El silencio también es una forma de complicidad.
Quienes dicen militar por los derechos humanos hoy callan frente a los crímenes del régimen iraní. La indignación
selectiva queda en evidencia cuando se trata de atacar a Israel, el único país democrático de Medio Oriente.
Hoy, Israel se une al pueblo de Irán: por la libertad, por la vida, por el fin del régimen dictatorial de los ayatolás.
Los derechos humanos no son a conveniencia.
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