Nada que celebrar: el centenario de Fidel Castro y el legado de cleptocracia de Cuba
Por John Suárez (Activista de derechos humanos, Director del Centro para una Cuba Libre y ex oficial de programa para Latinoamérica en Freedom House)
La Habana se ha estado preparando para el centenario del nacimiento de Fidel Castro el 13 de agosto del 2026. Fidel Castro murió en el 2016 tras entregar el poder a su hermano Raúl en el 2006. Comunistas de todo el mundo lo reivindican como uno de ellos, y la dictadura está recibiendo visitantes internacionales para celebrar este aniversario. En el 2006, la revista Forbes informó que el patrimonio neto de Fidel Castro era de us$900 millones (€780 millones). Uno de sus guardaespaldas, Juan Reinaldo Sánchez, quien desertó, escribió un libro revelador, La Doble Vida de Fidel Castro: Mis 17 años como Guardaespaldas Personal de El Líder Maximo, detallando las 29 casas lujosas de Fidel, sus cuatro yates e isla privada (Cayo Piedra), por no mencionar otros lujos. Esto en un país donde el 89% de la población vive en la extrema pobreza.
Esto no fue siempre así. Antes de la revolución de 1959 que marcó el ingreso de los hermanos Castro al poder absoluto durante los siguientes 67 años y contando, Cuba tenía una clase media considerable y sindicatos obreros fuertes que protegían los derechos de los trabajadores cubanos. Incluso bajo la dictadura de Batista, sobrevivía un poder judicial independiente, y los abogados cubanos representaban a sus clientes, no a la dictadura.
Todo esto terminó en los meses después de 1959 y no ha regresado. Esto no resultó en que la clase trabajadora tome el poder, sino en una nueva clase de élites capturando el poder y aferrándose a él. Son la familia Castro, las élites militares y su círculo íntimo quienes se sientan sobre las reservas de dinero de us$18,000 millones (€15,600 millones), viviendo vidas de riqueza opulenta en Cuba, Europa y Estados Unidos, mientras millones pasan hambre en Cuba y mueren de enfermedades fácilmente tratables.
El régimen de los Castro no ha invertido en la infraestructura de Cuba, prefiriendo en su lucar construir hoteles lujosos a lo argo de la isla, cada uno con sus propios generadores. Al mismo tiempo, la red de energía de Cuba se ha vuelto cada vez más dilapidada a lo largo de las décadas.
El primer corte de energía sostenido a nivel nacional fue en el 2022, aunque los apagones parciales y regionales habían existido durante décadas.
La red de energía colapsada y la escasez de combustible en el 2023 llevaron al gobierno cubano a cancelar sus celebraciones del Día de Mayo ese año para conservar la energía. Es un dato interesante que el 2023 fue el último año en que Cuba no experimentó un apagón de energía a nivel nacional. Esta era una época en que Cuba recibía as the last year Cuba did not experience a nationwide power blackout. This was at a time when Cuba was receiving 2,3 millones de barriles de petróleo mensuales.
El flujo de petróleo bajó a 1,2 millón de barriles mensuales en el 2025, y luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de la administración Trump el 3 de enero del 2026 y una orden ejecutiva del 29 de enero del 2026 emitiendo una amenaza de tarifas a otros países que entregaran petróleo a Cuba, bajó a 300,000 barriles de petróleo mensuales.
A pesar de la reducción en la producción eléctrica e importaciones de energía, la dictadura cubana no suspendió o canceló sus celebraciones del Día de Mayo tras el año 2023. En su lugar, gastó energía llevando en autobús a cientos de miles de cubanos a las protestas pro-gubernamentales obligatorias fuera de la Embajada de Estados Unidos en La Habana en los años subsiguientes.
En el 2026, cuando la red estuvo colapsando repetidamente y la escasez de combustible era mucho mayor que en el 2023, la dictadura llevó a cabo actividades que requerían energía de forma intensiva. Quemaron combustible para traer en avión a cientos de partidarios internacionales en marzo del 2026, los alojaron en hoteles de lujo (con generadores), y condujeron una campaña multimedia con streaming en vivo, mientras los hospitales se quedaban sin energía y, de acuerdo con funcionarios del régimen, morían niños.
Ellos transportaron a cientos de miles en autobús para las celebraciones del Día de Mayo en el 2026 en La Habana, que fueron mostradas en transmisiones oficiales.
Funcionarios del régimen utilizaron grandes montos de electricidad para proyectar grandes espectáculos multimedia en el 73º aniversario de los ataques de Moncada en Pinar del Río el 26 de julio, y hoy para celebrar el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
Esto en un momento en que los medios de comunicación oficiales afirman que la tasa de supervivencia para los niños con cáncer cayó al 65% del 85% antes que empezaran las restricciones de la energía en enero del 2026. Los funcionarios también citaron cirugías retrasadas (decenas de miles esperando, incluidos miles de niños), cuidados maternales y neonatales interrumpidos, demoras en la vacunación, e impactos en los tratamientos crónicos debido a la escasez de energía.
Los apagones y cortes de energía nacionales han estado aumentando desde el 2023. Pero La Habana, bajo el pretexto de culpar a Washington, no está recortando las actividades oficiales para maximizar la energía para el sector de la salud (como se hizo en el 2023). En cambio, está llevando a cabo campañas de propaganda que usan el combustible y la electricidad escasos para promocionar el legado de Fidel Castro.
A diferencia de Fidel Castro, las nuevas élites del régimen no son tan cautas acerca de exhibir su riqueza ostentosa. El hijastro del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez fue fotografiado por los paparazzi en Madrid de la mano y besando a Ana de Armas, la famosísima actriz de Hollywood, en diciembre del 2024. Este fue el mismo año en que Cuba experimentó al menos tres grandes colapsos de varios días de la red de energía, hundiendo a la nación en la oscuridad.
En una ilustración de la desigualdad de Cuba, Raúl Guillermo Rodríguez Castro—”El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro—apareció para su entrevista de junio del 2026 en USA Today vestido con jeans ajustados celestes (precio sugerido al por menor, us$100), una remera negra Hugo Boss (us$70), zapatillas Hermès (us$1,500), un Rolex Submariner de acero inoxidable (us$10,000), una cadena gruesa de oro con eslabones cubanos con un medallón personalizado FCR/RCR medallón (de más de us$8,000) y llevando un maletín de cuero Salvatore Ferragamo (us$2,000). El valor al por menos sugerido excedía fácilmente los us$20,000 (€17,300). Este único ensamble solamente empequeñece el salario anual medio de la isla en el 2026 de aproximadamente us$180 (€156).
Esto es especialmente grotesco cuando uno considera que los contribuyentes de impuestos de clase trabajadora de Europa—en particular los españoles—ven como sus impuestos duramente ganados son desviados para subsidiar los estilos de vida lujosos de las élites cubanas.
De acuerdo con el informe El Precio de Sostener el Castrismo, del Instituto Juan de Mariana, de Madrid, de julio del 2026, España ha entregado €4,994 millones en apoyo financiero al régimen de Castro a travé de reestructuración y perdón de deuda desde el 2016, mientras que la UE ha más que duplicado su financiación a €125 millones para el 2021-2027 (de aproximadamente €50 millones previamente, con más de €300 millones desde 1988).
Estas transferencias apuntalan al aparato estatal y élites de la dictadura a pesar de la represión intensificada, aun cuando los cubanos comunes viven en la miseria—89% en la extrema pobreza, incapaces de cubrir las necesidades básicas, y siete de cada 10 cubanos se saltean una comida diaria en medio de la escasez crónica.
Hay un abismo entre el discurso igualitario revolucionario y la realidad vivida por la familia Castro de opulencia importada en contraste con la austeridad masiva bajo una dictadura cleptocrática. Este es el legado de Fidel Castro, y no hay nada que celebrar.
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