JOSH SHAPIRO Y LA REGLA DE 'NO HAY TIROS GRATIS'
Por Seth Mandel
Enero 22, 2026
Tal vez el aspecto más importante del debate actual que rodea al gobernador Josh Shapiro de Pennsylvania, es que sabemos sobre ello porque Josh Shapiro quiere que sepamos sobre ello.
Los anticipos de su libro inminente han estado enfocados en una pregunta que el equipo de de investigación de Kamala Harris planteó a Shapiro cuando la ex vicepresidente estaba eligiendo un compañero de fórmula en el 2024: “¿Alguna vez ha sido agente del gobierno israelí?” Eso fue aparentemente seguido por una pregunta sobre si Shapiro alguna vez se había reunido con un agente encubierto del gobierno israelí. El equipo de investigación también sugirió que Shapiro podía ser demasiado tacaño como para comprar la ropa de alta gama que su esposa necesitaría como segunda dama, y Harris quería que él se disculpe por su dura crítica a los fanáticos de Hamas que acosaban judíos.
Los líderes judíos no perdieron tiempo en reprender al Comité de Harris de Actividades Anti-estadounidenses por su adopción de la falacia de la doble lealtad. Y Harris ciertamente merece cada crítica que ella y su equipo han recibido, y probablemente más. Después de todo, si Shapiro puede ser descalificado por haber visitado Israel en la adolescencia y haber hecho trabajo voluntario en un kibutz, podría tener un efecto escalofriante sobre los jóvenes judíos estadounidenses, quienes ya han sido presionados a ocultar su participación en actividades comunitarias judías. El ataque contra Shapiro es un ataque contra la judería estadounidense.
Por eso la respuesta de Shapiro es tan notable. Sabemos acerca del cuestionamiento desagradable no por una filtración anónima de campaña o (no se rían) un periodista de alto rango indagando en el trasfondo del antisemitismo en los niveles más altos de la organización progresista. Lo sabemos porque Josh Shapiro escribió sobre ello, le puso su nombre, y arremetió contra la candidata presidencial de su partido, por si acaso.
“Yo pregunté,” escribe él, “si estas preguntas se me estaban haciendo sólo a mí — el único tipo judío en la contienda — o si todos los que no habían ocupado un cargo federal estaban siendo interrogados sobre Israel de la misma manera."
En cualquier caso, concluyó Shapiro, el asunto entero "decía mucho sobre algunas de las personas en torno a la vicepresidente."
En cuanto a si Shapiro, como pidió Harris, se humillaría y suplicaría por el perdón de la gente que perseguían a los judíos mientras aplaudían las atrocidades nazis de Hamas, él se negó "rotundamente."
Lo que es inusual acerca de este ciclo noticioso no es que un político ambicioso con aspiraciones nacionales buscara poner alguna distancia entre él y los líderes fracasados de su partido, o que él se pintara como habiendo mostrado dureza y coraje en sus propios recuerdos de los incidentes en cuestión.
En cambio, lo que es asombroso es que él lo hiciera al hablar de Israel y el antisemitismo. Shapiro no les está permitiendo disparar tiros gratis a los judíos.
El comportamiento del equipo de Harris fue atroz, pero ellos podrían haber esperado salirse con la suya bajo la presunción que nadie quiere atraer la atención hacia las acusaciones que son un doble agente o un candidato manchuriano. Shapiro, sin embargo, se rehusó a jugar ese juego. Su respuesta fue, esencialmente, está bien, hablemos de ello. Juguemos a "Pregunten al Judío" frente al país entero.
No se suponía que Josh Shapiro fuera confrontativo acerca de ello. Se suponía que él captara la indirecta y conociera su lugar apropiado como judío en la política nacional. No se suponía que él les dijera en sus caras cuán ofensivo era su cuestionamiento medievalista, y luego lo contara al mundo.
Probablemente no haya ni un agente de campaña entre mil que diría a Shapiro que centre su orgullo judío en un momento en que hay tantos activistas y organizadores progresistas en busca de sangre judía. Contradice el sentido común.
Pero el sentido común no impidió que algún lunático antisemita y antiisraelí incendiara la casa de Shapiro mientras su familia estaba dentro en Pesaj. ¿Debería él disculparse también con el hombre que trató de asesinar a su familia? Seguramente la campaña de Harris diría que sí.
Shapiro no pidió esta pelea, pero no la está evadiendo. Ojalá siga siendo así. La próxima generación de activistas y políticos judíos estadounidenses está observando.
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