por Alan M. Dershowitz • 12 de Junio de 2019

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en una conferencia de prensa en Jerusalén (Israel) el pasado 19 de julio de 2018. (Foto: Kobi Gideon, Israel Government Press Office).
Los críticos del primer ministro Netanyahu abogan por que éste no hable jamás con nacionalistas europeos porque en Europa el nacionalismo a menudo va de la mano con el antisemitismo.
Irónicamente (o quizás hipócritamente), muchos de esos mismos críticos han urgido a los primeros ministros israelíes a hablar con Yaser Arafat y otros líderes terroristas que han abogado por y practicado el asesinato de judíos. ¿Cuál es la diferencia?
Con frecuencia, líderes electos tienen que taparse la nariz y hablar con otros líderes de cuyas ideologías y acciones abominan. Pero cuando eres el líder de un país, el pragmatismo de la Realpolitik a menudo debe imperar sobre la pura ideología.
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