lunes, 1 de diciembre de 2014

Lanza misiles, y te reconstruirán

Tuvia  Tenenbom *foto izquierda                                     Ben Dror Yemini * foto derechaBen Dror YeminiTuvia Tenenbom *foto izquierda Ben Dror Yemini * foto derechaBen Dror Yemini
Dos libros que en estos días tienen gran difusión en Israel abrirán muchos ojos una vez que sean traducidos a más lenguas. Se trata de Solo entre judíos (o bien Atrapa al judío, 2014) del director teatral Tuvia Tenenbom, y La industria de la mentira (2014) del periodista Ben Dror Yemini.
El primero, redactado en un estilo de atrapante humor, está estructurado en torno de reportajes a dirigentes palestinos árabes y a ultraizquierdistas israelíes, realizados por quien se presentaba como un periodista alemán. De las entrevistas, íntimas y espontáneas, se deduce amargamente que el método habitual de los entrevistados es la mentira descarada, conscientemente puesta al servicio de una meta nunca abandonada: la destrucción del Estado judío.
Tenenbom ya había tenido un gran éxito editorial con su libro anterior: Sólo entre alemanes (2012) en el que revela la enorme presencia de la judeofobia en la sociedad germana.
Por su parte, el libro de Yemini La industria de la mentira, que hasta ahora ha sido publicado solamente en hebreo, es más académico y exhaustivo en su abordaje. Revisa una por una lascalumnias contra Israel sostenidas por millones de prejuiciosos obcecados: que Israel comete genocidios, apartheid, ataques deliberados contra civiles, opresión, etc.
Yemini rastrea las fuentes originarias de cada una de las quimeras para arribar a la fuente primigenia del odio. En sus conclusiones coincide con Tenenbom: Europa está detrás de la mayor parte de laobsesión antiisraelí. Son europeos quienes financian las películas antiisraelíes que se producen en Israel; son europeos quienes subvencionan las actividades antiisraelíes en el país, y son europeos los que incitan al extremismo irredentista de los árabes.
Como hemos venido sosteniendo desde nuestro primer artículo en esta columna hace ya doce años, Europa es la dinamo del terror verbal contra los judíos. Y a Alemania le cabe el dudoso honor de encabezar la maquinaria deslegitimadora.
Del cine palestino, no sorprende que se dedique casi exclusivamente a denigrar a Israel, ya que esencialmente la identidad palestina en su conjunto se circunscribe a la negación del Estado hebreo. Así, la fecha de la Nakba o «tragedia palestina» no fue fijada por Arafat en conmemoración de unamatanza o destrucción, sino en base de cuándo fue declarada la independencia de Israel. Toda «la causa palestina» se reduce a revertir esa independencia, por lo que siempre cabe definirla mejor como «causa anti-israelí». No se afirman: niegan al otro.
Del cine israelí, de éste sí sorprende que genere tantas películas israelíes que adolecen de una carga similar de anti-israelismo. Sorprende, digo, sobre todo a los más ingenuos de entre quienes se asoman a revisar el Oriente Medio. Así ocurre a muchos bienintencionados que organizan festivales de cine judío (o israelí) a fin de dar a conocer nuestros últimos logros culturales, y a veces terminan notando que, impensadamente, han incorporado a sus programas caballos troyanos de antisionismo –el fenómeno que precisamente venían a compensar.
La lectura de los mentados volúmenes de Tenenbom y Yemini aclara inequívocamente la fuente del anti-israelismo israelí: las decenas de instituciones europeas (especialmente alemanas) que subsidian el antisionismo por doquier, y que no se atreverían a producir películas que calumnien a Israel para no despertar sospechas de judeofobia. En lugar de asumir ese protagonismo, han descubierto un eficaz método: financiar a israelíes para que hagan por ellos el trabajo de mentir para justificar su odio antijudío.
La Unión Europea subvenciona las centenares de organizaciones antiisraelíes que actúan en Israel con el pretexto de «promover la democracia» o «defender los derechos humanos», y cuyos miembros son con frecuencia judeófobos consumados. Así se desprende de las entrevistas de Tenenbom (todas grabadas). Por ejemplo uno de los líderes de la organización Betzelem (que supuestamente denuncia «los atropellos israelíes») muestra ser un negacionista del Holocausto.
El diario Ha’aretz, principal portavoz de la demonización de Israel desde Israel, es propiedad parcial de la familia alemana DuMont, otrora destacada por sus servicios al Tercer Reich. El actual jefe del grupo empresarial DuMont Schauberg, Alfred DuMont, es hijo del nazi condecorado Kurt Neven.
Quienes se dejan seducir por el loable discurso projudío del gobierno alemán, saltean que en la práctica Alemania continúa apoyando la demonización de Israel, y que ésta es la forma más patente de la judeofobia contemporánea.
Sabine Wölfle, política del Partido Social Demócrata alemán, publicó en la red social un vídeo judeofóbico sobre la familia Rothschild. Adrian Kaba, representante de los Demócratas Socialistas en el consejo de la ciudad sueca de Malmo, declaró en Facebook que la agresión del Estado Islámico es obra «del sionismo». Jan-Ulrich Weiss, electo a la cámara estatal de Brandenburgo por el partidoAlternativa para Alemania, usa su página de Facebook para viñetas judeofóbicas. Los ejemplos abundan.
Millones de euros para perpetuar la guerra
Así se entiende que la Unión Europea, después del reciente discurso del presidente de la Autoridad Palestina en la ONU (26-9-14) redoblara sus críticas contra el país judío, y reafirmara su costosísimo apoyo a los palestinos. Ello a pesar de que la perorata de Mahmud Abbás no se refirió a ningún logro (o aspiración) de los palestinos en ciencias o tecnología; y ni siquiera esbozó una visión de paz que pudiera alentar a su pueblo hacia la confraternidad. Se circunscribió a despotricar contra el genocidioy el apartheid y toda la batería de miserables mentiras con las que el mundo ha enloquecido.
La Unión Europea no condiciona a la moderación palestina su transferencia mensual de diez millones de euros a la Autoridad Palestina y ésta, desde los Acuerdos de Oslo, ha recibido cinco mil millones de euros. Es decir, más o menos mil euros por palestino, o sea cinco veces más de lo que recibió cada europeo durante el Plan Marshall de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial. Ningún grupo en el planeta recibe tanta ayuda como los palestinos; ninguno la despilfarra más que ellos en armamentos y adoctrinamiento en el odio.
En la reciente conferencia en El Cairo (12-10-14) los réditos de los cabecillas palestinos no fueron sólo políticos sino notablemente económicos. Solicitaron unos 4 mil millones de euros para reconstruir Gaza, y recibieron compromisos por unos 5 mil millones. En ningún lugar de la Tierra se ayuda con tanto entusiasmo, y de este modo el dinero del mundo se vuelca eminentemente en la agresión contra Israel.
Es de por sí cuestionable que haya que reconstruir al agresor. Después de la Segunda Guerra Mundial la aportación internacional facilitó la reconstrucción de Alemania y Japón, pero sólo despuésde que estos dos países hubieran renunciado explícitamente a la agresión, y se hubieran comprometido a no reiterarla.
En el caso de los palestinos, por el contrario, Abbás no sólo no renuncia a seguir atacándonos, sino que ni siquiera reconoce que hubiera misiles palestinos lanzados desde Gaza. Por lo tanto, los volverá a haber. Y ahora, envalentonado por la automática ayuda reconstructora que le prodiga Europa, exige que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fije el año 2016 como «fin de la ocupación». Nótese bien: el líder palestino no pide «fin al conflicto» sino una retirada unilateral de Israel, mientras sus socios del Hamás proclaman abiertamente que cualquier retirada israelí «les hará más fácil proceder a la destrucción de Israel». La próxima agresión contra nosotros, una vez más, será financiada por el mundo, especialmente Europa, especialmente Alemania. «Reconstruir Gaza» sin que Gaza renuncie a la violencia significa en la práctica reconstruir la violencia. No casualmente el país que más habrá de aportar es Qatar, que abiertamente apoya al Hamás, que es parte integrante del gobierno palestino y que en su plataforma exhorta a matar judíos por doquier.
En Gaza hay más de cien agrupaciones «de Derechos Humanos» activas, y más del doble de esa cifra actúa en Cisjordania (Judea y Samaria). La abrumadora mayoría de ellas está dedicada a socavar por todos los medios la legitimidad de Israel. Y son financiadas y alentadas desde Europa.
El Viejo Mundo es el principal patrocinador del odio, pero no el único. En el mentado Congreso de El Cairo llamó la atención que incluso el gobierno argentino, cada vez más cautivo de un sórdido anti-israelismo chavista, comprometiera su apoyo económico a la «reconstrucción». Extrañamente los argentinos no protestan por el hecho de que la generosa colaboración no se canaliza en una vida digna para, por ejemplo, los mapuches que viven miserablemente en suelo argentino. Pareciera que ayudar a sus propias sociedades es menos prioritario que socavar a Israel.
En su breve epílogo, Tenenbom se vuelve sombrío y pesimista. Es testigo de cómo los judíos hanreconstruido su país con ingentes esfuerzos, y cómo han erigido allí una democracia vibrante, una sociedad de bienestar y de progreso, de derechos humanos y dignidad de la mujer. Y al mismo tiempo siente que Israel no podrá sobrevivir, porque el océano de odio que debe absorber es literalmente intolerable.
Quienes somos mucho más optimistas sobre el futuro de Israel, sabemos que la barbarie no habrá de imponerse. Pero no dejamos de preguntarnos, una y otra vez, hasta cuándo los europeos se empeñarán en financiarla.

Colisión silenciosa en el Ministerio sueco de Exteriores

Arvfurstens Palats, un palacio real del siglo XVIII sede oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia desde 1906Arvfurstens Palats, un palacio real del siglo XVIII sede oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia desde 1906
Suecia es previsiblemente el más "europeo" de los socios europeos, en virtud de su cohesión nacional histórica ("una gran familia"), su legado militarista y socialista, su política de inmigración sin cortapisas, su incomparable corrección política y su arrogante reivindicación de ser "la superpotencia moral". Estos rasgos también lo convierten en el más irregular quizá de los socios europeos a los ojos del conservador estadounidense.
Dentro de este contexto, ofrezco un resumen con paráfrasis de mi intercambio con dos altos cargos de la burocracia permanente del Ministerio sueco de Asuntos Exteriores (MFA), durante una reciente visita a Estocolmo. Nuestro debate, afable pero crítico en un tono nada ambiguo, se centró en Oriente Medio, motivo en torno al cual no nos pusimos deacuerdo prácticamente en nada; como si estuviera en el ministerio de exteriores sudanés o el sirio.
Lo reproducido a continuación hace un compendio de los pronunciamientos más coloristas de autoridades aparentemente sobrias, acompañados luego de mis reacciones. En primer lugar, departimos del programa nuclear iraní:
1) El régimen de inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica en Irán constituye el dispositivo más estricto montado nunca en ninguna parte; consiste en cámaras que vigilan las instalaciones iraníes durante toda la jornada, de manera que definitivamente sabemos lo que sucede ahí dentro.
Mi reacción: ¿Cómo sabe el Ministerio de Exteriores de Suecia que esas cámaras de vigilancia visualizan hasta la última instalación nuclear? De hecho, ni Estocolmo ni ninguna otra cancillería tiene idea alguna de lo que sucede. El programa de los iraníes podría estar mucho más avanzado de lo que se postula; de hecho, Irán podría haber llegado a adquirir armas nucleares de Corea del Norte o Pakistán.
2) La República Islámica de Irán abandonó su programa de construcción de bombas atómicas en 2003.
Mi respuesta: El gobierno iraní, como ha manifestado su presidente en persona, Hassán Roujani, no ha detenido nunca su programa nuclear ni por un momento.
3) Que una potencia extranjera atacara emplazamientos nucleares iraníes sería contraproducente porque Teherán se indignaría airadamente y decidiría construir la bomba atómica.
Mi respuesta: La noción de que atacar las instalaciones de manera selectiva induciría a los iraníes a seguir adelante está totalmente invertida. Asimismo, recuérdese que tanto el programa nuclear iraquí como el sirio se derrumbaron tras ser atacados por cazas israelíes.
Asimismo debatimos del conflicto árabe-israelí en el contexto de la recentísima decisión del gobierno sueco de reconocer el estado de "Palestina":
1) Esta maniobra se concibió, me contaron, no para penalizar a Israel sino para animar a esos palestinos desesperados por alcanzar la solución de los dos estados, consistente en un Israel junto a una Palestina. Como tal, no es hostil a Israel (donde el gobierno y la población respaldan la solución de los dos estados) sino hostil a Hamás (que rechaza este resultado).
Mi respuesta: El gobierno y la opinión pública israelíes reaccionaron de forma muy negativa a la decisión y el ánimo suecos, molestos sin duda al saber que se concibió de forma paternalista por su propio bien. Por contra, Hamás ha jaleado esta maniobra e invitado a otros gobiernos a seguir la iniciativa de Estocolmo, con el fin de aislar a Israel.
2) Los "asentamientos" israelíes de Cisjordania (que yo prefiero llamar "municipios") imposibilitan la solución de los dos estados, haciendo apremiantemente imperativo impedir su posterior expansión.
Mi respuesta: Examino esto desde un punto de vista contrario y considero la construcción israelí una medida de presión constructiva sobre los palestinos, encaminada a que sean rigurosos a la hora de poner punto final al conflicto. Cuanto más aplacen los palestinos el momento de las decisiones, menos suelo habrá disponible.
3) Las muchas alocuciones y carteles en los que Fataj apoya "la yihad de los turismos" no tienen ninguna importancia porque Fataj no es "el gobierno" palestino oficial. Así pues, el Ministerio sueco de Exteriores no intervendrá en esta incitación homicida.
Mi respuesta: Fataj, Organización para la Liberación de Palestina y Autoridad Palestina son tres apelativos de la misma entidad. Tipificar alguna diferencia de forma entre ellos permite salir impune de sus actuaciones delictivas a Majmoud Abbás, el secretario de los tres.
4) El requisito de que los palestinos reconozcan a Israel como estado judío es una trampa a Abbás, que no puede hacerlo a causa de los muchos árabes afincados en territorio de Israel.
Mi respuesta: No avalar a Israel como estado judío significa rechazar la empresa sionista entera. Tampoco es que este requisito sea una trampa; más bien responde a los cambios en el bando árabe-israelí desde el año 2006. ¿Por qué otra razón iba a poner este requisito Ehud Olmert, el entonces primer ministro israelí – que manifestó un fervor comparable al sueco a la hora de cerrar un acuerdo con Abbás?
Este total desacuerdo en torno a los hechos, las interpretaciones y las predicciones señala una brecha sustancial y creciente entre países y gobiernos fundados sobre valores comparables. En una época en la que proliferan las filas enemigas, que quienes deberían ser realistas y receptivos prefieran en su lugar las quimeras de la imaginación me desanima a propósito del futuro de Europa. ¿Qué catástrofe hará falta para sacar de sus ensoñaciones a los suecos -- empezando por los respetables de su política exterior?

Comentarios sobre la actualidad israelí

La Explanada de las Mezquitas, la zona en litigioLa Explanada de las Mezquitas, la zona en litigio
Durante las últimas semanas, Israel está viviendo una intensa y angustiosa situación marcada por la confrontación y la violencia. Enfrentamientos con la población palestina se han dado, especialmente dentro de la ciudad antigua de Jerusalén, y en diferentes zonas del sector “C” de la Ribera Occidental. Como es sabido, la zona “C”, es la que está bajo control civil y militar de Israel.
En ella habitan cerca de 300 mil palestinos. La zona “B”, más densamente poblada se rige bajo la responsabilidad civil palestina, pero la seguridad, está en manos de Tzahal. La zona “A”, está controlada civil y militarmente por la Autoridad Palestina. Hoy, más del 97% de la población palestina en Judea y Samaria, se halla bajo gobierno de la Autoridad Palestina. La región toda, vive un ambiente de inestabilidad permanente, desde el secuestro y posterior asesinato de los tres jóvenes israelíes, cometidos en junio pasado por un comando de Hamas. El hecho fue seguido de un acto aterrador de venganza, perpetrado por cuatro jóvenes judíos de Jerusalén, que secuestraron a un joven palestino, lo golpearon hasta su muerte y luego quemaron su cuerpo. Los autores han sido apresados y serán juzgados con el máximo rigor de la ley. Como corolario de estos graves hechos, Hamas y la Yihad Islámica lanzaron misiles sobre territorio israelí, lo que condujo a una confrontación abierta en la Franja de Gaza en el mes de julio. Guerra que se extendió durante 50 días de intensa lucha y que fuera interrumpida gracias a la mediación egipcia. Ningún acuerdo ha sido firmado aun entre las partes, así que cualquier incidente, es explotado como pretexto para encender y reavivar nuevamente, la llama de la confrontación y la violencia. Así y luego de que varios israelíes, entre ellos activistas religiosos, diputados y un ministro del partido nacional religioso, subieran para rezar en la Explanada de las Mezquitas, lugar donde se encontraba antiguamente el destruido templo de Jerusalén se desataron actos violentos, entre jóvenes palestinos de la milenaria ciudad y aldeas aledañas y la policía israelí. Estos acontecimientos fueron acompañados por tres distintos actos de terror, en los cuales jóvenes palestinos embistieron a transeúntes israelíes, a policías y soldados, causando la muerte a cinco de ellos, entre los que se encontraba una beba de 5 meses. En otro caso, un joven palestino atacó y mató a cuchilladas a un soldado en Tel Aviv. El atacante fue ultimado por agentes de seguridad. En los casos anteriores, y como paradójicamente ocurre frecuentemente, los heridos israelíes víctimas de los atropellos intencionados, así como sus agresores, fueron internados en el mismo hospital para ser atendidos. En relación a la Explanada del Templo o de las Mezquitas, según la preferencia personal de quien la nombre, la exigencia de algunos activistas religiosos y políticos de derecha, suena aparentemente lógica, pues aunque Israel garantiza la libertad de credos y ritos a todas las confesiones, a los judíos únicamente, les está prohibido rezar allí. Es que en 1967 y una vez finalizada la Guerra de los 6 Días, que incluyó la toma de Jerusalén, el entonces ministro de Defensa Moshe Dayan, declaró al área como extraterritorial para los israelíes, prohibiendo, que se lleven a cabo allí rezos judíos, colectivos o individuales. Por su parte la ortodoxia judía, considera al sitio “impuro” y prohíbe expresamente a los fieles visitarlo. Ese acuerdo de extra territorialidad llamado comúnmente de “status quo”, es el que religiosos fanáticos y políticos irresponsables pretenden romper ahora unilateralmente. Aducen, que no puede ser que únicamente a los judíos les esté negada la libertad de credo en el lugar más sagrado de su fe, mientras que ésta existe para todos los creyentes de otras religiones. El “status quo” de la Explanada fue incluido en los acuerdos de Oslo con los palestinos y refrendado más tarde con Jordania, a la que se le otorgo el rango de custodio de los lugares santos musulmanes, cuando en 1994 se firmó el acuerdo de paz entre ambas naciones. Los musulmanes por su parte, a quienes Dayan les entregara la custodia de la Explanada, aprovechan cualquier excusa para denunciar ante el mundo entero, que Israel intenta apoderarse de la misma, destruir sus mezquitas y levantar nuevamente en su lugar, el Gran Templo. Así ocurrió en el año 2000, cuando Ariel Sharon, entonces diputado opositor, exigiera visitar el lugar. Su visita fue inmediatamente interpretada por Yaser Arafat como un acto político provocativo, que desencadenó una larga serie de actos terroristas, conocidos como la Segunda Intifada y que costaran la vida a más de mil israelíes, dejando casi cuatro mil heridos. Se dice que no hay pueblo en el mundo como el judío, que posea una mayor conciencia de los anales su historia. Pero es claro que a través de los siglos, poco o nada ha sabido aprender de las lecciones de su propia historia. Y cuando las aprende, ya es tarde y su precio en vidas humanas, siempre ha sido trágico y traumático. Para muchos observadores políticos, Netanyahu no supo divisar a tiempo, los riesgos de actos llevados a cabo por miembros de su partido o de la coalición. Quizás, no tuvo la fuerza política o la intención siquiera, de impedirlos. Los actos violentos en Jerusalén y sus alrededores han desvelado el poco y casi nulo tacto político del gobierno, cuando al tiempo que ocurrían, creyó oportuno anunciar la intención de seguir construyendo nuevos barrios en el éste de Jerusalén. Al tiempo que más de 25 familias religiosas judas, entraban a habitar casas en la aledaña aldea árabe de Siluan (Shiloah), recientemente adquiridas por terceros, a sus propietarios locales. Mahmud Abbas por su parte, continua echando leña al fuego cuando anuncia a todo el mundo que Israel pretende destruir la mezquita de Al Aksa, en la Explanada. Los hechos han despertado también, una reacción de animosidad en vastos sectores de la población árabe israelí, quienes han manifestado su solidaridad, hacia quienes consideran, sus hermanos palestinos. Manifestaciones y actos de violencia callejera se produjeron en varias aldeas y ciudades árabes, incluyendo a aquellas de población mixta como Tel Aviv-Yafo y Haifa. Estas manifestaciones de descontento, dieron lugar a que grupos israelíes de ultraderecha denunciaran la deslealtad de los árabes israelíes. Netanyahu mismo, en un arrebato de ira inexplicable, exhortó a los ciudadanos árabes israelíes descontentos, a emigrar al territorio de la Autoridad Palestina. Con ello, el círculo vicioso de la intolerancia y la sinrazón se acrecienta, originando una espiral de violencia, ya muy difícil de controlar. Lo que ha quedado sumamente claro, es que este gobierno no tiene ni la capacidad y tal vez hasta carezca de la voluntad política, para atenuar los ánimos y emitir mensajes de calma y prudencia a los “halcones” de ambos bandos, que se retroalimentan de la situación. A todo esto, hay que recordar que hay un congelamiento absoluto de las negociaciones de paz, que de existir, quizás podría dar un atisbo de esperanza y atemperar los ánimos. O no. Solo persiste por suerte aun, la coordinación militar y de inteligencia entre Tzahal y las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, destinada a prevenir y contrarrestar eventos con potencial de violencia en las zonas de fricción. Presionado ante la situación, Netanyahu se reunió en Amman con el rey Abdalah y el secretario de estado, Kerry, donde declaró que el “status quo” en la Explanada sagrada, seguirá vigente. Aunque siempre el factor religioso estuvo presente en el conflicto palestino-israelí, durante muchos años se mantuvo subyacente. Ahora parece despertar de su letargo, alentado también por el avance y las proclamas del Ejército Islámico en Siria e Irak, amenazando con sumar al conflicto nacional y territorial, el peligroso ingrediente confesional. Todos sabemos la enorme estela de sangre que han dejado siempre a través de la historia de la humanidad, todos aquellos conflictos que han izado la bandera de dios en vano, para saldar su disputas.  


Presupuesto
Aunque el presupuesto nacional para el año 2015 está listo e impreso y solo espera el voto mayoritario de la Kneset para ser aprobado, pareciera que aun está muy lejos de acordarse. El ministro de Hacienda Yair Lapid, líder de Yesh Atid, ha recibido la aprobación del presupuesto por parte del gabinete de ministros. Ahora deberá ser votado por la Kneset para convertirse en ley. Este es el primer presupuesto confeccionado íntegramente por Lapid   y que alcanzará la cifra record de 358 mil millones de shekels (unos 100 mil millones de dólares). Tal y como Lapid se comprometiera públicamente, el presupuesto no incluye nuevos impuestos ni el aumento de los existentes. Pero si conlleva, un aumento del endeudamiento externo. Lo que significa, que el déficit, ascenderá del 2.9 al 3.4 por ciento. El presupuesto incluye una compensación para la Defensa de 4 mil millones debido a los gastos ocasionados por el último conflicto en Gaza. Además se le agregó un monto adicional de otros 6 mil millones de shekels. A pesar de ello, no han disminuido los presupuestos sociales, en materia de Educación, Salud, Vivienda y Bienestar Social. En el rubro vivienda, se han elaborado incluso proyectos, con la declarada intención de abaratar los precios de las nuevas viviendas, destinadas a parejas jóvenes. Pero la oposición critica ferozmente el presupuesto, ante los últimos datos publicados por diversos organismos internacionales que ubican a Israel en el muy poco prestigioso 4º- lugar, con el mayor porcentaje de familias y niños pobres, dentro del grupo de los países más desarrollados. La oposición alega, que se trata de uno de los presupuestos más anti sociales de la historia del país. No solo que no contempla la responsabilidad del estado hacia los más necesitados, sino que no existen en él, los cambios estructurales y las inversiones necesarias para promover el crecimiento y producir un cambio socioeconómico substancial. Es que junto a los ya conocidos sectores improductivos de la economía nacional, como son el ortodoxo judío y el tradicionalista árabe, hoy se han sumado al círculo de la pobreza, miles de ancianos y familias jóvenes. Ocurre que, a pesar de que ambos conyugues trabajen, les es muy difícil cubrir sus necesidades familiares elementales, cuando el 50% de ellos, perciben salarios mínimos. El partido religioso nacional Habait Haihudi, aliado a los sectores de derecha del Likud y al partido Israel Beiteinu, encabezado por el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, propugnan en cambio, aumentar más aun las construcciones en Jerusalén oriental y en los asentamientos en Judea y Samaria, cuya población sobrepasa ya, los 350 mil colonos. Menos del 4% del total de la población. Netanyahu, votó a favor del presupuesto en el gabinete, pero ahora, en lugar de respaldar a su ministro de Hacienda pareciera ponerle zancadillas. Interesado en explotar el ambiente de rencillas y extorsiones internas en las que están sumidos los líderes de su coalición, se rehúsa ahora a aprobarlo en la Kneset. El mercado de canjes políticos sobre este tema, podría llevar a la ruptura de la coalición y a adelantar en más de dos años, la fecha de las elecciones. Mientras los políticos le apuestan solo a sus intereses sectoriales y elevan cada vez más el precio de su ego personal, los agudos problemas de seguridad y la grave situación social que vive el país, esperan la aparición de un adulto responsable, que ponga en orden las cosas.
Rafael Arazi

Pocas veces soy diplomática”

Rebeca Grynspan fue responsable de los proyectos de desarrollo de la ONU, para tratar de impulsar la comunidad de Iberoamérica

Las cumbres de jefes de Estado no han sido un éxito en los últimos tiempos, pero todos confían en que esta diplomática costarricense de enorme experiencia las recomponga

Su proyecto como secretaria general iberoamericana es dar prioridad al poder de las relaciones transversales

Entró en la ONU para los programas de desarrollo en el Caribe y América Latina, y de ahí dio el salto a Nueva York. / GORKA LEJARCEGI
Centrada, diplomática, radicalmente optimista, la costarricense Rebeca Grynspan (San José, 1955) ha entrado en la esfera de las altas relaciones a ambos lados del Atlántico para arreglar o ­redimensionar las cumbres de jefes de Estado desde la Secretaría General Iberoamericana. Habían llegado a un declive preocupante. Por eso han tenido que acudir a esta política de experiencia probada, mano derecha de Ban Ki-moon en la ONU, experta y combatiente en temas de igualdad, que a los 31 años ya era viceministra en su país. Socialdemócrata de vocación y militancia, hija de emigrantes polacos huidos del Holocausto, Grynspan aprovechó las oportunidades que le daba un paraíso apartado en Centroamérica para labrarse un futuro mejor.
Actualmente se encuentra en pleno apogeo de las negociaciones para que la próxima cumbre de mandatarios en México sea un éxito. Su labor en la Secretaría Iberoamericana augura una nueva época.
Recién instalada en Madrid, llegada de la ONU, habrá comprobado en España que la corrupción es un componente de la política nacional relevante. ¿Le ha impresionado, de entrada, el panorama? Dura, la situación.
¿Produce shock? Bueno, la verdad, al llegar debo decir que he recibido tanto apoyo de la sociedad en su conjunto y del Gobierno, por supuesto, que le tomé cariño a Madrid y a España de inmediato. El español te acoge en su casa, y el madrileño, quizá, más. En Costa Rica, que somos hospitalarios, nos cuesta más abrir nuestras puertas. Pero, claro, habiendo estado en política comprendo que viven un momento difícil.
Diplomática, ¿no? Yo, pocas veces.
Es que no era eso lo que le preguntaba. ¿Le sorprende, incluso siendo una experimentada política latinoamericana, llegar a España en 2014 y encontrarse con este panorama?Con toda sinceridad, he vivido dos etapas. En la primera parte vi que salían ustedes de la crisis: las primas de riesgo habían bajado, empezaban a crecer moderadamente. Las últimas semanas suponen un nuevo golpe a la moral. No deja de ser dramático escuchar a su presidente pedir disculpas.
Después de que el Rey tuviera el instinto de hacerlo antes, ahora quedan como devaluadas. ¿No son convenientes hechos más que palabras? Una de las cosas más preocupantes para la democracia es asumir ciertos temas. La transparencia implica eso, estamos en la edad de la transparencia, y hay que enfatizarlo porque no siempre ha sido así en las sociedades avanzadas. Pero hay que estar preparado para asumir las consecuencias que esa deseada situación trae consigo. La sociedad debe sentirse en condiciones de poder digerirla. No debemos extraer la conclusión de que nada sirve porque entonces llegaremos al descreimiento y a que las soluciones no valen nada. Yo he vivido creyendo que la democracia era cuestión de partidos y que la sociedad se organiza en torno a las propuestas que estos formulan, pero si nada sirve y se impone un descrédito general, pues entonces a mí me parece que no se ve la salida, ¿verdad? Si el castigo empieza y acaba en sí mismo, no es suficiente, deben formularse otras propuestas alternativas. Tarde o temprano debe darse ese diálogo constructivo para que se fortalezca la democracia.
En Iberoamérica tenemos que pasar de cumbre a comunidad”
¿La transparencia es, pues, ese estado contrario al equivalente a la vida personal de cualquiera de nosotros, en el que hay veces que, a lo mejor, preferimos no saber la verdad? Pues sí, mejor no saber a veces. La sociedad debe estar preparada para la verdad que demanda.
¿Es eso la madurez democrática? Ya es una cualidad que la opción se encamine por ahí. Podrían darse otros casos menos preferibles, como la violencia, por ejemplo, o el caos. Pero es un camino duro que no debe utilizarse frívolamente. Las instituciones y la democracia en un país como España pueden soportar eso de sobra, no me cabe duda. Lo que está ocurriendo con estas instituciones viene a demostrar su capacidad de aguantar su máxima expresión y posibilidades.
Los ciudadanos parecen querer más. Hace décadas, existían sectores que, ante el peligro de caos, rápidamente demandaban un orden que no necesariamente debía emanar de las instituciones democráticas. ¿Hemos ganado mucho en ese aspecto? Definitivamente, así es. Por muy duros que sean los procesos, merece la pena ponerlos en marcha y enviar el mensaje de que hay comportamientos que, por mucho que hayan sido tolerados en el pasado, ya no se aguantan más. No hay vacunas para la corrupción individual, pero sí ante la penetración de esta en las instituciones. Las palabras a mí no me suenan vacías, pero deben ir acompañadas de hechos para resultar creíbles. Aunque también es verdad que las instituciones a menudo van por detrás, con retraso en relación con el propio avance social. La prioridad debe ser ir de la mano en ese proceso.
Llegó al cargo con unanimidad, salvo el apoyo de Nicaragua. Pero ese problema lo solventó pronto. ¿Cómo hizo para convencer a Daniel Ortega? De hecho se fue personalmente a hablar con él. Tuvimos una conversación fantástica. El problema es que no se les había consultado debidamente. Y su queja era correcta. Por eso fue respondida. De ahí se derivó una muy sustantiva conversación sobre lo iberoamericano.
¿Y eso, lo iberoamericano, qué es? Pues lo que ha construido la gente, y lo digo de verdad. Porque de alguna manera muchos piensan que es un invento político, y no. Han sido, antes que los presidentes en las cumbres, las migraciones, las empresas, la lengua, la familiaridad, las complicidades que se han dado a lo largo de cinco siglos. Las cumbres son una expresión política de esa realidad, de ese espacio, y deben responder a una necesidad.
¿No hablamos también de una cuestión de lenguaje? ¿Hay tensiones entre aquellas sociedades que mayoritariamente utilizan otros conceptos como Latinoamérica? Pareciera que Iberoamérica se pronuncia con una clara intención política, pero sólo de una parte, la europea. ¿Qué diferencia hay? Lo latinoamericano es más geográfico y ha desarrollado una identidad que no incluye a España ni a Portugal, ni a Andorra. Quizá ahí podamos iniciar un diálogo. Yo me siento muy latinoamericana y a la vez iberoamericana, pero percibo que son cosas distintas. Ambas se incluyen y no se excluyen, pero no son lo mismo. En términos políticos, por ejemplo, hemos pasado de ser cumbre a conferencia y ahora toca pasar a ser comunidad. Países que interactúan todos entre sí.
¿Una pura expresión de la globalidad? ¿Con una voz iberoamericana bien trabada? Así es, sí, sí. Una de las lecturas que más me ha influido sobre este asunto es la de Amartya Sen en su obra Identidad y violencia: la ilusión del destino, creador del concepto “desarrollo humano”. Es una de las grandes ideas del siglo para mí, que vengo de trabajar en Naciones Unidas. En ese libro él habla de trabar la idea de un capital social que no divida, que no excluya. Necesitamos raíz, identidad, pertenencia, pero lo ideal es integrar en ese aspecto. Lo iberoamericano debería permitirnos eso. De partida somos comunidades que integran lo europeo con lo indígena o lo afrodescendiente. Aunque esa es la gran pregunta de nuestros días.
Perdí a mis abuelos en el Holocausto, mis padres huyeron”
Considerando sus raíces judías, qué gran papel jugaría usted ahora como dirigente en Israel, se me ocurre, con ese discurso. Con esta concepción, no sólo en Oriente Próximo, se arreglarían problemas en varias partes del mundo. Las civilizaciones nunca pueden dar por sentado que el progreso es destino. No es así. Existe la involución, el regreso a cosas que creíamos superadas.
Y no es el caso de países emergentes. Mire Europa, Francia, Grecia, Hungría, Reino Unido… Cuando vemos un aumento de crímenes por odio, de xenofobia o por conflicto de identidades, personalmente me preocupa mucho. No cuidar los valores fundamentales pone en riesgo la democracia. América Latina lo sabe bien. Todo esto hay que mimarlo.
Para alguien que desciende de judíos polacos, ¿cómo articula una voz, una forma de vida, en un lugar tan ajeno a su identidad como Costa Rica? Yo perdí a mis abuelos maternos en el Holocausto. Pero he vivido la consecuencia de nuestro drama con agradecimiento. En mi familia fui la primera generación nacida en Costa Rica. Mis padres emigraron. Nacieron en Polonia y pasaron la guerra en Rusia; después salieron a Israel y luego a Costa Rica.
¿Cómo pesaba el pasado en su casa? De mis padres aprendí la fuerza de ser capaces de rehacer su vida. Mi madre, jovencita, escapó con sus hermanos y dejó a sus padres atrás. Uno diría que iba a ser una persona señalada por el infortunio. Pues no, al contrario, lo que la definía era el optimismo y la regeneración del ser humano. A pesar de haber vivido todo eso en su juventud, porque nació en 1922. Pasó la mayor parte de la guerra en Siberia, mientras que mi padre escapó con toda la familia a Rusia. Allí se salvan. Los hermanos protegieron a los padres.
Qué maravilla imaginar ese gen viajero, de Polonia a Siberia y luego a Costa Rica. ¿Cómo siente dentro ese misterio?Bueno, es la vida, la búsqueda de la felicidad, la reconstrucción misma, y acabar en un lugar que les permitió reinventarse. Ellos se conocieron en Chipre, van a Oriente Próximo y de ahí a Costa Rica. Dice mucho de mi país que, en esas condiciones, la siguiente generación, la mía, no sólo tuviera oportunidades de mejora social, sino que, en mi caso, llegara a vicepresidenta de la República. Habla mucho de mi país y para bien: de esa capacidad de integrar lo diferente, no sólo por tolerancia. La tolerancia no es suficiente. Yo aspiro a más. Al reconocimiento del otro en su valor. La sociedad costarricense ha demostrado eso. Se ha tomado en serio los valores de la democracia y de la convivencia pacífica.
Ya, pero el suyo es un país raro en su entorno. Una excepción latinoamericana. Hoy somos una región de paz.
Todos los demás países con su ejército, excepto el suyo, toda una rareza. Un diminuto paraíso que puede proyectar, eso sí, luz. Bueno, vemos en varios países que, para bien, estos valores de mi pueblo se van normalizando. Los demás tienen ejércitos, cierto, pero todos los conflictos fronterizos se están resolviendo en las instancias internacionales. No es un dato menor. América Latina es ahora una región más pacífica que entra en debates de desarrollo, no para ser perfectos, pero sí mejores. Es la única región del mundo en la que no sólo ha bajado la pobreza, sino también la desigualdad, sin olvidar que somos también una de las más afectadas por la iniquidad. No echemos las campanas al vuelo. Pero creo que nos planteamos los problemas en su justa dimensión, por ahora y teniendo en cuenta que somos una zona muy heterogénea y muy plural.
Y de las sombras, ¿qué me dice? Quizá la que más preocupe en nuestros países es la inseguridad ciudadana. Hay que trabajar mucho al respecto, no sólo en la prevención, sino en una penetración de las instituciones decidida. Nosotros vamos a trabajar desde la secretaría con la juventud en ese aspecto. En la formación, sobre todo.

Rebeca Grynspan

DAVID DE LA PAZ (EFE)
Nació en San José de Costa Rica en 1955. Se formó como economista en su país y en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Hija de descendientes judíos polacos huidos del Holocausto, Grynspan desarrollo su vocación política en el Partido de Liberación Nacional, de tendencia socialdemócrata, y llegó a ocupar varios puestos en el Gobierno del Estado centroamericano. En 2006 entró en la ONU para los programas de desarrollo en el Caribe y América Latina, con sede en México, y de ahí dio el salto a Nueva York para ocuparse de esos mismos programas en todo el mundo, ya a la vera de Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas. Desde abril ocupa el puesto de secretaria general iberoamericana, con sede en Madrid.
Hablan ustedes de programas Erasmus para Iberoamérica. Pero ¿no sería deseable que estos no se redujeran a un flujo de aquella parte hacia Europa, sino que fuera mutuo? ¿No cree que los jóvenes europeos tienen mucho que aprender allí? Obvio, espero que así sea. Pero no hay que olvidar que el desequilibrio se da más de aquella parte: el 70% de los estudiantes universitarios latinoamericanos son la primera generación que accede a ese nivel de formación.
¿Ese dato nos puede demostrar que en un futuro se dará una expansión o ampliación de las élites? Claramente… Y que aumenta la movilidad social y explica lo que ha ocurrido en los últimos 15 años en la región.
¿Cómo ven desde América Latina, en algunos de cuyos países, como Colombia, por ejemplo, han entendido que la apuesta por la educación es primordial, el dramático recorte que se da en ese ámbito en países como España? Voy a ser políticamente correcta…
Absténgase. Yo, que vengo de un país donde el máximo esfuerzo que se ha hecho es en educación, creo que es crucial. Pero también he sido ministra de Hacienda en momentos difíciles y debe existir una responsabilidad de las instituciones educativas para usar los recursos de la sociedad de la mejor manera posible. Ninguna de las dos partes es trivial. Creo profundamente en la inversión educativa, pero la otra parte debe saber que no sale gratis.
Una cosa es otorgar los recursos y pedir responsabilidad en su administración y otra arrebatarlos. Ese es el problema. O con asuntos como el español, se les llena la boca a las autoridades hablando de su importancia, pero luego aparece la tijera y le quitan el 45% al Instituto Cervantes. ¿Cómo se explica? No debo entrar al tema en particular, pero el asunto de la discusión de las prioridades es uno de los más importantes de la democracia. Debe ser discutido por la sociedad. Pero nadie puede decir que lo suyo es lo prioritario porque entonces se eliminan estas en sí, se relativizan.
¿Podemos convenir, como base, que la educación es prioritaria, como hacen en varios países latinoamericanos o como ha hecho Francia en un contexto de crisis, por ejemplo? Desde luego. Pero la discusión de esas prioridades es lo que divide y diferencia a partidos y ciudadanos, es cuestión de ponerse de acuerdo.
¿Existe una relación simétrica entre Iberia y América? He llegado para que se produzca. En el flujo de inversiones, pero también en las decisiones políticas. Para eso debemos ser comunidad.
Ahí van a tener que trabajar a fondo. Las últimas reuniones han sido un desastre lleno de deserciones. ¿Su prioridad es que vayan todos? La de Cádiz no. Fueron 18 presidentes de 22. Yo espero ser bien atendida y debo decir que el entusiasmo y compromiso con que México ha tomado la organización de la próxima me da grandes esperanzas. De ahora en adelante serán reuniones bianuales, lo cual es más positivo.
¿Mejor porque así el sonrojo de sillas vacías sólo se producirá cada dos años? No, no, porque nos permite una pausa. Y espacio para otro ámbito como la cumbre Unión Europea y América Latina. La frecuencia también influye en la ausencia de algunos dirigentes.
¿Cuestión de prioridades…? ¿O esas ­ausencias son toda una declaración política? No creo que eso se pueda descartar. Pero en mi recorrido por la región veo que existe aprecio por este espacio y por los temas que se debaten en él. Sobre todo en lo cultural, se han convertido en una columna vertebral de iniciativas en ese campo.
¿Hasta qué punto el incidente entre Hugo Chávez y el rey Juan Carlos del “por qué no te callas” afectó a su imagen?Venezuela volvió a las cumbres después. No digo que no hayan existido tensiones, no vamos a ser tan ingenuos. Pero en el presente no veo a ningún dirigente interesado en romper nada.
No se fíe, porque el golpe de efecto lo dejan para el día antes.En lo político vamos bien. No me atrevo a dar un número, la prioridad es que vayan todos, pero, como digo, el pan se puede quemar a la salida del horno, así que no demos nada por sentado hasta que pase.
¿Quién parece el más reacio? La verdad, ninguno. Me reuní ya con todos los cancilleres, y entre los presidentes, aún no lo he hecho con Cristina Fernández y Dilma Rousseff. Tampoco he ido a Venezuela todavía.
¿Cuba también? Sí, sí. Y fue muy constructivo para tratar de abordar en positivo los asuntos que queremos plantear.
Fue viceministra con 31 años, ¿y militante mucho antes? Mi historia con el Partido de Liberación Nacional viene de lejos. Se encuentra en el espectro socialdemócrata.

¿De ahí no se ha bajado? ¿Sigue en la socialdemocracia? Así es. De pura cepa. Lo que la experiencia me ha dado es huir de las dicotomías falsas. Rechazo las diferencias entre el Estado y el mercado, entre la sociedad civil y el Gobierno. Creo en la acción de ambos. Una dicotomía entre pobreza y desigualdad: hay que combatir ambas. No me gustan los extremos.