martes, 3 de febrero de 2026

 

Cada vez que veo a Mordejai David, Hadar Muchtar, HaTzel y al resto de los energúmenos que hoy funcionan como voceros no oficiales de este gobierno, se me aclara todavía más el panorama: a esta gente hay que sacarla del poder.
Sí, del otro lado también hubo cortes de calles y aprietes a políticos de la coalición y a sus familias. Y no, no lo justifico. Pero no vengan a comparar. Lo de estos personajes es odio puro: violencia verbal constante, desprecio abierto hacia los “smolanim”, humillación sistemática de mujeres y ancianos, y una deshumanización que ya cruzó todas las líneas.
Lo de Mordejai David con Aharon Barak no sorprende. Es un delincuente político, un matón de redes y de calle, criado, protegido y alentado por Ben Gvir, Silman, Gotlib, Levin y el resto de los pirómanos del gobierno. Lo verdaderamente grave es que cada día empujan un poco más a que alguien termine herido —o peor— y después se van a lavar las manos.
Mordejai David es un descerebrado peligroso que arrastra detrás suyo a una manada de fanáticos intoxicados de odio. Gente que no discute ideas: escupe veneno. Gente que no protesta: amenaza. Y mientras tanto, desde el gobierno los felicitan y los legitiman.
Esto no es libertad de expresión. Es incitación. Y cuando la incitación viene desde arriba, las consecuencias siempre las paga la sociedad.
La buena noticia es que la mayoría no es estúpida. La gente ve, entiende y toma nota. Y cuando llegue el momento de votar, va a quedar clarísimo a quién representan estos matones… y a quién no quiere volver a ver ni un día más en el poder.

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