domingo, 25 de enero de 2026

 

  1. De Forbes:

Defendiendo una opinión muy aborrecida sobre los beneficios de un Irán fracturado

Enero 22, 2026

Este pasado fin de semana, un artículo de opinión que escribí sobre Irán en el Wall Street Journal obtuvo cientos de comentarios airados a través de distintos medios. Algunos fueron amenazantes. Muchos claramente no habían leído el artículo, pero reaccionaron al titular provocativo “Un Irán Fracturado Podría No Ser Tan Malo”. Adjunta ofrezco una respuesta en esta columna a las críticas más coherentes.

Tomo un momento para refutar a un comentador bastante más noble que descartó mi tesis como las diatribas de una 'filósofa de escritorio.' Yo he cubierto todo país en la región inmediata en el terreno, incluido Irán, durante cerca de tres décadas, a menudo a riesgo para mi vida - en el Wall Street Journal, Newsweek, Forbes y otros medios principales. Eso significa Turquía, Irak, Siria, el Cáucaso, Rusia y Asia Central. ¿Escritorio?

Para abordar la causa de tanta ira en los comentarios: la idea de aceptar la  fragmentación fue ofrecida en la misma última oración del artículo de opinión “en aras de la paz regional y mundial” después de una letanía de argumentos que llevaron a esa conclusión. El argumento principal, sin embargo, fue la fragmentación en aras de la paz entre la población - o sea, por el beneficio de la gente que está siendo masacrada por un régimen central poderoso, ahora y en los años anteriores. Y también para advertir sobre el derramamiento de sangre si la guerra civil sigue al cambio de régimen, el derramamiento de sangre entre los nacionalistas y los que han tenido suficiente de estar atados a un país constantemente inestable. Uno que no les ha dado nada aparte de dolor.

Pero para empezar en el principio. El ensayo tuvo que ser escrito porque ninguna voz prominente está abordando la posibilidad distinta que las etnias de Irán podrían separarse, principalmente las más grandes con parientes enfrente de las fronteras. Los azeríes y kurdos por ejemplo, que conforman más del 35% de la población. Hay otras muchas minorías, todas en total conformando más del 40%, o más, dependiendo de en qué declaraciones creen ustedes. ¿Por qué nadie prominente está diciendo todo esto? Porque el régimen de los mulahs lo utilizaría contra el levantamiento afirmando que no es un fenómeno popular genuino sino más bien uno avivado desde el exterior para quebrar a Irán. El régimen también usaría el argumento para reivindicar el lado del nacionalismo, y para dividir a la oposición entre perso-iraníes y los otros. Entonces nadie prominente está hablando sobre el tema. Para decir lo indecible (pero real) - por esa razón sola era importante escribir el artículo de opinión.

Numerosos exaltados objetaron mi argumento que las fronteras de Irán habían cambiado a lo largo de las décadas y siglos, y podrían hacerlo nuevamente debido a la fragmentación. Sin dudas ellos lo interpretaron como un ataque contra Irán como civilización. Pero la verdad es, que las fronteras de Irán son un resultado de una serie de acuerdos inestables o, aún peor, decisiones tomadas por otros. La frontera norte con Azerbaiyán, que separa a los azeríes por medio de una frontera, es realmente un resultado de la expansión y retracción rusa en gran medida en el siglo XIX. Los británicos inicialmente compartieron la ocupación, ocupando primero la zona más al sur, pero luego todo.

Ellos fueron responsables por trazar la frontera con Irak, principalmente para separar y repartir las reservas petroleras con el fin de controlarlas. Esa frontera de Irak no fue ratificada oficialmente por medio de tratados hasta 1974. Era tan intercambiable, que Saddam Hussein inició una guerra por ella contra Teherán luego del Shah. Tal vez la frontera más estable es aquella con Turquía, trazada en gran parte en la década del 1600, entre los safávidas de Irán (una dinastía turca) y los otomanos (también una dinastía turca). Esa frontera también se tambaleó hasta bien entrada la década de 1930 que finalmente dejó el Monte Ararat dentro de Turquía.

Este dilema de malestar étnico a través de fronteras incómodas se aplica a la mayoría de los otros países en el Medio Oriente - todos entidades posimperiales - y más allá. No menos Turquía y evidentemente Rusia. Entonces nadie debería suponer que tu columnista cosmopolita nació en Estambul, que por lo tanto esta evaluación de las fronteras de Irán es sesgada de alguna manera e indica un anhelo de revanchismo por parte de Ankara. Bastantes respuestas argumentaron precisamente eso. Los lectores de esta columna saben cuan frecuentemente ha criticado a Erdogan - y argumentado que él está llevando a su país por el mismo camino que Irán. De hecho, si los kurdos de Irán se liberan, lo harán para unirse con los kurdos de Turquía para crear su propio país. Lo cual es el motivo por el cual recientemente proliferaron informes online que Erdogan ha intervenido para impedir que los kurdos del exterior suministren armas a los kurdos iraníes. Otros informes afirman que él ha hecho un acuerdo con el Presidente Trump para hacer marchar tropas dentro de Irán para proteger a la población.

Y ahí está el problema, porque en realidad nadie del exterior está realmente o sustancialmente ayudando a defender a la población contra la acometida del régimen. Hasta ahora unos 17,000 muertos y casi el doble de heridos. Esto sólo puede terminar predeciblemente con el régimen sobreviviendo de alguna manera y los manifestantes eliminados en manadas. Como señalé en el artículo de opinión, Irán es muy importante geopolíticamente como para que se deje que el levantamiento derroque al régimen. Para Rusia, Irán ayuda a embotellar geográficamente a Asia Central, su comercio y conductos, etcétera, dejando por lo tanto una vasta masa terrestre dependiente del control férreo de Moscú. También Teherán suministra drones Shahed para ser usados en Ucrania. En resumen, Putin no va a permitir que la democracia tome Irán. Mientras tanto, proliferan informes de milicias chiíes iraquíes llegando en ayuda del régimen.

Luego está China: Beijing no perderá pasivamente el petróleo de Irán habiendo perdido Venezuela. Y entonces los últimos informes indican que aviones militares de carga chinos - al menos 16 - han transportado material a Irán, con más por venir. Sin dudas para fortificar al régimen. ¿Mientras tanto quién está defendiendo a los manifestantes? Todo el bullicioso entusiasmo desde lejos mientras la matanza reina en el terreno y no se hace nada por detenerla... parece mucho más que una actuación de escritorio irresponsable que el artículo de opinión. El hecho es que en tanto Irán siga siendo un gran actor geoestratégico, su pueblo sufrirá como resultado de la interferencia externa en su suerte. Su tamaño, su localización, su petróleo, su ejército masivo, sus aspiraciones de dominar, todos se combinan para garantizar eso. Un Irán reducido podría eludir ese destino y relevar a muchos de los componentes de la población de la tragedia constante.

Si, por supuesto, benditos los manifestantes por su coraje trágico y esperanza interminable; que derroquen al régimen vil y ajusten cuentas a sus miembros por décadas de horrores. ¿Pero cómo sucederá exactamente eso cuando los ayatolas se han asegurado de implicar a un enorme porcentaje de la población en complicidad con su régimen? Ese, entonces, es el escenario complejo en el cual Irán ha sometido a las minorías, el derramamiento de sangre, el drama, la corrupción, la pobreza, la culpa y la coerción. ¿Por qué ellos no querrían separarse?

Y aquí deberíamos pausar un instante para considerar el carácter nacional. Ciertamente heroico por rebelarse repetidamente contra un régimen asesino armado hasta los dientes. Pero lo que parece estar faltando es algún sentido de humildad o autocrítica. ¿Adónde están los mea culpas por las masas que derrocaron al Shah y condenaron a todos a guerras y gobierno por parte de los ayatolas durante décadas? (Aquí hay una excepción única en Shirin Ebadi, la galardonada con el Nobel de la Paz del 2003, notable por su rareza.) Ahora ellos están anhelando el retorno de la monarquía en la forma de Reza Pahlavi, el hijo del Shah. ¿Qué tipo de tiempo tendrá él inventando una nueva política, administrando justicia, presidiendo una nación dividida por odios - con potencias extranjeras depredadoras pujando por influencia?

Estamos ciertamente hablando de un gran pueblo con una cultura e historia sin par, un idioma poético y legado artístico. Pero uno que está quizás demasiado consciente de su grandeza, derecho a la grandeza y está dispuesto a sufrir repetidamente por ello, y a hacer que otros sufran por sus aspiraciones. Los iraníes deberían, al menos, admitir por qué sus minorías étnicas podrían soñar con la autodeterminación en lugar de la asimilación.

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