domingo, 15 de julio de 2018

Precioso video del pasado y la actualidad de #Israel#miraycompartehttps://youtu.be/rEXnVek5LFY
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Desde que el pueblo de Israel regresó a su tierra ancestral comenzaron a hacer florecer el desierto, desarrollar la tierra, construir y traer luz y progreso ...

A pesar de los esfuerzos de FDI y las soluciones tecnológicas desarrolladas, han pasado más de 100 días desde que comenzó el terrorismo de cometas y globos, causando daños masivos a las producciones agrícolas y la destrucción de tierras israelíes; las cuadrillas de bomberos combaten a diario contra el resplandor rampante en el sur.
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La Librería

Cartas de un israelí desafiantemente optimista a sus vecinos palestinos

Por Clifford D. May 

Banderas de Palestina e Israel.
"El propósito de Yosi Klein Halevi es iniciar una nueva conversación basada en la premisa de que hay verdad en las dos partes, de que los israelíes y los palestinos no tienen por qué ser enemigos mortales; de que pueden encontrar una manera de compartir pacíficamente la minúscula y ancestral tierra empapada en sangre donde hunden sus raíces"
Durante años, los partidarios del proceso de paz inteligentes y bienintencionados se han esforzado por encontrar una solución al conflicto palestino-israelí. En balde.    
Los comentaristas obsesionados con ser percibidos como ecuánimes culpan a los líderes palestinos y a los israelíes por igual. Pero hay abundantes pruebas de que la mayoría de los israelíes anhelan la paz y rechazarían a cualquier gobernante que se interpusiera en lo que vieran como un acuerdo definitivo. Los palestinos no tienen esa libertad. La última vez que los palestinos votaron a un presidente fue en 2005, y esas elecciones no fueron precisamente libres y limpias.
Yaser Arafat, padre de la nación palestina, se veía a sí mismo como un revolucionario y un conquistador. Nunca consideró en serio poner fin a la guerra contra el Estado judío. Su sucesor, el refinado Mahmud Abás, parecía ser un pacificador; pero, con 82 años ya, ha dejado meridianamente claro que prefiere pasar a la historia como un líder inquebrantable de la “resistencia”.
Y después está Hamás, la organización terrorista que gobierna Gaza. Su compromiso con elexterminio de Israel es innegociable.
A pesar de todo, Yosi Klein Halevi, israelí de origen estadounidense, mantiene un desafiante optimismo. Su nuevo libro, Letters to My Palestinian Neighbor (“Cartas a mi vecino palestino”), no se dirige a la clase dirigente palestina, sino a los que viven “en algún lugar de la colina de al lado, frente a mi porche”.
Su propósito es iniciar una nueva conversación basada en la premisa de que hay verdad en las dos partes, de que los israelíes y los palestinos no tienen por qué ser enemigos mortales; de que pueden encontrar una manera de compartir pacíficamente la minúscula y ancestral tierra empapada en sangre donde hunden sus raíces.
Las diez cartas que conforman este libro (se ha publicado una traducción al árabe que se puede descargar gratuitamente) están parcialmente inspiradas por la experiencia de Halevi como codirector –junto al imán Abdulá Antepli, de la Universidad de Duke– de la Muslim Leadership Initiative, “un programa educativo que imparte conocimientos sobre el judaísmo e Israel a jóvenes líderes musulmanes estadounidenses”, informa el propio Halevi en el texto. “Hasta ahora, la MLI ha llevado a más de cien participantes al campus en Jerusalén del Shalom Hartman Institute”, donde Halevi es profesor.
“Uno de los principales obstáculos para la paz es la incapacidad de escuchar la otra versión de la historia”, concluye Halevi. Esa incapacidad no aflige a Halevi. Para un libro anterior, peregrinó a comunidades palestinas. “Al final de mi viaje de un año, llegué a amar el islam”, escribe. “Apreciaba su coraje, especialmente ante la muerte. Los occidentales suelen intentar eludir el encuentro con la propia mortalidad. No así los musulmanes”.
los palestinos, sus lectores pretendidos, les dice: “Espero que me escuchéis cuando os digo que no tengo intención de negar vuestras quejas o vuestro dolor”. Está dispuesto, incluso deseoso de ver el conflicto a través de los ojos de los palestinos, de afrontar “las injusticias cometidas por mi bando contra el vuestro”, de reconocer la narrativa palestina de “invasión, ocupación y expulsión”. Lidia con todo eso al tiempo que ve “mi presencia aquí como parte del retorno de un pueblo indígena y desarraigado, y el Estado judío renacido como un acto de justicia histórica, de repatriación”.
Halevi quiere que sus vecinos palestinos sepan que sus aspiraciones a la autodeterminación y a disponer de un Estado propio gozan del apoyo de la mayoría de los israelíes. Pero los israelíes demandan algo a cambio: que los palestinos dejen de librar una “guerra contra la existencia y la legitimidad de Israel”. Y les recuerda que “la peor oleada de terrorismo de nuestra historia se produjo después de que Israel hiciera lo que se consideraba una oferta creíble –dos ofertas, en realidad– de poner fin a la ocupación”.
La oferta hecha en Camp David en julio de 2000 habría conducido a un Estado palestino “en la Margen Occidental y en Gaza, con su capital en los barrios palestinos de Jerusalén Este”. Seis meses después, el presidente Clinton presentó su propio plan de paz, subiendo la oferta del 91% al 95% de la Margen Occidental, con “una carretera que atravesara el territorio israelí y conectara la Margen con Gaza”. Los israelíes dijeron que sí. Los líderes palestinos dijeron que no. “Ese fue un momento devastador para muchos israelíes que creían en la posibilidad de resolver el conflicto”, escribe Halevi.
Las cartas de Halevi interesarán a los palestinos que sueñan con el día en que a sus hijos no se les enseñe a odiar ni se les prepare para convertirse en terroristas suicidas o sahids (mártires). No tengo duda de que hay muchos palestinos así. Pero también hay palestinos para los cuales el problema no es la inexistencia del Estado palestino. Su problema es la existencia del Estado judío. Les parece intolerable que una tierra que fue conquistada por guerreros musulmanes hoy sea gobernada por infieles. Consideran que su deber religioso es combatir y destruir dicha entidad. Si eso les cuesta la vida y la de sus hijos, que así sea. Me temo que esto también es una expresión de “coraje”.
Por supuesto, me estoy refiriendo a Hamás, pero también a Hezbolá, a los gobernantes de Irán y a todos los que llamaremos –como ellos mismos suelen llamarse– yihadistas o islamistas.
En los próximos días, se espera que el equipo de Trump dé a conocer un nuevo plan para resolver el conflicto palestino-israelí. Los líderes palestinos ya han dicho que lo rechazarán.
Tal vez los palestinos menos empoderados, tras leer las cartas de Halevi, se alcen valientemente y digan que es hora de que la paz, y no la victoria, sea el objetivo; que las negociaciones que conducen al acuerdo y la convivencia no son, según su interpretación de las escrituras islámicas,haram (prohibidas).
Creer que eso es lo que va a pasar requiere algo más que esperanza, más incluso que fe. Requiere un optimismo desafiante.
Yossi Klein Halevi, Letters to My Palestinian Neighbor, Harper Collins, 2018.
© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
© Versión en español: Revista El Medio
En una operación conjunta del zefat acedemic college, la autoridad de antigüedades de Israel, el centro de investigación de las cuevas de Israel y el club de exploradores de Israel cave, grandes jarras de vino, una olla de cocción y otros barcos de cerámica de más de 2000 años fueron rescatados durante el fin de semana en Una operación compleja desde una cueva en un acantilado en una reserva natural cerca de la frontera norte.
En 2017, el Dr. Yinon Shivtiel, un profesor espeleólogo y senior en la tierra de Israel estudios en el zefat académico college, realizó una encuesta en Galilea occidental para localizar cuevas que sirvieron como refugios y lugares escondidos, ayudados por la autoridad de naturaleza y parques de Israel . En el curso de la encuesta se sorprendió al descubrir una cueva alta en un acantilado, bajo un saliente, que contenía vasijas de cerámica antiguas.
El pasado fin de semana, el Dr. Danny Syon, arqueólogo principal con la autoridad de antigüedades de Israel, se unió al Dr. Yinon shivtiel para llevar a cabo una excavación arqueológica de la cueva y salvar los buques para que puedan ser estudiados. Debido a la proximidad de la cueva a la frontera con el Líbano, la operación fue coordinada con las fuerzas de defensa de Israel, que extendió una ayuda generosa.
Según el Dr. Danny syon de la autoridad de antigüedades de Israel, " como primera impresión, los hallazgos parecen datan del período helenístico-entre los siglos iii y 1 A. C. Teniendo en cuenta que se encontraron los barcos de cocina y servicio, parece que los que los trajeron planearon vivir allí durante un tiempo. Asumimos que quienquiera que se escondió aquí escapó de algún suceso violento que ocurrió en la zona. Tal vez al salir con los buques más de cerca, podremos corbata a un acontecimiento histórico. Es alucinante cómo los barcos fueron llevados a la cueva, lo que es extremadamente difícil de acceder. Tal vez una manera más fácil que una vez existió desapareció a lo largo del tiempo."

sábado, 14 de julio de 2018

Shabat es un día distinto a cualquier otro. ¡Aprende cómo convertir la noche del viernes en Shabat con esta didáctica guía!
AISHLATINO.COM
¿No estás seguro de cómo empezar? Aquí encontrarás todo lo que necesitas saber para tener una cena de Shabat maravillosa junto a tu familia.

viernes, 13 de julio de 2018

 

Matot(Números 30:2-32:42)

Lo que realmente importa no es la intención

Durante las últimas décadas, nuestros hermanos en Israel enfrentaron el más espantoso terrorismo. Incontables terroristas suicidas, disparos con armas largas, miles de muertes, miles de heridos de gravedad, miles de heridos “leves”, miles de personas traumatizadas… Un país que vive con miedo. Y el fin no está a la vista.
Los judíos del mundo se esforzaron por hacerle frente a la situación y reaccionar, sintiéndose impotentes al no poder hacer nada que pueda detener la locura.
Ahora ya muchos judíos somos insensibles ante las tragedias. A esta altura, ¿algo puede llegar a conmovernos? ¿Todavía sabemos cómo llorar? Cuando nos enteramos de otro ataque terrorista, ¿preguntamos adónde, cuándo, cuántos y continuamos cenando? Sí, pensamos en lo terrible de “la situación” y suspiramos. ¿Eso es suficiente?
¿Cómo podemos recuperar nuestra sensibilidad? ¿Cómo podemos aprender de nuevo a llorar? ¿Qué podemos hacer al convivir con la mayor crisis del pueblo judío en la historia reciente? Una historia de Matot, la parashá de la semana, puede ayudarnos.
El principio de la parashá Matot trata sobre las leyes de hacer y anular promesas. Una de las leyes mencionadas es que el esposo tiene el derecho de anular las promesas de su esposa si ella hace promesas que afectan negativamente su relación.
Rashi (30:6) describe el siguiente caso: "El versículo dice: 'Dios la perdonará'. Esto describe el caso en el que una mujer realizó un voto de nazareno (no beber vino, no cortarse el cabello ni impurificarse por contacto con un muerto) y el esposo se lo anula. Ella no se enteró que el voto fue anulado y violó su promesa al beber vino e impurificarse con un muerto. La mujer necesita ser perdonada a pesar de que el voto fue anulado. Si por un voto anulado la persona necesita perdón, cuánto más aquél que hizo un voto que no fue anulado".
A la mujer se le dice que necesita expiación y perdón sólo por haber tenido la intención de cometer una trasgresión, sin cometerla realmente. ¿No contradice esto la declaración del Talmud en Kidushín 40a: "Dios no considera las intenciones malvadas si no se llevan a cabo"? Si es así, ¿por qué Dios considera que la mujer es culpable de haber tenido malas intenciones? En definitiva no transgredió su voto porque su marido lo había anulado. ¿Qué importa si ella no sabía que su promesa había sido anulada?
La respuesta a este dilema nos brinda una enseñanza fundamental para la vida judía. Lo que importa son las acciones, no sólo los pensamientos. Si piensas asesinar a alguien, pero nunca llegas a hacerlo, no hiciste nada malo y Dios no tendrá nada en tu contra. Pero si hiciste planes concretos para matar, preparaste el arma, la fuga, la coartada, y finalmente el arma se traba y no dispara, a pesar de que no mataste a nadie serás juzgado por intento de asesinato.
"Dios no considera las malas intenciones si no se llevan a cabo", esto se aplica sólo si la intención malvada permanece exclusivamente en el ámbito del pensamiento. Pero si se llevó a cabo alguna acción para materializar el mal, el perpetrador necesita expiación y perdón. De todas maneras, la expiación no es tan difícil de lograr como lo es en el caso en que se materializa el objetivo, similar a lo que ocurre con un convicto por intento de asesinato que sale en libertad en menos tiempo que quien asesinó.
Lo que cuentan son las acciones, no sólo los pensamientos. Esto se aplica también a los actos buenos y positivos. Seamos honestos, ¿acaso alguien cree que “lo que importa es la intención”? Si te regalan otra corbata para el día del padre, ¿realmente sientes que “la intención es lo que cuenta”? ¿O sientes que si esa persona te valorara se hubiera esforzado más para encontrar un regalo acorde y significativo? ¿Es suficiente decirle a tu esposa que todo el día pensaste en llamarla, o necesitas llamarla para que sienta que la amas?
¿Por qué son tan importantes las acciones? ¿Por qué no es suficiente con el pensamiento?
El Séfer Hajinuj (aprox. 1300) se refiere al tema (parafraseado): "¿Por qué Dios nos obligó a cumplir tantos mandamientos? Sabe que un hombre se convierte en quien es en base a sus acciones. Los pensamientos del corazón, y sus intenciones, siempre siguen a sus acciones, ya sea hacia el bien o hacia el mal. Incluso una persona muy malvada que decide de repente hacer buenas acciones, se transformará rápidamente en un individuo recto. Lo mismo es cierto respecto a una persona recta que realice acciones malvadas. Se convertirá en malvada".
Hay otras fuentes que alaban los efectos poderosos que los actos pueden tener sobre la persona. El profesor William James escribió: "La acción PARECE seguir al sentimiento, pero en realidad la acción y el sentimiento van juntos. Al regular la acción, que está bajo el control más directo de la voluntad, podemos regular indirectamente el sentimiento, que no lo está. De esta forma, el camino voluntario hacia la alegría (si hubiéramos perdido nuestra alegría espontánea), es sentarse alegremente, actuar y hablar como si ya estuviéramos alegres. Si esa conducta no te alegra, nada podrá hacerlo en esa situación. Entonces, para sentirte valiente, actúa con valentía, usa toda tu voluntad con ese fin y es muy probable que una capa de coraje reemplace a la capa de miedo".
La clásica obra de musar (ética) Mesilat Iesharim, de Rav Moshé Jaim Luzzatto, (Cap. 7, Jelkei Zerizut), lo describe así: "El hombre cuya alma se encienda de deseo por servirle a su Creador no será perezoso en el cumplimiento de Sus preceptos, sino que sus movimientos serán rápidos como el fuego. No descansará ni se relajará hasta terminar de cumplirlos. Además, así como la diligencia es la consecuencia de un entusiasmo interno, así también genera entusiasmo. En otras palabras: quien se apresura en el cumplimiento físico de un precepto, provoca que su entusiasmo interno se encienda en la medida exacta de diligencia con la que actuó en su acto externo. Si lo desea, ese entusiasmo continuará creciendo. Sin embargo, si actúa con lentitud, su entusiasmo también disminuirá hasta extinguirse por completo. Esto lo sabemos a partir de la experiencia".
Los sentimientos de empatía que tenemos por nuestros hermanos de Israel son apropiados, pero no podemos permitir que queden sólo en eso. Debemos traducirlos en acciones. Casi con seguridad, todos nos comprometimos a mejorar algún aspecto de nuestra persona y crecimos espiritualmente durante estos tiempos trágicos y tumultuosos. La pregunta es si fuimos consistentes y logramos mantener ese compromiso. Debemos reevaluar nuestro estatus en esos nuevos objetivos. Si descubrimos que fallamos, debemos disminuirlos o cambiar la mirada hacia otra área que nos parezca más manejable. De esta forma no permitiremos que nuestros fuertes sentimientos espirituales y compasivos se disipen sin provocar una acción más permanente y significativa (ver Kol Iaakov, 'Actúa, no sólo reacciones').
Lo que cuenta son las acciones, no los meros pensamientos.
Si nuestro entumecimiento ya no nos permite llorar naturalmente al oír sobre bombas y tragedias horrendas en Israel, no debemos caer en la apatía. Por más difícil que parezca, debemos sentir las tragedias, leer los detalles, leer sobre las víctimas, ponernos en su lugar, imaginar su sufrimiento y llorar.
Nuestra responsabilidad como judíos es “sentir la carga del prójimo” (Avot 6:6). ¿Qué pasa si a pesar de todo esto aún no podemos sentir el dolor y llorar?
En ese punto, debemos llorar incluso artificialmente. Podemos comenzar a pensar en algún evento trágico que pueda llegar a ocurrir en nuestra vida y que nos haga llorar. Si eso nos lleva a sentir dolor, podemos redirigir esas lágrimas a las tragedias en Israel. Al producir lágrimas externamente, afectaremos nuestros aletargados sentimientos internos hasta lograr despertar una llama de apasionada y sincera tristeza por la situación en Israel.
4/7/2018