RIENDOSE DE FRANCESCA ALBANESE
Cuando una funcionaria de Naciones Unidas se vuelve un megáfono de Hamas, el derecho internacional y la moralidad se ponen patas para arriba.
Por Fiamma Nirenstein
Febrero 9, 2026
Se nos dijo que la humanidad ahora tiene un "enemigo en común." Ese enemigo, de acuerdo con Francesca Albanese, la relatora especial de Naciones Unidas respecto a los territorios palestinos, es Israel—el mismo estado judío.
Albanese hizo esta revelación el sábado a la noche por medio de un link de video en un foro de Al Jazeera en Catar, durante un panel titulado “La Causa Palestina en un Mundo que se Mueve Hacia la Multipolaridad." Ella apareció en el mismo programa de conferencia que el líder de Hamas, Khaled Mashaal, y el ministro del exterior iraní Abbas Araghchi. Este escenario sólo debió haber descalificado cualquier afirmación de neutralidad o autoridad moral.
Israel, explicó Albanese, es la fuerza que destruye al mundo, la paz y las vidas de toda la humanidad. Es el "enemigo en común" contra el cual la comunidad mundial ahora debe unirse. Una acusación conocida, reciclada eternamente a lo largo de la historia, meramente despojada de su léxico teológico más antiguo y reempaquetada en la jerga del derecho internacional.
Este no es un análisis: es una caricatura. Israel es un país de aproximadamente 10 millones de personas—siete de ellas judías—tan pequeño que apenas cabe su nombre en un mapa. Está rodeado por estados que han pasado décadas y miles de millones de dólares intentando eliminarlo.
Esos estados han fallado en producir una fracción de los logros científicos, agrícolas, tecnológicos y democráticos de Israel. Para Albanese, esto es prueba no de vitalidad o resiliencia, sino de intención diabólica.
Ella invoca, de forma aprobadora, el léxico del líder supremo de Irán, quien ha llamado abiertamente a Israel como un "cáncer" que debe ser eliminado, mientras financia a Hamas y Hezbola, construye armas nucleares y dispara misiles a ciudades israelíes. Irán, sugiere ella, no debería distraernos con sus propios crímenes—decenas de miles de ciudadanos iraníes asesinados por demandar libertad. No, los judíos son peores. Ellos son el enemigo universal.
Este no es un discurso accidental. Es entrenamiento ideológico. Albanese se presenta como la voz autorizada de la verdad, hablando "en el nombre de las Naciones Unidas," instando a los públicos a expulsar a los judíos—de las escuelas, lugares de trabajo, vida social y, finalmente, de la propia Israel. La progresión conocida está allí para cualquiera dispuesta a hacerlo.
Las ofertas repetidas de Israel de compartir la tierra son menoscabadas como propaganda. Los Acuerdos de Oslo, la retirada de Gaza, el crecimiento constante de la población palestina—nada de esto importa. El crimen real de Israel, en la palabra de Albanese, es que todavía está viva.
Su aparición en Doha fue particularmente reveladora. Compartiendo una plataforma con el líder de Hamas y el ministro del exterior de Irán, ella condenó a los países que mantienen relaciones con Israel o se involucran en comercio de armas con ella, acusando al Occidente de amplificar una narrativa "genocida." Sin embargo, ella insistió en que este momento también presenta una "oportunidad," porque, afirmó ella, el derecho internacional ha sido "apuñalado en el corazón."
Lo que Albanese llama la última "caja de herramientas pacífica" para la libertad es, en la práctica, la utilización como arma del derecho internacional contra el estado judío. Es ley vaciada de evidencias, contexto y claridad moral, desplegada selectivamente para justificar el terror y absolver a los que lo celebran.
No, Francesca Albanese. El enemigo en común del Occidente—y de todos los que buscan genuinamente la paz—no es Israel. Son los que abusan del derecho internacional para lavar propaganda para Hamas, quienes distorsionan el Holocausto, quienes niegan las atrocidades documentadas, y quienes se sientan cómodamente junto a los líderes yihadistas y funcionarios iraníes mientras fingen hablar por los derechos humanos.
La Historia ha visto esta historia antes. Lo que es nuevo no es la acusación, sino la desfachatez con la cual es entregada ahora—bajo un título de la O.N.U, sobre un escenario, para el aplauso. esto es lo que debería convencernos de continuar luchando hasta que destruyamos a nuestros enemigos.
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