora del Programa de No Proliferación en la Foundation for Defense of Democracies.Copyright ©2026 Dow Jones & Company, Inc. All Rights Reserved. 87990cbe856818d5eddac44c7b1cdeb8
Por David Albright y Andrea Stricker
Febrero 1, 2025
El Presidente Trump está sopesando supuestamente ataques militares u otras medidas enérgicas en respuesta a la represión letal de Teherán contra los manifestantes, y el jueves escribió en Truth Social que “una armada masiva se está dirigiendo a Irán.” Si el Sr. Trump opta por desestabilizar—o ayudar a derrocar—al régimen represivo de Irán, las reservas de uranio altamente enriquecido y reactores nucleares operativos del país podrían volverse peligrosamente inseguros.
Estos activos "sueltos" corren el riesgo de caer en manos de actores rebeldes, milicias o grupos no estatales. Ellos también presentan serios peligros para las personas en la región a través de la liberación accidental o el abandono. La comunidad internacional, liderada por Estados Unidos y Europa, con aceptación rusa y china, debe desarrollar planes de contingencia para impedir esto.
Las operaciones contundentes de respuesta rápida son vitales para asegurar los sitios más sensibles--tales como la planta de energía nuclear operativa de Bushehr varios cientos de millas al sur de Teherán, un reactor de investigación en el corazón de Teherán y cientos de libras de uranio altamente enriquecido y toneladas de uranio enriquecido bajo en sitios nucleares bombardeados durante la guerra de junio del 2025 con Israel y Estados Unidos.
Muchos de los activos nucleares de Teherán están enterrados dentro de las plantas bombardeadas o en sitios menos afectados. El arsenal más amenazante es de casi 1,000 libras de uranio enriquecido al 60%, el cual sin más enriquecimiento podría ser utilizado para hacer un arma nuclear cruda. Este arsenal está probablemente localizado en complejos de túneles en Esfahan o dentro de los sitios de enriquecimiento dañados en Natanz y Fordow. Obtener acceso a esos materiales podría ser difícil, pero determinados actores pueden tratar, especialmente dado su alto valor en el mercado negro y para los terroristas y estados interesados en la proliferación.
Otra preocupación es el gran reactor de energía nuclear operativo en Bushehr y las piscinas de combustible gastado adyacentes a él. Ambos contienen vastos inventarios de materiales radiológicos, tales como cesio-137, que podría ser dispersado durante un accidente sobre vastas áreas, exponiendo a decenas de miles de personas, incluyendo en estados cercanos del Golfo, a radiación con peligro potencial para la vida.
Irán también posee fuentes altamente radioactivas para propósitos legítimos médicos, industriales y agrícolas en el Centro de Investigación Nuclear de Teherán, el Centro de Investigación Nuclear Karaj para Medicina y Agricultura, hospitales, y otros sitios de la Organización de Energía Atómica de Irán. Estas fuentes peligrosas presentan riesgos más localizados pero pueden ser letales si son utilizadas en una "bomba sucia."
Los riesgos para los materiales nucleares y radioactivos durante el colapso estatal no son nuevos, y la prevención efectiva depende de la planificación proactiva.
El desastre luego del colapso de la Unión Soviética fue evitado en gran medida por medio de acciones rápidas del gobierno de Estados Unidos, trabajando en cooperación con los ex estados soviéticos. Ellos promulgaron el Programa Cooperativo de Reducción de la Amenaza, asignando cientos de millones de dólares para ayudar principalmente a Rusia, pero también a Ucrania, Bielorrusia y Kazayistán en asegurar, consolidar y salvaguardar las ojivas nucleares y materiales fisibles, actualizando la seguridad física en sitios de almacenamiento, y redirigiendo a los científicos en armas hacia trabajo pacífico para impedir la proliferación de conocimientos sensibles.
Por el otro lado, fallar en prepararse puede tener consecuencias peligrosas, como quedó evidenciado por las fallas de seguridad en Irak después de la invasión estadounidense del 2003. El complejo nuclear Tuwaitha fue dejado inseguro durante días después que las fuerzas iraquíes lo abandonaron, llevando a saqueos generalizados por parte de civiles locales. Algunas fuentes altamente radioactivas también desaparecieron temporalmente.
Los saqueadores robaron y vaciaron barriles conteniendo uranio natural (torta amarilla), desperdigando algún material en el sitio y en las cercanías. Afortunadamente, los saqueadores querían los barriles en lugar del uranio. Pero los pobladores que reutilizaron los barriles vacíos para almacenar agua o alimento o lavar ropas informaron erupciones, vómitos y otros síntomas. Las fuerzas estadounidenses y los inspectores internacionales finalmente aseguraron el sitio y, durante los años subsiguientes, recuperaron o eliminaron la mayoría de las reservas, pero el incidente destacó lapsos tempranos de seguridad.
Otra amenaza no anticipada en Irak que pudo haber tenido consecuencias mortales involucró a la tecnología de centrifugado de gas utilizada para hacer uranio en grado de armas. El ex director del programa iraqu} dee centrifugado de gas había ocultado activos cruciales del programa de centrifugado de gas de Irak anterior a 1991 y estaba buscando negociarlos a cambio del salvoconducto fuera de Irak. Afortunadamente, él contactó a uno de nosotros (el Sr. Albright), quien facilitó una negociación con la CIA para su residencia en Estados Unidos. Otros compradores probablemente habrían hecho fila si fallaba su intento de llegar a Estados Unidos.
El desmantelamiento nuclear de Sudáfrica durante su transición del apartheid a la democracia a principios de la década de 1990, ofrece un contra-ejemplo positivo. El gobierno del apartheid bajo el Presidente F.W. de Klerk desmanteló sus armas nucleares e instalaciones asociadas en un proceso ordenado--antes de acceder al Tratado de No Proliferación Nuclear. Después, bajo el monitoreo de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Pretoria destruyó un escondite de partes, documentos y equipo almacenados en antiguos sitios de armas nucleares.
El ejemplo soviético demuestra la necesidad de campañas para garantizar los activos nucleares sueltos de Irán. El ejemplo de Irak subraya la necesidad de rápidas contingencias militares, incluido el despliegue de equipos especializados para asegurar rápidamente los sitios iraníes. El caso sudafricano muestra el valr de involucrar a las autoridades cooperativas para apoyar el desmantelamiento y la verificación internacional.
Si bien el colapso del régimen en Teherán no es inevitable, y la situación sigue siendo fluida, Estados Unidos y sus aliados deben impedir que el legado nuclear de Irán se vuelva la próxima pesadilla de proliferación del mundo.
El Sr. Albright es presidente y fundador del Institute for Science and International Security. La Sra. Stricker es subdirectora del Programa de No Proliferación en la Foundation for Defense of Democracies.
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