domingo, 25 de enero de 2026

DEL BLOG DE AMIT SEGAL

 

El próximo Irán: Turquía

¿Deberíamos empezar con las buenas noticias o las malas? A medida que las nubes de la guerra se reúnen una vez más sobre Teherán, funcionarios de alto rango en la región evaluaron esta semana las posibilidades de supervivencia del régimen iraní como "muy altas." Si no hay intervención militar genuina—dijeron los funcionarios, cruzando sus piertas y recostándose hacia atrás en el asiento—Khamenei podría hacerlo el 20 de enero del 2029, la fecha de asunción del 48º presidente de Estados Unidos, todavía gobernando la República Islámica. Es extremadamente difícil derrocar a un régimen que está preparado para matar incluso a trecientos mil de su propio pueblo si es necesario, explicaron ellos.

Aun si el régimen fuera a caer, no hay razón para esperar un Irán laico y liberal. En su evaluación, el régimen que surgiría sería una versión persa de Pakistán: un sistema centralizado, musulmán, hostil y lejos de ser democrático; el producto de un "golpe palaciego" dentro de los Guardias Revolucionarios en lugar de un levantamiento popular desde abajo, cuyos activistas fueron eliminados en masa en las calles. Ese es el motivo por el cual no hay mucho entusiasmo en la región por un ataque estadounidense—si, en su visión, nada bueno va a salir de ello de todas formas.

Y ahora vamos por las buenas noticias: aun si el régimen no cae, ells creen que la amenaza iraní como la conocimos ya no existe más. La era en la cual Irán podía cultivar calladamente y sin interferencias un ejército indirecto formidable a través del Medio Oriente mientras avanzaba paso a paso hacia una bomba nuclear terminó. Ellos son "quienes eran," y es preferible enfocarse en eliminar a los hutíes y a los remanentes de Hezbola, los últimos brazos que quedan. El Medio Oriente ya ha internalizado el Irán del "día después”; ahora le preocupan cosas completamente diferentes.

En lo alto de la lista: Turquía. Al cabo de diez años, tal vez menos incluso, el régimen suní en Ankara que apoya al terrorismo intentará asumir el control del Medio Oriente. También tendrá satélites, y también intentará rodear a Israel y hacer su vida miserable. Los funcionarios de alto rango en la región no están particularmente preocupados por la integración de Turquía y Catar dentro del "consejo ejecutivo" de Gaza, al cual ven como en gran medida simbólico. Catar también, en su opinión, está experimentando un proceso lento de girar en la dirección correcta tras años de un romance tormentoso con el terror y la incitación. ¿Pero qué sucederá si Jordania—ya un estado con una mayoría palestina—cae dentro de la esfera de influencia de Turquía? ¿Y si Egipto cae? ¿O Líbano? Debe prestarse atención también a los procesos preocupantes en marcha en Siria y su transformación efectiva en el estado cliente asesino de Erdogan. No es demasiado tarde para actuar, antes que la Hermandad Musulmana y su patrón barran la región.


Tres son multitud: Israel, Rusia e Irán

De tanto en tanto, es publicada una noticia sobre una conversación entre el presidente de Rusia y el primer ministro de Israel. Es generalmente breve, siempre lacónica, y nunca detalla quién llamó a quién o qué se dijo. Como es bien sabido, el derecho del público a saber no es la estrella guía de Vladimir Putin.

En los meses recientes, ha habido al menos dos llamadas iniciadas por Jerusalén. Su objeto fue el envío de un mensaje claro: Israel no tiene interés en otra ronda de intercambios militares y ciertamente no iniciará una. En al menos un caso, el gatillo inmediato fueron advertencias por parte del presidente de Yisrael Beiteinu, Avigdor Liberman, de un enfrentamiento inminente con Irán. Los iraníes no son versados en la disputa irreparable entre él y Netanyahu, o entre Bennett y el gobierno. Desde su perspectiva, cuando un ex ministro de defensa llama al público a permanecer cerca de espacios protegidos, y un ex primer ministro publica un tweet con la arena agotándose en un reloj de arena (traten de explicar que esa es una cuenta regresiva a una conferencia de reservistas), estas son señales previas a un ataque. Los que se quemaron con agua hirviendo en junio, cuando no lograron interpretar todas las señales claras—incluido un tweet explícito por parte de la embajada estadounidense—ahora están cautos incluso del agua fría de las declaraciones de la oposición. Para ellos, cada tweet por parte de los dos es como una tarjeta SIM de Hamas que se enciende.

Putin pasó el mensaje a los iraníes una y otra vez. La impresión aquí fue que fue internalizado y absorbido. Pero la enorme debilidad del régimen, combinada con el postrauma de "León Ascendente" todavía aumenta la preocupación. De no ser por eso, uno podría decir con confianza que Israel no está planeando atacar pronto. La falta de voluntad de ser arrastrado dentro de una política cíclica con Irán, junto con el logro de enrolar a Trump también en la lucha contra los misiles balísticos, más las amenazas estadounidenses de intervenir si el régimen continúa asesinando manifestantes—todos estos señalan a Israel esperar pacientemente en los márgenes. ¿Cuánta paciencia? El régimen previo cayó sólo después de once meses de protestas. En Israel, ellos esperan que la era digital acelere los procesos, pero estiman que el calendario no será medido en días, ni siquiera semanas.

Un tema más inmediato y urgente es la disputa expandida que se extiende a Líbano y la acción contra Hezbola. El ejército no tiene escasez de objetivos aéreos y estaría también feliz, en esta ocasión, de expandir su presencia terrestre a algunos otros puestos de mando. Pero la pregunta principal es, ¿por qué perseguir a los mosquitos si está la posibilidad que el pantano del que se alimentan esté a punto de secarse de todas formas?


Un mundo sin Irán

Lanzamiento de interceptores estadounidenses para detener los misiles Scud iraquíes entrantes sobre Tel Aviv en 1991. (GPO)
Esta no es la primera vez que Israel ha estado en alerta máxima antes de un ataque por parte de un presidente republicano contra un dictador en nuestro oriente. En el 2003, por largos meses, el pánico se apoderó del país en la víspera de la invasión estadounidense de Irak, En la Primera Guerra del Golfo, cayeron misiles Scud sobre Israel, y el miedo esta vez fue que una vez que Saddam se diera cuenta que no tenía nada que perder, lanzaría cientos de tales misiles—esta vez con ojivas químicas. 

Al final resultó que las armas químicas nunca existieron, y que los dictadores tienen dos estados de la mente: en el primero, ellos creen que sobrevivirán y por lo tanto no destruyen el mobiliario; en el segundo, ellos ya están a la fuga, sin la capacidad de contraatacar. La transición entre los dos es generalmente demasiado rápida como para planificar un ataque contra el "Pequeño Satán."

A pesar de las preocupaciones aquí, no hay ningún político en Israel que no votaría en favor de un movimiento estadounidense agresivo contra el régimen de los ayatolas. El daño potencial palidece en comparación con los beneficios que Israel cosecharía del colapso del régimen. Una figura principal en el sistema calculó recientemente cuanto dinero—y cuantas divisiones—ahorrarían las FDI si fuera a ocurrir una revolución.

El colapso de Hezbola, estimó él, sucedería al cabo de semanas, una vez que se agote el dinero para los salarios, reconstrucción, y armas. La suerte de la organización en Líbano sería más amarga—no debido a las FDI, sino debido a los libaneses. Hamas caería en una severa crisis de flujo de dinero. Los hutíes no serían eliminados, pero su situación también se deteriorarían. El problema palestino no desaparecería, pero ya no sería más alimentado por el dinero y las armas.
 
Sin un proyecto nuclear y la amenaza de los misiles balísticos, vastas sumas podrían ser redirigidas a otros retos. El beneficio inmediato para la seguridad nacional es estimado en 100,000 millones de shekels. Amén.

¿Qué puede hacer Trump? Tal vez asumir un interés en lo que Israel planeó atacar el mismo día en que él llamó a los aviones de regreso, algunas horas después que comenzó el cese del fuego. La operación que nuestros pilotos estaban a punto de llevar a cabo habría causado un golpe en cascada, serio y sin precedentes a blancos del régimen. Habría producido, entre otras cosas, muchas columnas de humo en Teherán y habría profundizado el daño a las instituciones de un gobierno brutal que reprime al público.

“Ellos no saben qué carajo están haciendo,” se enfureció Trump ante las cámaras entonces, acerca de Israel e Irán. Ahora él está en camino a hacer algo aun más grande y más consecuencial.

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