¿Adiós a las inyecciones? Crean un «páncreas artificial» que produce insulina dentro del cuerpo
Un implante de células vivas capaz de actuar como un páncreas artificial autónomo podría cambiar de raíz el tratamiento de la diabetes.
Desarrollado por investigadores del Technion junto a colegas estadounidenses, el sistema produce y libera insulina dentro del cuerpo, sin inyecciones, bombas ni intervención del paciente.
El estudio, dirigido por el profesor adjunto Shady Farah, del Technion, en co-correspondencia con colegas del MIT y en colaboración con las universidades de Harvard, Johns Hopkins y de Massachusetts, marca un paso importante hacia la eliminación de la necesidad de inyecciones diarias de insulina para personas con diabetes.
La investigación presenta un implante de células vivas que puede funcionar como un páncreas artificial, esencialmente un fármaco vivo de larga duración, gracias a una novedosa tecnología de protección de escudo cristalino.
Una vez implantado, el sistema funciona de forma totalmente autónoma: detecta continuamente los niveles de glucosa en sangre, produce insulina dentro del propio implante y libera la cantidad exacta necesaria, justo cuando se necesita.
De hecho, señalaron desde Haifa, donde tiene su base el Technion, el implante se convierte en un «órgano autorregulador que produce fármacos dentro del cuerpo, sin necesidad de bombas externas, inyecciones ni intervención del paciente».
Uno de los avances más significativos del estudio aborda el problema persistente del rechazo inmunitario, que limita el éxito de las terapias celulares desde hace décadas.
Los investigadores desarrollaron cristales terapéuticos de diseño, denominados «escudo cristalino», que protegen el implante del sistema inmunitario, impidiendo que sea reconocido como un cuerpo extraño.
Esa estrategia de protección permite que el implante funcione de forma fiable y continua durante varios años, explicaron.
Según el reporte, la nueva tecnología ya se probó con éxito en un modelo murino para la regulación eficaz y a largo plazo de los niveles de glucosa, y en primates no humanos para la viabilidad y funcionalidad celular.
Se trata, enfatizaron, de resultados que representan «un hito crucial y respaldan firmemente la posibilidad de su futura aplicación en pacientes humanos«.
Voceros de la universidad israelí contaron que Farah comenzó a desarrollar el concepto con sus colegas en el 2018, durante una beca postdoctoral en el MIT y la Facultad de Medicina de Harvard, bajo la supervisión de los profesores Daniel Anderson y Robert Langer, líder mundial en ingeniería de tejidos y cofundador de Moderna.
Si bien el enfoque inmediato es la diabetes, los investigadores dijeron que esta plataforma implantable de circuito cerrado podría adaptarse para tratar una amplia gama de enfermedades crónicas que requieren la administración continua de terapias biológicas, como la hemofilia y otros problemas metabólicos o genéticos.
Si se traslada con éxito a la práctica clínica, «podría redefinir el tratamiento de las enfermedades crónicas, pasando de la administración repetida de fármacos a terapias vivas y autorreguladas que funcionan de forma integrada», completó el informe del Technion.
Los resultados de la investigación estan publicados en la revista científica Science.
Imagen 1: El profesor Farah a la izquierda, en su laboratorio(Foto Technion)
Imagen 2: Un dispositivo de monitoreo de glucosa (Foto: Polina Tankilevitch / Pexels
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