domingo, 1 de febrero de 2026

DEL WSJ

 

Hablar o luchar, todas las opciones de Irán son malas

Por D
avid S. Cloud, Alexander Ward, Benoit Faucon
Enero 28, 2026 

Fuerzas de seguridad monitoreando una concentración en favor del gobierno anteriormente este mes en Teherán.© Majid Saeedi/Getty Images

El ultimátum del Presidente Trump a Irán para que negocie la eliminación de su programa nuclear o enfrente un posible ataque deja a Teherán con un dilema abrumador: Cualquier camino corre el riesgo de poner al régimen ya debilitado en una posición más precaria.
“Ojalá Irán 'Venga rápidamente a la Mesa' y negocie un acuerdo justo y equitativo—SIN ARMAS NUCLEARES—uno que sea bueno para todas las partes. El tiempo se está agotando,” publicó Trump en redes sociales el miércoles. “¡El próximo ataque será mucho peor!”
Una decisión de detener el enriquecimiento de uranio, una demanda estadounidense clave, sería una retirada pública humillante en una prioridad nacional central para el líder supremo Ali Khamenei. Rechazar la demanda es cada vez más probable que provoque que Trump ordene ataques, exponiendo más la vulnerabilidad del gobierno.
De cualquier forma, el régimen está enfrentando las más duras amenazas externas para su supervivencia en décadas después que las protestas por las profundas dificultades económicas se volvieron tan feroces que podían sólo ser abatidas con una represión mortal.
“Su estrategia ahora es simplemente ganar tiempo,” dijo Alan Eyre, un ex alto diplomático de EE.UU. que se especializó en Irán y ahora está en el Middle East Institute, una think tank de Washington. “Su perspectiva estratégica entera es que cuando estás en una posición débil no te comprometes, porque eso invita a más agresión.”
Trump dijo el miércoles que una "Armada masiva" se estaba "moviendo rápidamente, con gran fuerza, entusiasmo, y propósito," agregando que estaba "lista, dipuesta, y capaz de cumplir rápidamente su misión, con velocidad y violencia, si es necesario." La acumulación del Pentágono en la región incluye un portaaviones con tres destructores de misiles guiados, aviones de combate y defensas de misiles.
Irán estuvo en una posición similar hace un año. Israel había llevado a cabo ataques limitados que debilitaron las defensas aéreas del país y diezmó a las milicias aliadas Hezbola y Hamas. Un Trump recientemente electo estuvo amenazando con emprender acciones militares si Teherán no hacía concesiones en su programa nuclear.


Esta vez, sin embargo, la presión es aun mayor. El régimen fue golpeado por la guerra de junio de los 12 días y un ajuste de sanciones sobre sus exportaciones petroleras el otoño pasado. En los meses desde entonces, las demandas estadounidenses para una solución negociada han aumentado.

Aparte de insistir en que Irán detenga el enriquecimiento local de combustible nuclear y entregar su reserva de uranio, el envido especial de Trump, Steve Witkoff, ha indicado que Teherán debe aceptar los límites sobre su arsenal de misiles balísticos y abandonar su apoyo a las milicias en la región.
Irán ya ha rechazado algunos de los términos de Washington. Un alto funcionario iraní dijo que Teherán no se comprometería en su derecho de enriquecimiento para propósitos civiles o para mantener su arsenal de misiles, lo que considera necesario para su defensa.
Incluso una oferta estadounidense de aliviar las sanciones que han aplastado la economía iraní a cambio de aceptar límites sobre su programa nuclear sería difícil de aceptar para el régimen, ya que Khamenei ha elevado el programa nuclear en un símbolo del desafío al Occidente por parte de Irán, dicen los analistas.
“El líder supremo puede asumir compromisos, pero esos compromisos no pueden tocar los pilares básicos del régimen, queriendo significar que no renunciará a una acumulación de misiles, no renunciará a ayudar a las fuerzas aliadas y no renunciará al enriquecimiento," dijo Danny Citrinowicz, un ex oficial de inteligencia israelí y un investigador principal en el Institute for National Security Studies con sede en Tel Aviv.
Los funcionarios iraníes están cautos de hacer concesiones a Trump, citando su decisión de retirarse del acuerdo nuclear del 2015 y el ataque sorpresa de Israel en junio apenas días antes que Estados Unidos e Irán estuvieran a punto de reunirse para otra ronda de conversaciones.
Un funcionario de la Casa Blanca se negó a comentar sobre las negociaciones con Irán, pero dijo que Trump está complacido que Irán cancelara los planes de colgar a más de 800 peronas y que "espera que esta tendencia continúe." El fiscal de Teherán, Ali Salehi rebatió la afirmación del presidente sobre los ahorcamientos suspendidos la semana pasada, diciendo, "Trump siempre habla muchas pavadas."
Esperando disuadir un ataque, los funcionarios iraníes están amenazando con represalias masivas contra bases, buques de guerra y aliados de Estados Unido en la región, incluido Israel. Pero llevar a cabo esa amenaza es en sí una estrategia riesgosa, una que requerirá revelar la fuerza de su arsenal de misiles y drones y que podría invitar a más escalada por parte de Trump.
El alto funcionario iraní dijo que el país no tendría más opción que considerar cualquer ataque estadounidense, limitado o no, como una amenaza existencial y responder con la mayor fuerza posible.
La misión de Irán ante las Naciones Unidas en New York respondió a la advertencia de Trump en redes sociales el miércoles, argumentando que EE.UU. se estaba embarcando en otra guerra riesgosa e imitando las amenazas en mayúsculas de Trump.

“La última vez que EE.UU. se metió en guerras en Afganistán e Irak, despilfarró más de us$7 billones y perdió más de 7,000 vidas estadounidenses,” dijo la misión. “Irán se encuentra preparado para el diálogo basado en el respeto e intereses mutuos—¡PERO SI ES PRESIONADO, SE DEFENDERA Y RESPONDERA COMO NUNCA ANTES!”

Trump podría también optar por una estrategia de ajustar la presión económica sobre la economía ya tambaleante de Irán. Eso podría incluir tratar de estrangular las exportaciones petroleras de Teherán interceptando los llamados buques cisterna de la flota fantasma—una versión de la estrategia que utilizó al destituir al presidente venezolano Nicolás Maduro anteriormente este mes.

Karim Sadjadpour, un miembro principal en el Carnegie Endowment for International Peace en Washington, dijo que el manual de juego de Venezuela prevería utilizar “el estrangulamiento económico como un precursor para la decapitación política, y posiblemente militar, destinada finalmente al Ayatola Khamenei.”

Citrinowicz dijo que matar a Khamenei o esperar que los otros miembros del régimen se vuelvan contra él bajo presión estadounidense es una esperanza vana dada la unión de Irán en lo más alto. Incluso si Khamenei fuera removido de cierta manera, el régimen probablemente se uniría rápidamente en torno a un nuevo líder, dijo él. 

Aun con todos los reveses que ha sufrido el régimen, hay algunas señales que está enfrentando el colapso inminente, tal como divisiones dentro del liderazgo o las deserciones en la cima del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la organización paramilitar que está estrechamente alineada con Khamenei.
“Ellos todavía tienen cohesión. El régimen está todavía funcionando,” dijo Citrinowicz. “Si ellos sienten que esta guerra está dirigida a destituir a este régimen, no derrocará a este régimen, porque hacerlo llevará tiempo, y Trump no tiene ninguna intención de invertir ese tiempo." 

Trump dejó en claro durante la guerra de los 12 días en el verano pasado que él veía a Khamenei como un posible objetivo.

“Sabemos exactamente dónde se está ocultando el así llamado ‘líder supremo’” publicó él en redes sociales en junio. “El es un blanco fácil, pero es seguro allí—No vamos a sacarlo (¡matarlo!), al menos no por ahora.”
Tras prometer venir en ayuda de los manifestantes, el presidente casi ordenó una nueva ronda de ataques aéreos alrededor del apogeo de la represión iraní anteriormente este mes. Pero él se contuvo después que Israel y sus asesores le advirtieron que Estados Unidos no estaba posicionado militarmente para manejar la represalia de Irán.
El grupo de ataque de transporte y aviones de combate que están ahora en el Medio Oriente dan a Trump más capacidad para atacar y defender. La Casa Blanca y el Pentágono han seguido refinando las opciones, aunque el presidente no ha tomado una decisión acerca de si atacar, dijeron funcionarios de Estados Unidos.
Por último, Estados Unidos está enfrentando límites propios. Hay poco que pueda hacer desde afuera con la fuerza militar para determinar la suerte del régimen, especialmente sin desplegar tropas terrestres para influenciar los acontecimientos dentro del país, dijeron los analistas.
“Podrías efectuar ataques aéreos que restrinjan significativamente la capacidad de este régimen de controlar a su población y proyectar fuerza en el extranjero,” dijo Eyre. “¿Pero llegar desde allí a una mejor forma de gobierno en Irán? No puedes llegar allí desde aquí.”

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