domingo, 15 de febrero de 2026

 

Un proceso casi inimaginable está en marcha en Marruecos.

En un mundo donde los símbolos judíos a veces son eliminados de las fachadas de las ciudades occidentales, un proceso increible está en marcha en Marruecos.

No fue el resultado de acuerdos de normalización, ni pretende atraer turistas. Todo comenzó con una decisión personal, excepcional y sin precedentes de un hombre: el rey Mohammed VI.

Mientras muchos países tratan de borrar su pasado, Marruecos ha elegido lo contrario: ha hecho que la memoria judía sea parte integral de su orgullo nacional. Nos propusimos examinar las cifras, lugares y decisiones reales que cambiaron la historia.

1. La Orden Directa: "Renovar Todo"

En 2010, una década antes del restablecimiento de las relaciones oficiales, el rey Mohammed VI tomó una decisión estratégica:

El patrimonio judío de Marruecos no es solo "el patrimonio judio", sino que es patrimonio de Marruecos y corre el riesgo de desaparecer.

No creó un comité burocrático. Emitio una orden ejecutiva para una restauración integral.

Los resultados hablan por sí mismos (muchos de ellos financiados directamente por el palacio y el Ministerio de Asuntos Religiosos):

167 cementerios judíos restaurados, rodeados y rodeados por todo el reino.

Docenas de sinagogas antiguas restauraron su esplendor original, incluso en pueblos donde no había judíos durante 60 años.

13,000 tumbas restauradas y mapeadas digitalmente para que las familias puedan encontrar a sus seres queridos.

Uno de los momentos decisivos ocurrió en enero de 2020 en la ciudad de Essaouira (Mogador).

El Rey inauguró personalmente la "Casa de la Memoria" (Bayt Dakira).

Este complejo único incluye la antigua sinagoga de Slat Attia, un centro de investigación y un museo.

La imagen del Rey de Marruecos sentado en primera fila frente al Arca Sagrada, rodeado de rabinos, transmitió un poderoso mensaje a todos los marroquíes: el judaísmo es una identidad arraigada y estamos orgullosos de ello.

Este compromiso también está consagrado en la ley.

En la nueva Constitución marroquí (2011), el primer párrafo, que define la identidad del Estado, afirma explícitamente que la identidad marroquí se nutre y enriquece con su componente hebreo.

Ningún otro país del mundo árabe define el judaísmo en su Constitución como parte integral de su identidad nacional.

La directriz final y más conmovedora llegó cuando el Rey ordenó que los nombres judíos originales fueran restaurados en las calles y plazas de los barrios judíos (los mellahs).

En lugar de borrar el pasado y darle nuevos nombres, las placas azules de Marrakech mellah ahora muestran con orgullo los nombres de rabinos y comunidades del pasado.

En resumen, cuando camines por Marrakech y te sientas seguro entrando en la Sinagoga Slat Al Azama, o cuando veas a un conserje marroquí atendiendo un cementerio judío con profundo respeto, recuerda:

Todo esto es el resultado de un liderazgo que ha decidido que la historia de Marruecos no se puede contar sin contar la historia del pueblo judío. ¿Sabías el alcance de estas renovaciones?

Comparte este mensaje para que todo el mundo sepa que hay un lugar donde nuestra historia se respeta.

Por: Equipo Editorial de Marocco Travel Center | Investigación Especial

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