miércoles, 28 de enero de 2026

 El senador brasileño Flavio Bolsonaro afirmó en Jerusalén que, si es elegido presidente, impulsará un giro en la política exterior de Brasil para restablecer una relación estrecha con Israel, incluyendo el traslado de la embajada brasileña a Jerusalén durante los primeros seis meses de su eventual mandato.

Bolsonaro participó en la conferencia internacional contra el antisemitismo “Generación de la Verdad”, organizada por el Ministerio israelí de Asuntos de la Diáspora. En declaraciones a The Jerusalem Post, criticó la postura del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva hacia Israel y sostuvo que el mejor camino para frenar el antisemitismo en Brasil pasa por un cambio de gobierno.
Las relaciones entre ambos países se han tensado desde el regreso de Lula al poder. En febrero de 2024, el mandatario brasileño comparó la ofensiva israelí en Gaza con el Holocausto, lo que llevó a Israel a declararlo persona non grata. Brasil retiró posteriormente a su embajador en Tel Aviv y respaldó iniciativas diplomáticas y legales críticas hacia Israel en foros internacionales.
Flavio Bolsonaro presentó su propuesta como un “reinicio” basado en valores compartidos que definió como “judeocristianos”, así como en la defensa de la soberanía nacional, la libertad de expresión y la cooperación entre democracias. En ese marco, planteó que Brasil debería alinearse con gobiernos afines en América Latina, como el de Argentina bajo Javier Milei, y sumarse a iniciativas regionales destinadas a fortalecer los vínculos con Israel.
Entre ellas mencionó los llamados “Acuerdos de Isaac”, promovidos desde Argentina e inspirados en los Acuerdos de Abraham, con el objetivo de ampliar la cooperación económica, diplomática y cultural entre Israel y países latinoamericanos.
El senador vinculó esta visión con la evolución religiosa de Brasil. Datos recientes del Pew Research Center muestran que, aunque la afiliación católica ha disminuido en la última década, la religiosidad sigue siendo elevada: alrededor del 46% de los adultos se identifica como católico, el 29% como protestante y cerca del 15% no tiene afiliación religiosa, mientras que el 98% afirma creer en Dios. Bolsonaro considera que el crecimiento del movimiento evangélico refuerza el respaldo social a una política exterior más cercana a Israel.
Durante su intervención, también criticó a sectores institucionales y mediáticos brasileños, a los que acusó de actuar en contra del movimiento conservador que lideró su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Según informó Reuters en diciembre, Flavio Bolsonaro cuenta con el respaldo de su padre como posible candidato presidencial, mientras la derecha brasileña debate su figura para las próximas elecciones.
Su participación en la conferencia en Jerusalén fue vista como parte de una estrategia de proyección internacional. El senador recibió apoyo visible de simpatizantes brasileños residentes en Israel y dirigió su mensaje tanto al público israelí como a la diáspora judía y al electorado evangélico en Brasil.
El contraste entre ambas administraciones refleja una diferencia más amplia sobre el posicionamiento internacional del país. Mientras el gobierno de Lula ha adoptado una postura crítica hacia Israel en el contexto del conflicto en Gaza, el sector conservador propone convertir la relación con el Estado judío en un eje central de su política exterior y en un símbolo de afinidad ideológica.
El futuro de la relación bilateral dependerá en gran medida del resultado electoral en Brasil y del contexto político interno, marcado por una fuerte polarización. Un eventual triunfo de Bolsonaro podría implicar un cambio significativo en la orientación diplomática de la mayor economía de América Latina. De mantenerse el actual gobierno, es probable que persistan las diferencias públicas entre Brasil e Israel.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío

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