El canciller alemán, Friedrich Merz, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, señalaron que sus países no pueden adherirse a la denominada Junta de Paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump en su formato actual, al considerar que presenta incompatibilidades constitucionales.
Durante una conferencia de prensa conjunta en Roma, Merz afirmó que Alemania está dispuesta a colaborar con Estados Unidos en iniciativas orientadas a la estabilización de Gaza, pero indicó que la estructura de gobernanza prevista para la Junta de Paz no se ajusta a los marcos constitucionales alemanes. No obstante, expresó apertura a explorar “nuevas formas de cooperación” que contribuyan a la resolución de conflictos, ya sea en Oriente Medio o en otros escenarios, como Ucrania.
Meloni adoptó una posición similar. Explicó que, según la Constitución italiana, el país solo puede integrarse en organizaciones internacionales en condiciones de igualdad con otros Estados. A su juicio, el estatuto actual de la Junta no cumple ese requisito. La mandataria señaló que ha solicitado ajustes en los términos del mecanismo para superar esos obstáculos.
La Junta de Paz, presentada esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos, prevé que el presidente estadounidense ejerza la presidencia del organismo y contempla un mandato inicial centrado en Gaza, con la posibilidad de ampliar su ámbito a otros conflictos. Los Estados miembros tendrían mandatos limitados, salvo que opten por contribuciones financieras mayores que habiliten una membresía permanente.
El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), en un documento interno fechado el 19 de enero y citado por Reuters, también expresó reservas sobre determinados aspectos del diseño institucional de la Junta. El análisis señala posibles tensiones con principios del ordenamiento jurídico de la Unión Europea y plantea dudas sobre la concentración de competencias en la figura presidencial.
Asimismo, el documento indica que el nuevo mecanismo difiere del mandato aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre y que su enfoque inicial se limita al conflicto entre Israel y Hamás en Gaza.
Tras una reunión de líderes europeos para abordar la relación transatlántica, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró que existen “dudas” en torno al alcance, la gobernanza y la compatibilidad del estatuto de la Junta con la Carta de las Naciones Unidas. Añadió, no obstante, que la UE está dispuesta a colaborar con Estados Unidos en la implementación de un plan integral para Gaza, siempre que el mecanismo actúe como administración transitoria en línea con la resolución 2803 del Consejo de Seguridad.
Varios países de la UE, entre los cuales Francia y España, han anunciado que no se sumarán al organismo en su formato actual. Por su parte, el presidente Trump comunicó que retiraba la invitación a Canadá tras la negativa de Ottawa a financiar una membresía permanente.
Mientras tanto, el futuro de la Junta de Paz sigue abierto. Aunque existe disposición a cooperar en iniciativas internacionales para la estabilidad de Gaza, varios gobiernos europeos consideran que el diseño actual del organismo requiere ajustes antes de poder respaldarlo formalmente. El debate se centra ahora en si será posible reformular su estructura para conciliar los objetivos políticos con las exigencias legales e institucionales de los distintos Estados.
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