
Imágenes muestran a madres en territorios palestinos posando orgullosas junto a sus hijos armados, algunos vinculados a grupos extremistas.
La escena expone cómo las armas, la violencia y el extremismo pueden llegar a ser presentados como motivo de orgullo, incluso dentro del propio entorno familiar.

Cuando el terrorismo se celebra desde casa, no estamos hablando solo de violencia: estamos hablando de una cultura que la normaliza.
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