PODER DEL PETROLEO CONTRA LA REVOLUCION POPULAR
Los ciudadanos de Venezuela e Irán enfrentan una oportunidad gracias al impulsivo e impredecible Trump.
Por Holman W. Jenkins, Jr.
Enero 9, 2026
Como ha habido mucha confusión sobre el punto, entendamos: El petróleo es un recurso altamente inusual. Permite a los regímenes ponerse sumas muy grandes de dinero en sus bolsillos sin preocuparse si sus acuerdos locales, tales como la libertad personal, el imperio de la ley y la regulación predecible, sostendrán una economía basada en la inventiva, la educación y el emprendimiento de sus ciudadanos.
Permite a regímenes como el de Vladimir Putin o el de los mulahs iraníes o el de Venezuela perseguir sus objetivos, como la guerra en Ucrania, que no estarían disponibles para ellos de otra forma. El dinero no estaría disponible; enfrentémoslo, tampoco los objetivos. Un país de ciudadanos empoderados no tendría ningún interés en una guerra con Ucrania basada en que Rusia ha estado buscándola, para poner fin a la prosperidad y éxito de un vecino y socio comercial.
El mundo ha llegado a un momento crucial. El régimen frágil de Venezuela ha recibido un impulso gracias a la acción militar del Presidente Donald Trump contra Nicolás Maduro, el de Irán de la acción militar del Sr. Trump e Israel en la guerra de 12 días del año pasado. Mucha de la vacilación de Biden-Trump respecto a Ucrania, estoy aquí para decírselos, ha sido por temor a la propia estabilidad política del Sr. Putin.
No a la guerra por el petróleo, está gritando la izquierda. Ellos pierden el punto. En el largo plazo, la riqueza y tecnología que permiten a un país competir en la primera liga proviene de sus ciudadanos, no de los pozos en el terreno. En Estados Unidos, adviertan, el ingenio ciudadano generó nueva riqueza a partir de los pozos en el terreno, a través del fracking. Pero la mayoría de los estadounidenses difícilmente lo advirtieron porque ellos ya crean tanta riqueza y prosperidad que la nueva riqueza energética fue una gota en el océano.
El Sr. Trump también pierde el punto cuando se jacta que ahora Estados Unidos controla el petróleo de Venezuela. Sí, como los expertos dijeron al Journal el jueves, al permitir nuevamente que el petróleo fluya, Estados Unidos ayudará a financiar las importaciones desesperadamente necesarias para los consumidores y empresas de Venezuela. Pero en tanto la prosperidad esté restringida a un recurso controlado por el gobierno, el cual dicta quién recibe los ingresos, es probable que la "maldición del recurso" mantenga pobre a un país que, en los papeles, debería ser rico.
Ahora, el objetivo funcional de la administración es quitar el control de manos del desplazado dictador Sr. Maduro y colocarlo de alguna manera en nuevas manos. Aun es incierto como se desarrollará esto. Un paso obvio sería asignar una porción a la oposición reconocida. Pero la administración Trump tal vez merece algo de paciencia a pesar de su evidente falta de un plan. Bastantes cosas que nadie puede predecir o controlar han sido puestas en movimiento.
Supuestamente hay otra intervención, un golpe en Irán en 1953, el que se dice ideó Estados Unidos. Si tan sólo fuera así de simple.
Los británicos no fueron irrazonables al buscar compensación por los activos petroleros iraníes incautados o términos comerciales para seguir generando los ingresos necesitados por el gobierno iraní, una situación sin ninguna analogía con la intervención del Sr. Trump en Venezuela.
Pero el Primer Ministro Mohammad Mossadegh, probablemente por temor al extremismo que él mismo descargó, estaba paralizado. El se aproximó a Estados Unidos en busca de ayuda para mantener su gobierno a flote, sugiriendo que de lo contrario podría recurrir a los soviéticos. Las administraciones Truman y Eisenhower eran más simpáticas de lo recordado, pero no estaban dispuestas a colgar del gancho a los contribuyentes de impuestos estadounidenses por una nación cuya riqueza era "más bien como Texas," como le explicó el Secretario de Estado de Truman, Dean Acheson.
De hecho, fue Mossadegh quien lanzó un golpe, encarcelando a un emisario que traía la solicitud del shah de su renuncia (como el shah tenía derecho a pedir). Cuando la intransigencia de Mossadegh empujó finalmente al país al borde del precipicio, Irán no tenía una tradición democrática como la de Venezuela, sino que tenía una sociedad civil, y prácticamente todos los segmentos, incluidos los aliados islámicos intermitentes de Mossadegh, respaldaron su remoción, la cual sólo en la tradición fue concebida únicamente por Estados Unidos.
Lamentablemente, la revolución que los iraníes querían realmente llegaría apenas 26 años después. Comenzó, como las protestas de esta semana, con propietarios de negocios y estudiantes. También sería secuestrada por una cleptocracia teocrática que, a pesar de la extrema falta de popularidad, ha sobrevivido durante 47 años porque controla los ingresos petroleros de Irán.
Todo esto tiene lecciones para hoy. A pesar de los ocasionales excesos discursivos de Washington, las tropas estadounidenses no son la respuesta. Los iraníes y venezolanos tendrán que asumir riesgos morales y corporales si quieren un futuro diferente. Incluso entonces, ellos todavía tendrán que resolver el problema (y tentaciones) del petróleo.
Pero en la impulsividad y reacción audaz de este presidente, ellos tienen una oportunidad. Observen la enérgica e impredecible captura de Maduro. Parece improbable que el momento se extienda a la Rusia de Putin, pero, por supuesto, no sabemos lo que no sabemos.
An abandoned oil pump jack in Cabimas, Venezuela, Jan. 7. Edgar Frias/Associated Press
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