La historia del sobreviviente del Holocausto Joseph Bau, quien luchó contra los na/zis con arte y humor, ahora es una película: “Bau, Artista en Guerra”
Para Joseph Bau, sobrevivir nunca fue un solo acto heroico, sino una secuencia de improbabilidades que rozaron lo milagroso.
Desde evadir la ejecución, hasta casarse con Rebecca en los campos y reencontrarla después de la guerra, sobrevivió a momentos que la lógica no podria explicar.
Joseph Bau nació en Cracovia en 1920. Era un joven estudiante de arte cuando los na/zis invadieron Polonia, viendose sus estudios interrumpidos, mas no su creatividad la cual se convirtió en un arma.
Primero fue encarcelado en el gueto de Cracovia y luego en el campo de trabajo de Plaszow bajo el mando del SS Amon Goeth.
Bau se volvió indispensable. Gracias a su dominio de la caligrafía gótica, el diseño gráfico y la tipografía, fue asignado a trabajar para la administración na/zi y la policía, diseñando carteles, dibujando planos y produciendo materiales visuales.
Lo que los na-zis no se imaginaron en lo absoluto fue que la posición y habilidad de Bau le daban poder y acceso.
Las mayores armas de Bau no eran la fuerza ni la violencia, sino el arte, el lenguaje y el humor.
Usó sus habilidades como artista gráfico y calígrafo para falsificar documentos, ayudar a los prisioneros a obtener identidades falsas, evitar transportes y alterar registros, a menudo ante la mirada de sus captores.
Al mismo tiempo, usaba el humor para sostener a quienes lo rodeaban, contando chistes, escribiendo poemas y encontrando momentos de risa en lugares diseñados para aplastar el espíritu humano.
Esto no era escapismo, sino supervivencia.
“Él entendía que, mientras la gente pudiera reír, aún estaba viva”, expresó su hija Clila Bau-Cohen.
El mayor acto de desafío de Joseph Bau pudo haber sido enamorarse. En Plaszow, conoció a Rebecca Tennenbaum. Su relación estaba prohibida, por lo que se casaron en secreto dentro del campo.
En un mundo diseñado para despojar a las personas de su dignidad y futuro, Joseph y Rebecca Bau tomaron una decisión radical.
“Decidieron enamorarse, casarse, ser felices y salvar a otros”, afirmó Clila, describiendo una elección que iba en contra de todo lo que los na/zis querían imponer.
La boda de Joseph y Rebecca Bau, celebrada dentro del campo, apareció brevemente en la película de Steven Spielberg La lista de Schindler.
Rebecca Bau desempeñó un papel igualmente crucial para sobrevivir en el campo de concentración.
Fluida en alemán, fue obligada a trabajar como manicurista para oficiales nazis. Mientras trabajaba, escuchaba y transmitía información, motivo por el que fue castigada brutalmente.
En una ocasión la obligaron a permanecer desnuda durante días en condiciones de frío extremo. El daño a su salud duró toda la vida.
Hubo un momento en el que Rebecca tomó una decisión que solo se conocería décadas después.
Cuando se estaba elaborando una lista para transferir prisioneros a la fábrica de Oskar Schindler en Brunnlitz, persuadió a un empleado judío para que pusiera el nombre de Joseph en la lista en lugar del suyo. Ella fue enviada a Auschwitz. Joseph sobrevivió y, con el tiempo, se convirtió en la mano derecha de Schindler.
No le contó la verdad durante 50 años. Cuando finalmente lo hizo, durante una entrevista por su 50º aniversario de bodas, Joseph quedó atónito. “Lo hice por amor”, dijo simplemente.
Después de la guerra, el reencuentro de Joseph y Rebecca Bau fue nada menos que milagroso.
Separados entre campos y sin certeza de que el otro aún viviera, se encontraron gracias a una cadena de casualidades que desafiaban la probabilidad.
En casa, Joseph Bau fue, ante todo, un hombre de familia devoto. Sus hijas recuerdan un hogar donde el respeto y la igualdad no eran slogans, sino práctica diaria.
Nunca pidió a su esposa o hijas que le sirvieran té o café, y nunca esperó que recogieran los platos por él.
“Cada mañana se despertaba feliz”, recuerda su hija Hadasa Bau, “feliz de haber sobrevivido, de que no lo habían quebrado, de que venció a los na/zis”.
Joseph y Rebecca no criaron a sus hijas en silencio o vergüenza, todo lo contrario.
El Holocausto nunca fue un tema tabú, pero tampoco se permitió que eclipsara la vida misma.
“Crecimos en un hogar distinto de sobrevivientes del Holocausto. Nuestros padres sabían cómo comunicar lo que habían vivido de otra manera. No sentían vergüenza del gueto ni de los campos. Contaban sus historias una y otra vez, a veces con humor”, remarcó Cilia.
“Hablaban de la supervivencia como un milagro, pero hacían chistes, incluso subidos de tono, porque así la gente escuchaba. Eran educadores, ante todo. Querían que la gente escuchara la historia, que se identificara con ella, no que se apartara”, agregó Hadasa.
Joseph Bau trasladó este enfoque a escuelas y conferencias públicas, a veces llegando con un uniforme a rayas, usando narración visual, humor y lenguaje para atraer a audiencias que de otro modo podrían resistirse a escuchar esa historia tan dolorosa.
Aun así, enfatizaban que inusualmente hablaba de lo que hizo por otros durante la guerra.
Los actos de rescate, engaño y protección nunca se presentaban como heroísmo. Nunca hablaba de las personas que salvó ni de cuántas. No buscaba reconocimiento.
“Solo después de la muerte de nuestros padres empezamos a comprender la magnitud de lo que habían hecho. Durante sus vidas, nunca hablaron de salvar a otros. Lo descubrimos después, a través de sobrevivientes y documentos”, señaló Hadasa, mientras que Cilia recordó que desalentaba a otros de elogiarlo: “Cambiaba de tema. No hablamos de eso”, solía decir.
Tras hacer aliá (emigrar) a Israel, Joseph Bau hizo algo que nadie había hecho antes: convirtió la lengua hebrea en arte visual.
El hebreo no era su lengua materna. Tal vez por eso notaba cosas que los hablantes nativos pasaban por alto. Exploraba inversiones, juegos de palabras y estructuras ocultas.
Diseñó tipografías hebreas mucho antes de que la tipografía se pusiera de moda. También fundó el primer estudio de animación de Israel, creando animaciones y títulos de películas en hebreo. Todo esto ocurrió en el mismo edificio pequeño que hoy alberga su museo.
"Bau: Artista en Guerra" se basa en las memorias de Joseph Bau, publicadas originalmente en inglés como "Dear God, Have You Ever Gone Hungry?", "Querido D/os,Alguna Vez Has Tenido Hambre?", una obra que sirve como testimonio del Holocausto.
Bau no escribió el libro solo como recuerdo. Según sus hijas, lo concibió como una guía para lectores que algún día caminarían por los campos ellos mismos.
“Lo escribió como un compañero silencioso”, dice una de sus hijas. “Como si caminara a tu lado”.
El libro guía al lector paso a paso por la vida en el campo, no para impactar, sino para orientar.
Explica como las personas se movían, trabajaban, se escondían, escuchaban y sobrevivían. Bau entendía que las futuras generaciones necesitarían más que hechos: requerirían contexto, base emocional y dirección ética.
Ese enfoque luego influyó en su creencia de que la memoria del Holocausto debía experimentarse físicamente, no solo intelectualmente, y ayudó a moldear su temprana defensa de llevar jóvenes a Polonia.
Las memorias fueron republicadas más tarde bajo el título de la película, 'Bau: Artista en Guerra', reconectando el testimonio escrito con la narración cinematográfica de su vida.
Años después de la guerra, Joseph Bau creía que el recuerdo por sí solo no era suficiente, argumentando que la continuidad judía requería una conexión física con la tierra de Israel, especialmente para los jóvenes judíos que crecían en el extranjero.
Mucho antes de que existieran programas de herencia organizados, Bau promovió traer jóvenes judíos a Israel, no como turistas, sino como participantes de una historia nacional viva.
“Este pensamiento luego ayudó a moldear lo que se convirtió en Taglit-Birthright Israel, incorporando la idea de que la identidad puede fortalecerse a través de la experiencia directa”, dijo Clila.
Más allá de sus conocidas contribuciones artísticas y culturales, Bau también ayudó al Estado en tareas de seguridad sensibles, incluyendo labores discretas para el Mossad israelí. Sus hijas subrayan que nunca habló públicamente de este rol y se negó a atribuirse mérito incluso en privado.
Finalmente,Joseph Bau partio a otro plano en 2002, y su esposa Rebecca se fue antes, en 1997.
Joseph recibió póstumamente reconocimiento por “difundir la belleza del idioma hebreo en Israel y en el mundo”.
Además, en 2020, Joseph y Rebecca recibieron la “Citación de Rescatadores Judíos” de B’nai B’rith International.
La pelicula 'Bau: Artista en Guerra', una película de Paramount dirigida por Sean McNamara y protagonizada por Inbar Lavi y Emile Hirsch, tardó 16 años en completarse.
Está basada en las memorias de Joseph Bau ''Dear God, Have You Ever Gone Hungry?' y su edición ampliada publicada bajo el título de la película.
La guionista, Deborah Smerecnik, señaló: “Llegué a Israel por primera vez a los 50 años, había soñado con ir a Israel. Al final del viaje conocí a Clila y Hadasa en Jerusalem cuando vinieron a contar la historia de sus padres, y me fascinó.
Dije: ‘Tiene que convertirse en película’.
“No tenía experiencia, pero estaba decidida a que su sueño se hiciera realidad.
Me tomó 16 años. Contraté personas para escribir, y finalmente, como estaba tan insatisfecha con los guiones que recibía, decidí escribirlo yo misma”.
Smerecnik conoció al director Sean McNamara, que se emociono con la película, y a través de él consiguieron a Emil Hirsch, “quien hizo un trabajo excelente interpretando a Joseph Bau”, dijo Smerecnik.
La película, sus creadores y la familia Bau ven el proyecto no solo como narrativa cinematográfica, sino como un acto de preservación.
Desde su estreno, la película se proyectó en cines de EE. UU., Canadá y Australia, en ocasiones seguida de ovaciones de pie y discusiones prolongadas con el público.
En varios lugares, los cines extendieron la proyección debido a la demanda.
En Israel, la película se proyectó tres veces, acompañada de paneles con las hijas de Bau y miembros del equipo creativo.
Además, se proyectará en la Cinemateca de Tel Aviv en las siguientes fechas: 27 de enero (agotado); 6 de febrero a las 11 a.m.; 11 de febrero a las 6 p.m.; 28 de febrero a la 1 p.m.
Se esperan proyecciones adicionales en Israel, incluso fuera de Tel Aviv. Internacionalmente, la película está disponible en streaming bajo demanda en Fandango at Home, Prime Video, Apple TV, YouTube y ROW8.
Fuente: Ynet.
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