domingo, 1 de febrero de 2026

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Los ayudantes olvidados de Einstein
Un hallazgo en archivos de Tel Aviv rescató las figuras de dos científicos judíos olvidados que trabajaron junto a Einstein en la teoría de la relatividad. Sus cartas revelan talento, sacrificio y vidas que la historia oficial dejó en sombras
Curioseando en los archivos de una asociación de escritores en Tel Aviv, un grupo de investigadores israelíes encontró los rastros de dos olvidados ayudantes de Albert Einstein, quienes acompañaron al físico durante sus trabajos sobre la teoría de la relatividad.
El hallazgo se produjo en el Instituto Gnazim de la Asociación de Escritores Hebreos, fundado en 1950 y considerado uno de los archivos de literatura hebrea más grandes del mundo. El instituto preserva cartas y otros documentos que permiten reconstruir historias olvidadas de la comunidad judía y de figuras vinculadas a la ciencia y la cultura.
La historia de los ayudantes se dio a conocer a través de un artículo en el blog de la Biblioteca Nacional de Israel (BNI), que detalla los documentos y las cartas halladas y ofrece un retrato de dos jóvenes científicos de Europa del Este que quedaron al margen del relato «oficial» sobre Einstein.
Uno de ellos fue Jakob Grommer, nacido el 10 de agosto de 1879 en Brisk, actual Brest, Bielorrusia. Desde niño mostró una inteligencia extraordinaria y dedicación al Talmud, pero su interés por las matemáticas lo llevó a trasladarse a Alemania, donde estudió en las universidades de Bern, Marburg y Göttingen.
«Grommer fue en muchos aspectos una persona excepcional», afirmó el propio Einstein en una carta de 1953. «Después de dedicar su juventud en su tierra exclusivamente al estudio talmúdico, su apasionado interés por las matemáticas lo llevó a estudiar formalmente» esa ciencia.
Luego «llegó a Berlín y trabajó conmigo, como asistente personal, en la teoría de la relatividad. Publicamos varios trabajos juntos», escribió el genial físico judío-alemán.
◼️ Un profesor de Bielorrusia
Grommer sufría acromegalia, una enfermedad que deformaba su rostro y debilitaba su cuerpo, recordó el artículo en el blog de la BNI, firmado por Amir ben-Amram. Einstein señaló que, pese a sus dificultades físicas, «sus cualidades y habilidades eran extraordinarias», aunque la enfermedad lo hacía irritable y sensible.
Su paso por Berlín y su colaboración con Einstein lo colocaron en el centro de algunos avances de la relatividad general y de intentos de unificar campos gravitatorios y electromagnéticos, remarcó Ben-Amram.
El científico bielorruso trabajó con Einstein durante trece años, publicó estudios que modificaron ecuaciones gravitatorias y contribuyó a la teoría de partículas en movimiento dentro de la teoría de campos.
Además, formuló de manera independiente condiciones para la validez de la Hipótesis de Riemann en teoría de números, conocidas como «Grommer’s inequalities», y colaboró en la preparación de libros de matemáticas y física para escuelas en la Palestina de los tiempos del mandato británico.
Tras dejar Berlín, y siguiendo la recomendación de Einstein, Grommer fue nombrado profesor en la Facultad Pedagógica de la Universidad Estatal de Bielorrusia y trabajó como investigador en el Instituto Físico-Técnico de la Academia Nacional de Ciencias. Allí, según testimonios de colegas, se destacó por su capacidad para «formular preguntas científicas y proponer soluciones óptimas». Falleció en abril de 1933.
(Por cierto, las cartas tienen historia propia: fueron preparadas por Einstein para responder a las preguntas del periodista Nahum Chinitz, quien dedicó gran parte de su vida a rescatar historias de las viejas comunidades judías europeas).
◼️ La teoría de la relatividad, en idish
El segundo científico «olvidado» es Juda (Jan) Leman, también originario de Europa del Este y emigrado a Berlín desde Varsovia. Leman se interesó en acercar la física a la comunidad judía y escribió una breve introducción a la relatividad en idish, proyecto que contó con la aprobación de Einstein. Completó su doctorado en la Universidad de Berlín con el apoyo de su mentor.
A diferencia de Grommer, Leman cambió de rumbo profesional y se convirtió en… ¡guionista y director de cine en Hollywood! Incluso se embarcó en un proyecto sobre la Tierra Santa en los tiempos del control de Londres, el documental The Land of Promise (1935), que lamentablemente tuvo poco éxito.
A pesar de la ayuda de Einstein, quien escribió cartas de recomendación para figuras clave de la industria del cine (entre ellos Harry Warner y David O. Selznick), Leman atravesó dificultades económicas y personales, aunque luego logró recuperarse y escribir para televisión, tranquilizó la nota del blog de la BNI.
El hallazgo de las cartas en el archivo del Gnazim permitió reconstruir estas trayectorias y poner en relieve el valor de quienes trabajaron detrás de un genio como Einstein, muchas veces ignorados por la historia.
Ahora, gracias al trabajo de los archivistas y a estas correspondencias inéditas, Grommer y Leman emergen del olvido: recordados no solo como ayudantes de Einstein, sino como figuras que representan la intersección entre ciencia, cultura judía y destino personal.
Enero del 2026

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