viernes, 13 de febrero de 2026

DEL WSJ

 

El nombre ‘Margen Occidental’ borra la verdad

‘Judea’ y ‘Samaria’ son fieles a la historia, como los legisladores estadounidenses se dan cuenta cada vez más. 


Por Gideon Israel
Febrero 5, 2026



En el Medio Oriente, un nombre nunca es sólo un nombre—es una reivindicación. Durante décadas, el término "Margen Occidental" ha despojado a la tierra de su identidad histórica. Una sustitución de mediados del siglo XX, reemplazó los nombres indígenas Judea y Samaria con un punto de referencia genérico para cortar la conexión judía con la región ante los ojos del mundo.

Ahora los legisladores estadounidenses en al menos una docena de estados en ambas cámaras están promoviendo legislación para restaurar estos nombres originales en los documentos estadounidenses oficiales. Más que actualizar la nomenclatura, ellos están reclamando una identidad robada y forzando un choque entre las etiquetas inventadas y el peso de la historia.

Este cambio promete corregir una profunda difuminación geográfica. La gente ve “la Margen Occidental" en las noticias y “Judea y Samaria” en las Escrituras, inconscientes que están mirando frecuentemente al mismo suelo. Incluso los que conocen las historias de Abraham y los profetas a menudo tratan estas colinas como un reino mítico. Al formalizar estos nombres, los legisladores están cerrando esta brecha, reconectando estas identidades modernas con sus raíces de 3,000 años de antigüedad.

Ver sólo "la Margen Occidental" es ver una entidad geopolítica estéril: una franja estrecha de tierra definida por escaramuzas del siglo XX y el conflicto moderno. “Judea y Samaria” (áreas al sur y norte de Jerusalén que son frecuentemente nombradas juntas) ayuda a transformar el paisaje en un legado, recordando al visitante que está parado donde Abraham recibió la promesa y los Patriarcas adquirieron tierra en Hebron y Shejem. Esta es la cuna del monoteísmo occidental. Los Fundadores de Estados Unidos de América tomaron inspiración de estas colinas mientras desperdigaban los nombres de pueblos bíblicos a lo largo de los mapas de nuestros propios estados.

Judea y Samaria son cruciales para la supervivencia de Israel. Sus crestas ascienden hasta los 3,000 pies sobre la llanura costera donde reside el 70% de la población de Israel y el Aeropuerto Ben Gurion. Estas tierras altas son un activo estratégico que protege al país de la invasión. Sin ellas, Israel tendría menos de 10 millas de ancho en su punto más estrecho e indefendible. El Valle del Jordán al oriente actúa como una contención, sus laderas empinadas forman una barrera contra la invasión. El Teniente General Tom Kelly notó como se sabe que Israel no podía ser defendida sin el terreno de Judea y Samaria.

El retorno a estos nombres es un reconocimiento de un plano de 3,000 años. Samaria es una región nacida de una transacción tangible en el siglo IX A.C., mencionada más de 100 veces como el corazón del Reino del Norte. Desde los días de Elías a las promesas de Jeremías, estas colinas fueron un lugar geográfico literal.

Al sur, “Judea” carga un pedigree igualmente indelebre como el lugar de nacimiento de la línea de David y hogar de los exiliado que retornaron. Crucialmente, Judea no era meramente un término religioso. Incluso bajo el Imperio Persa, era el nombre administrativo oficial para la provincia.

Este nombramiento siguió siendo estándar en el siglo I. Las Escrituras cristianas tratan a Judea y Samaria no como símbolos, sino como los distritos reales en el mapa romano. Estos relatos describen un mundo donde viajar a través de Samaria era una parte de la vida diaria, demostrando que un milenio después de los reyes de Israel, el mundo todavía utilizaba estos nombres.

El alejamiento de ellos fue un acto deliberado de cancelación política. Tras aplastar una revuelta judía en el siglo II, el Emperador Adriano buscó cortar la conexión judía con la tierra renombrando a la provincia como “Syria Palaestina”—un nombre derivado de los filisteos desaparecidos hacía mucho tiempo. Cuando los romanos conquistaron Jerusalén en el año LXX, fueron impresas monedas conmemorativas de “IUDAEA CAPTA,” significando “Judea Capturada.”

Incluso la comunidad internacional moderna ha utilizado estos nombres persistentes. Cuando la ONU redactó el Plan de Partición de 1947, se refirió repetidamente a Judea y Samaria como marcadores geográficos oficiales. Es una ironía asombrosa: El mismo organismo global donde estos nombres son controvertidos fue una vez incapaz de describir a la tierra por cualquier otro medio. 

La transición a “Margen Occidental” ocurrió en 1950, cuando Jordania anexó el territorio. Este renombramiento político, reconocido por apenas un puñado de países, buscó justificar una presencia jordana al oeste del río. Duró apenas un par de décadas, pero se las arregló para nublar miles de años de historia.

Reemplazando "la Margen Occidental" por "Judea y Samaria," los legisladores estadounidenses están haciendo más que hacer una declaración geopolítica. Ellos están afirmando una visión del mundo arraigada en el historial bíblico mientras combaten la difuminación de las bases sobre las cuales está construida la civilización occidental.

El Sr. Israel es un asesor de la Asociación Nacional de Legisladores Cristianos.

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