EE. UU. e Irán han manifestado su disposición a retomar el diálogo con el objetivo de reducir las tensiones bilaterales, en un contexto marcado por advertencias cruzadas, movimientos militares en Oriente Medio y la persistente sombra de un posible conflicto armado.
La iniciativa diplomática surge tras una serie de reuniones de alto nivel encabezadas por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, centradas en la amenaza iraní.
Según el portal Axios, la administración del presidente Donald Trump ha comunicado que está lista para entablar conversaciones esta misma semana. Turquía, Egipto y Catar estarían coordinando un encuentro en Ankara entre el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y representantes iraníes. Funcionarios estadounidenses insistieron en que los llamados públicos de Trump a alcanzar un acuerdo no constituyen una maniobra previa a una operación militar, pese al reciente refuerzo de fuerzas estadounidenses en la región, descrito por el mandatario como una “armada masiva”.
Las declaraciones se producen en un clima de desconfianza acumulada. Durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán el año pasado —iniciada tras un ataque israelí sorpresa—, se reveló que mensajes estadounidenses que minimizaban la probabilidad de una ofensiva formaban parte de una campaña deliberada de engaño estratégico.
En declaraciones a la prensa, Trump dejó abierta la puerta a la negociación al responder a una advertencia del líder supremo iraní, Alí Jamenei, quien afirmó que un ataque estadounidense podría desencadenar una guerra regional. El presidente estadounidense subrayó la presencia de poder naval en la zona y expresó su deseo de alcanzar un acuerdo, aunque advirtió que, de no lograrse, “descubrirán” quién tenía razón.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó en una entrevista con CNN que su país puede alcanzar un acuerdo con Washington sobre el programa nuclear. Aseguró estar “seguro” de que es posible pactar garantías que demuestren la ausencia de armas nucleares en un plazo relativamente corto. No obstante, reiteró que Irán ha perdido la confianza en Estados Unidos como socio negociador.
Araghchi dejó claro que cualquier negociación deberá centrarse exclusivamente en el programa nuclear y rechazó incluir limitaciones al programa de misiles balísticos o al apoyo iraní a grupos armados aliados en la región. Estas condiciones representan uno de los principales puntos de fricción, ya que tanto Washington como Jerusalén consideran que dichos elementos forman parte integral de la amenaza estratégica iraní.
Israel sostiene que el programa nuclear iraní persigue fines militares, acusación que Teherán niega de forma reiterada. Sin embargo, el enriquecimiento de uranio a niveles elevados, las restricciones a inspecciones internacionales y la expansión del arsenal balístico han alimentado la preocupación occidental. Durante la guerra del año pasado, Israel atacó instalaciones vinculadas al programa de misiles iraní y debilitó a varios grupos respaldados por Teherán.
En paralelo a las gestiones diplomáticas, continúan los contactos militares entre Israel y Estados Unidos. Netanyahu se reunió con el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, teniente general Eyal Zamir, tras su regreso de Washington, donde mantuvo conversaciones sobre Irán con altos funcionarios estadounidenses. También participaron el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Mossad, David Barnea. Según medios israelíes, en las reuniones se percibió que Estados Unidos podría estar más cerca de considerar una acción militar que la semana anterior, aunque no se definió el alcance de una eventual operación.
La Armada estadounidense anunció además la partida del destructor de misiles USS Delbert D. Black del puerto israelí de Eilat, tras una visita programada. El Comando Central Naval destacó que la escala reflejó la cooperación marítima entre ambos países en el Mediterráneo, el Golfo de Áqaba y el Mar Rojo.
A pesar del impulso negociador, persisten temores de una escalada. El exjefe de inteligencia militar israelí Amos Yadlin advirtió que, aunque la lógica estratégica occidental sugeriría que Irán evitaría precipitar un conflicto, factores ideológicos podrían alterar ese cálculo. Señaló que Israel debe mantenerse preparado ante cualquier sorpresa y subrayó que, en conflictos recientes, quien golpea primero suele obtener ventaja estratégica.
Así, mientras mediadores regionales intentan abrir una vía diplomática en Ankara, la región permanece en equilibrio inestable entre la negociación y la confrontación.
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