NADIE ESTA HABLANDO DEL MAYOR DESAFIO EN EL EXTRANJERO DE TRUMP: EL ISIS
Mientras la atención del mundo está puesta en el cese del fuego en Gaza, el resurgimiento del ISIS está volando debajo del radar.
Por Paul Rogers
Enero 17, 2026
Mientras los medios del mundo están enfocados en si tendrá éxito el cese del fuego en Gaza, otro acontecimiento en la región está recibiendo muy poca atención: la fuerza y potencial del ISIS, tras casi una década de aparente marginalización.
Allá por el 2018, al final de la intensa guerra aérea liderada por EE.UU. en Siria, personal del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. informó que el ISIS había tenido enormes bajas, perdiendo tantos como 60,000 de sus partidarios, llevando al colapso del califato.
Entonces el grupo pareció regresar repentinamente de la nada a principios del 2025. Un veterano del ejército estadounidense, Shamsud-Din Bahar Jabbar, mató a 14 personas en New Orleans temprano el Día de Año Nuevo, afirmando haberse unido al ISIS. Aunque la organización más tarde evitó atribuirse la responsabilidad por el ataque (mientras todavía elogiaba a Jabbar por llevarlo a cabo), las bases militares a lo largo de EE.UU. fueron puestas en alerta por posibles ataques adicionales.
Mientras la masacre de New Orleans devolvía la atención al movimiento más amplio, la lenta reforma del ISIS como un movimiento islamista de potencial sustancial ha estado sucediendo durante muchos meses y muy posiblemente durante años.
De hecho, el resurgimiento del ISIS es una de las razones principales por las que EE.UU. ha mantenido alrededor de 3,500 tropas y muchos más contratistas civiles en Irak y Siria, mostrando el poder del grupo en ataques contra tropas estadounidenses.
El ISIS también mantiene influencia y conexiones con movimientos paramilitares islamistas a lo largo del Sahel e incluso hasta la costa del este de Africa pasando hacia el norte por Mozambique, pero su centro de poder principal está todavía en el corazón del Medio Oriente, con grupos chicos de combatientes operando en el norte de Siria e Irak.
Es revelador que en las semana del colapso del régimen de Assad en Siria el mes pasado, el Comando Central de EE.UU. llevara a cabo ataques aéreos repetidos contra 75 presuntos objetivos del ISIS en Siria, incluidos con bombarderos pesados estratégicos B-52. Justo la semana pasada, se informó que la organizaciónn de inteligencia siria posterior a Assad reformada recientemente, ha frustrado un intento del ISIS de bombardear un santuario chií en Sayyida Zeinab, un suburbio de Damasco que había sido atacado en el pasado.
Los ataques del ISIS contra tropas estadounidenses en los últimos meses no son inconveniencias menores, y ha habido un notable aumento en el número llevado a cabo desde el inicio de la guerra de Israel en Gaza en octubre del 2023. En noviembre, el Pentágono informó que han habido 79 ataques en Irak y 129 en Siria desde entonces.
Justo la semana pasada, el secretario de defensa estadounidense Lloyd Austin declaró que los soldados estadounidenses estarían permaneciendo en Siria en el largo plazo, con una fuente sugiriendo que el número de tropas en la región se había duplicado hace poco, llevando el total para Irak y Siria a alrededor de 4,500, incluida la brigada aérea 101 reforzada, que tiene hasta 2,000 tropas diseñadas para moverse rápidamente para contrarrestar las acciones del ISIS.
El problema para las fuerzas estadounidenses en la región es que el ISIS no sólo tiene grupos aislados de partidarios, sino también concentraciones grandes y comprometidas. Cuando el califato colapsó finalmente en el 2018, muchos paramilitares del ISIS se dispersaron a lo largo de Siria e Irak y hoy forman la base de combatientes activos actuales.
Muchos más fueron detenidos, junto con sus familias, por las fuerzas kurdas aliadas con Estados Unidos. A siete años, entre 8,000 y 10,000 todavía están detenidos – incluidos alrededor de 2,000 vistos como especialmente peligrosos – tanto como alrededor de 30,000 miembros de sus familias. Estados Unidos teme que las tensiones entre Turquía y los kurdos apoyados por EE.UU. podrían llevar a su liberación.
A raíz del colapso del régimen de Assad, cinco países están compitiendo por influencia: Rusia, Irán, EE.UU., Israel y Turquía. El último ha estado apoyando a uno de los grupos armados de Siria, el Ejército Nacional Sirio, utilizándolo para poner gran presión sobre la parte controlada por los kurdos del norte de Siria, conocida comúnmente como Rojava, que es un lugar de calma y orden relativos en el país. Los kurdos, mientras tanto, tienen dos grupos paramilitares poderosos, las Unidades de Protección del Pueblo y las Fuerzas Democráticas Sirias apoyadas por Estados Unidos, como esbocé en una columna reciente.
Estas fuerzas apoyadas por los turcos y los kurdos han estado involucrados en combate sostenido por la presa estratégicamente importante Tishrin, sobre el Río Eufrates. La preocupación de los analistas informados del Departamento de Estado de EE.UU. es que las fuerzas kurdas que se oponen a Turquía se vean tan presionadas que no podrán tampoco mantener los campamentos de prisioneros que albergan a esos miles de seguidores del ISIS, permitiéndoles dispersarse y luego ayudar mucho en acelerar el proceso entero de una nueva era del ISIS.
Durante su primer mandato en la Casa Blanca, Donald Trump insistió en su afirmación que había reducido la participación estadounidense en "guerras extranjeras." Esa puede haber sido una afirmación audaz y ciertamente no apoyada por el caos en Afganistán, pero las señales son que él insistirá aún más en esa línea la segunda vez.
El foco de la Casa Blanca de Trump bien puede estar en Israel y Gaza, pero dado lo que está sucediendo en Siria, su primer gran reto militar extranjero puede resultar ser el ISIS, no Hamas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.